Un profesor de historia, una expedición en busca de una ciudad perdida y un niño campesino como guía. La imagen del «descubridor» solitario ante las ruinas es poderosa, pero la ciencia histórica nos muestra un relato más complejo. Si viniste aquí buscando una fecha exacta, la respuesta más repetida es el 24 de julio de 1911. Sin embargo, afirmar que ese día se «descubrió» la ciudadela es solo una parte de la verdad, y en las siguientes líneas entenderás por qué los arqueólogos y los libros de historia llevan décadas debatiendo este asunto.
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Prepárate para un viaje en el tiempo donde desmontaremos mitos y conocerás a los verdaderos protagonistas de esta historia.
El Contexto: ¿Estaba Realmente «Perdida» Machu Picchu?
Para entender la historia, primero debemos ubicarnos en el tiempo y el espacio. Machu Picchu, cuyo nombre en quechua significa «Montaña Vieja», fue construida a mediados del siglo XV bajo las órdenes del inca Pachacútec. Ubicada a más de 2,400 metros sobre el nivel del mar, esta obra maestra de la arquitectura nunca fue encontrada por los conquistadores españoles, lo que evitó su destrucción. Sin embargo, el mito de que era una «ciudad perdida» hasta 1911 es falso.
La historiografía moderna ha demostrado que el sitio era conocido por los habitantes locales del Valle Sagrado. De hecho, cuando el explorador Hiram Bingham llegó, encontró a varias familias viviendo allí y utilizando los antiguos andenes para cultivar. Estas personas no solo conocían la ubicación, sino que mantenían una relación cotidiana con las ruinas, desmintiendo la idea de un abandono absoluto.
Machu Picchu no era un secreto para los campesinos de la región, quienes la llamaban simplemente «la montaña vieja» y transitaban sus senderos con naturalidad. Lo que no existía era un conocimiento académico ni una difusión global del sitio, y esa diferencia es clave para comprender todo lo que vino después.
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La Fecha Clave: ¿Qué Pasó el 24 de Julio de 1911?
La fecha que todo estudiante de historia debe recordar es el 24 de julio de 1911. Ese día, el profesor estadounidense Hiram Bingham, de la Universidad de Yale, llegó a las ruinas guiado por un campesino local llamado Melchor Arteaga y por un niño, hijo de una de las familias que habitaban la zona. El pequeño, llamado Pablito, conocía cada rincón del lugar porque literalmente había crecido entre las piedras incas.
Bingham no buscaba Machu Picchu. Su objetivo era encontrar Vilcabamba, la legendaria última capital de los incas rebeldes que resistieron a los españoles durante décadas. Organizó su expedición financiado por la Universidad de Yale y la National Geographic Society, convencido de que podía localizar ese enclave perdido de la resistencia incaica. Al cruzar el río Urubamba y ascender por la escarpada montaña, se encontró con un espectáculo que lo dejó sin aliento: imponentes muros de granito blanco cubiertos por la vegetación, terrazas esculpidas en la ladera y templos que desafiaban el paso del tiempo.
«De repente me encontré parado frente a las paredes de una ruina y casas construidas con la mejor calidad del arte inca. Las paredes eran difíciles de ver porque los árboles y el musgo habían crecido sobre ellas durante siglos. Pero en la sombra del bambú y enredaderas trepadoras, aparecieron muros de granito blanco cuidadosamente cortados. Parecía estar en un sueño», escribió Bingham sobre aquel momento. Él mismo reconoció ese día, en sus anotaciones personales, que no era el primer visitante, pues encontró una inscripción con carbón que databa de años anteriores. En ese mismo muro, grabado con carboncillo, estaba el nombre de quienes lo antecedieron.
La Gran Controversia: ¿Fue Hiram Bingham el Verdadero Descubridor?
Aquí es donde la historia se vuelve fascinante y genera debate en las aulas. Si pensabas que Bingham fue el primer hombre en ver estas piedras, los datos te sorprenderán. La pregunta sobre quién descubrió realmente Machu Picchu tiene múltiples respuestas dependiendo de la perspectiva que adoptemos.
Agustín Lizárraga: El Nombre que la Historia Olvidó
Para responder con rigor a la pregunta de cuándo se «descubrió» realmente Machu Picchu, debemos retroceder casi una década. Existe evidencia documental de que el agricultor cusqueño Agustín Lizárraga llegó hasta las ruinas el 14 de julio de 1902, nueve años antes que Bingham. Lizárraga era dueño de tierras en la zona y conocía los secretos de la geografía local como la palma de su mano.
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Lizárraga no era un explorador internacional ni un académico buscando fama, sino un arrendatario de tierras que, junto a un grupo de amigos y familiares, realizó una expedición hasta el lugar. Lo acompañaban Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa, quienes compartieron la experiencia de contemplar las ruinas mucho antes de que el mundo supiera de su existencia. Como prueba de su visita, dejaron una inscripción con sus nombres en uno de los muros del Templo del Sol, una marca que perduró durante años. La inscripción decía «Lizárraga 1902» y representaba el testimonio de aquel primer avistamiento documentado.
Irónicamente, Bingham documentó haber visto esta inscripción durante su propia expedición. En sus diarios, el profesor de Yale describió las marcas de carbón con detalle, aunque luego la inscripción fue misteriosamente borrada, hecho que ha generado una gran polémica sobre la autoría del hallazgo y sobre si existió una intención deliberada de eliminar la evidencia. Algunos historiadores incluso sostienen, basándose en testimonios orales y registros regionales, que Lizárraga ya había visitado el sitio en 1894, lo que adelantaría aún más la línea temporal del descubrimiento.
La historia de Lizárraga permaneció silenciada durante décadas, relegada a los márgenes de la historiografía oficial. Solo en años recientes, gracias al trabajo de investigadores peruanos y a una revisión más crítica del pasado, su nombre ha comenzado a recibir el reconocimiento que merece en los textos escolares y en la memoria colectiva.
El Mérito Innegable de Bingham
Entonces, si Lizárraga llegó primero, ¿por qué los libros celebran a Bingham? La respuesta está en la difusión científica. Bingham no fue un simple aventurero ni un saqueador de tesoros; fue la persona que, con formación académica y metodología, reconoció la importancia arqueológica del sitio, realizó excavaciones sistemáticas con un equipo multidisciplinario entre 1912 y 1915, y publicó los hallazgos en 1913 en un número especial de la revista National Geographic que dio la vuelta al mundo, presentando Machu Picchu al público internacional por primera vez.
Su equipo incluía arqueólogos, geólogos, botánicos, topógrafos y fotógrafos que documentaron el sitio con un rigor sin precedentes. Las imágenes de Machu Picchu publicadas en aquella edición de National Geographic en abril de 1913 ocuparon páginas enteras y capturaron la imaginación de millones de lectores en todo el mundo. Aquel reportaje marcó un antes y un después en el conocimiento global del patrimonio incaico.
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Por lo tanto, la comunidad académica prefiere usar el término «redescubridor científico» o «divulgador mundial» en lugar de «descubridor» para referirse a Bingham. Su mérito no fue ser el primero en pisar las piedras, sino ser quien supo interpretar su valor y compartirlo con el planeta entero. Esta distinción es fundamental porque nos permite entender que en historia existen diferentes tipos de descubrimiento: el físico, el documental y el científico. Lizárraga representa el primero, Bingham el tercero.
Datos Esenciales sobre la Ciudadela
Más allá de la polémica, Machu Picchu es un tesoro de información. Aquí tienes los datos más valiosos para tu formación académica:
- Ubicación estratégica: Se encuentra en la región Cusco, Perú, a unos 2,430 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes. Su emplazamiento, entre dos montañas sagradas y rodeada por el río Urubamba, no fue casual sino cuidadosamente elegido por los ingenieros incas para combinar defensa, espiritualidad y abastecimiento de agua. La neblina que frecuentemente envuelve las ruinas añade un carácter místico al paisaje.
- Propósito original: Aunque Bingham pensó que era Vilcabamba, el último refugio de los incas rebeldes, investigaciones posteriores, basadas en documentos del siglo XVI y estudios arqueológicos detallados, han demostrado que Vilcabamba se encuentra en otro lugar de la selva cusqueña. Hoy se sabe que Machu Picchu probablemente fue una residencia de descanso para el inca Pachacútec y un importante centro religioso y astronómico, donde se realizaban ceremonias vinculadas al solsticio y a las deidades andinas como el Inti, el dios Sol. El Intihuatana, una piedra tallada que funcionaba como reloj solar, es prueba del avanzado conocimiento astronómico que poseían sus constructores.
- Reconocimiento global: En 1983 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento que protege su valor universal excepcional y obliga al Estado peruano a garantizar su conservación para las generaciones futuras. En 2007, millones de votantes de todo el planeta la consagraron como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, en una elección organizada por la fundación New7Wonders que contó con más de cien millones de votos y que colocó a Machu Picchu en la lista junto a monumentos como el Coliseo de Roma, Chichén Itzá o la Gran Muralla China.
- Estructura urbana: La ciudadela se divide en dos grandes sectores: el agrícola, con extensos andenes que permitían el cultivo en las empinadas laderas, y el urbano, donde se encuentran las residencias, templos y plazas. Se estima que pudo albergar a unas 300 personas de la élite incaica, entre sacerdotes, servidores y el propio inca con su séquito durante las temporadas de descanso.
- Las piezas «prestadas»: Un capítulo controvertido de esta historia es que, durante sus expediciones, Bingham se llevó más de 46,000 piezas arqueológicas a la Universidad de Yale para su estudio. Estas incluían cerámicas, herramientas de metal, restos óseos y objetos rituales. Durante casi un siglo, el gobierno peruano reclamó su devolución en un litigio diplomático que atravesó múltiples administraciones. Finalmente, tras intensas negociaciones y presiones internacionales, la universidad comenzó a devolver las piezas al Perú en 2011, en lo que se consideró un triunfo para la soberanía cultural del país. Hoy muchas de esas piezas se exhiben en la Casa Concha, un museo en la ciudad del Cusco dedicado exclusivamente a albergar esta colección repatriada.
Línea del Tiempo: Hitos Fundamentales
Para que no pierdas detalle y puedas visualizar la secuencia de acontecimientos, aquí tienes la cronología que resume los momentos más importantes citados en este artículo:
- Siglo XV: Construcción de la ciudadela bajo el reinado de Pachacútec. El imperio inca se encuentra en su máximo esplendor y la ingeniería alcanza niveles extraordinarios de precisión.
- 14 de julio de 1902: Agustín Lizárraga y sus acompañantes visitan las ruinas y dejan constancia de su paso con una inscripción en el Templo del Sol.
- 24 de julio de 1911: Hiram Bingham llega al lugar acompañado de Melchor Arteaga y el niño Pablito. Queda maravillado por la magnitud del hallazgo.
- 1912 a 1915: Expediciones científicas de Yale realizan excavaciones, limpieza y documentación de la ciudadela.
- Abril de 1913: La revista National Geographic publica un número especial dedicado al lugar con fotografías impactantes. El mundo conoce Machu Picchu de manera masiva.
- 1983: Declaratoria como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, garantizando su protección internacional.
- 7 de julio de 2007: Elección como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno en una ceremonia celebrada en Lisboa, Portugal.
- 2011: Inicio de la repatriación de piezas arqueológicas por parte de la Universidad de Yale, marcando un hito en la recuperación del patrimonio cultural peruano.
Resultados de Aprendizaje
Después de leer este artículo, deberías ser capaz de:
- Identificar la fecha exacta en que Hiram Bingham llegó a Machu Picchu (24 de julio de 1911) y describir las circunstancias de su expedición.
- Diferenciar los conceptos de «descubrimiento» y «divulgación científica» aplicados a este caso histórico, entendiendo que fueron procesos distintos protagonizados por personas diferentes.
- Nombrar a Agustín Lizárraga como el primer visitante contemporáneo documentado (1902), anterior a Bingham, y explicar por qué su nombre fue olvidado por la historiografía tradicional.
- Explicar el contexto histórico de la construcción de la ciudadela durante el gobierno del inca Pachacútec en el siglo XV y su función como residencia real y centro ceremonial.
- Enumerar los principales reconocimientos internacionales del sitio, como el de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (1983) y Maravilla del Mundo Moderno (2007), y comprender la importancia de estas designaciones para su conservación.
- Describir el rol de la Universidad de Yale y la revista National Geographic en la difusión mundial del sitio arqueológico, así como la polémica sobre las piezas arqueológicas llevadas a Estados Unidos y su posterior repatriación.
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