La descolonización de Ifni y del Sáhara Occidental: de 1958 a 1975

Rodrigo Ricardo Publicado el 18 agosto, 2025 11 minutos y 29 segundos de lectura

El camino hacia el fin del colonialismo español en África

La historia de la descolonización de Ifni y del Sáhara Occidental está profundamente vinculada a los procesos globales que transformaron el mapa político del mundo en la segunda mitad del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de África y Asia vivieron un acelerado proceso de independencia, donde las potencias coloniales europeas fueron cediendo sus territorios en respuesta a los movimientos nacionalistas locales, a la presión internacional y a las nuevas dinámicas de la Guerra Fría. España, que había llegado tarde al reparto colonial y mantenía unas posesiones limitadas en África, se encontró en una situación incómoda: debía defender su presencia en territorios como Ifni y el Sáhara Occidental, al mismo tiempo que la comunidad internacional reclamaba su descolonización. Este dilema marcaría la política exterior española desde finales de los años cincuenta hasta la muerte de Franco en 1975.

El conflicto armado de 1957-1958 en Ifni y el Sáhara fue el primer aviso de que el dominio colonial español tenía los días contados. Aunque España logró resistir militarmente con el apoyo de Francia, las tensiones no desaparecieron. Por el contrario, se intensificaron en el plano diplomático, especialmente en el marco de Naciones Unidas, que incorporó los casos de Ifni y el Sáhara a la lista de territorios pendientes de descolonización. En este contexto, el régimen franquista intentó mantener el control mediante una combinación de resistencia militar, inversiones económicas y estrategias de legitimación política. Sin embargo, la realidad demostró que las presiones externas e internas serían demasiado fuertes. La entrega de Ifni en 1969 y la retirada del Sáhara Occidental en 1975 fueron los desenlaces inevitables de un proceso en el que España trató de aferrarse a sus colonias frente a un mundo que cambiaba rápidamente.


La situación tras las Guerras de Ifni y del Sáhara (1958)

Después de los enfrentamientos de 1957-1958, España logró conservar el control de Ifni y del Sáhara Occidental, pero la situación era frágil. En Ifni, la guarnición española se mantuvo en Sidi Ifni, aunque el territorio estaba aislado y rodeado por Marruecos. En el Sáhara, se reforzaron las defensas militares y se desarrollaron nuevos planes de administración, en un intento de mostrar que el territorio no era simplemente una colonia, sino parte integrante de España. Sin embargo, la realidad sobre el terreno era distinta: la mayoría de la población local se identificaba cultural y políticamente con Marruecos, y la propaganda nacionalista seguía alentando la reivindicación territorial.

En el ámbito internacional, la situación se volvió aún más compleja. En 1960, Naciones Unidas aprobó la famosa Resolución 1514 sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, que proclamaba el derecho a la autodeterminación. Este documento fue un punto de inflexión, pues colocó a España bajo la mirada de la comunidad internacional. Tanto Ifni como el Sáhara fueron incluidos en la lista de territorios que debían ser descolonizados, lo que obligaba al régimen franquista a justificar su permanencia. Mientras Marruecos reclamaba abiertamente ambos territorios, España insistía en que su presencia respondía a una “misión civilizadora” y que los pueblos locales no estaban preparados para la independencia. Este discurso, muy común en las potencias coloniales de la época, fue perdiendo legitimidad con el paso del tiempo.

En definitiva, aunque militarmente la guerra había terminado en 1958, políticamente las dificultades no habían hecho más que comenzar. España se encontraba en una posición cada vez más aislada: por un lado, Marruecos presionaba en todos los frentes; por otro, Naciones Unidas cuestionaba la legalidad de la ocupación. La década de 1960 marcaría el inicio de la descolonización formal, aunque España intentó resistir lo máximo posible.


La presión internacional y las resoluciones de Naciones Unidas

Uno de los aspectos más determinantes en la descolonización de Ifni y del Sáhara fue el papel de Naciones Unidas. A lo largo de los años sesenta, la Asamblea General aprobó numerosas resoluciones que exigían a España facilitar el derecho de autodeterminación en ambos territorios. En 1965, la ONU aprobó la primera resolución específica sobre el Sáhara Occidental, que pedía la celebración de un referéndum. A partir de ese momento, el proceso de descolonización dejó de ser una cuestión bilateral entre España y Marruecos para convertirse en un asunto internacional.

España, sin embargo, trató de resistir. El régimen franquista insistía en que el Sáhara no era una colonia, sino una provincia española más, e intentó reforzar esa narrativa mediante medidas administrativas. Se promovieron proyectos de infraestructura, la explotación de recursos naturales como los fosfatos de Bu Craa, y la integración parcial de la población saharaui en estructuras políticas controladas desde Madrid. En 1967 se creó la Yemaa o Asamblea General del Sáhara, un órgano consultivo formado por notables locales que pretendía dar apariencia de representación. Sin embargo, estas medidas no convencieron ni a la ONU ni a la mayoría de la población saharaui, que comenzaba a articular sus propias formas de resistencia.

Marruecos, por su parte, utilizó el marco de Naciones Unidas para reforzar sus reclamaciones. Argumentaba que el Sáhara había sido históricamente parte del sultanato marroquí y que debía reincorporarse tras la independencia de 1956. Esta postura contaba con el apoyo de algunos países africanos y árabes, aunque no era compartida por todos, ya que otros defendían la opción de la independencia saharaui. La ONU se mantuvo firme en la idea del referéndum de autodeterminación, lo que colocaba a España en una posición cada vez más comprometida.

En resumen, la presión internacional se convirtió en uno de los principales motores de la descolonización. España podía resistir militarmente, pero no podía ignorar indefinidamente las resoluciones de la ONU ni el clima global de descolonización que avanzaba imparable en África.


La entrega de Ifni a Marruecos en 1969

El caso de Ifni fue el primero en resolverse dentro de este proceso. Tras años de tensiones, España decidió negociar con Marruecos la entrega del territorio. La presión de Naciones Unidas era cada vez más evidente, y mantener un enclave tan pequeño, rodeado completamente por territorio marroquí, resultaba insostenible. En 1969 se firmó el Tratado de Fez, mediante el cual España transfirió oficialmente la soberanía de Ifni a Marruecos. Esta entrega se presentó como un acto voluntario y amistoso, aunque en la práctica fue la consecuencia de un proceso de aislamiento diplomático y de inviabilidad militar.

La cesión de Ifni tuvo un fuerte componente simbólico. Para Marruecos, representaba un triunfo del nacionalismo y un paso más en la “recuperación de los territorios” que consideraba propios. Para España, en cambio, fue una derrota encubierta, aunque el régimen franquista intentó presentarla como una decisión pragmática. Franco prefería concentrar los recursos en el Sáhara, donde había descubrimientos de fosfatos y posibilidades económicas que hacían más atractiva la permanencia.

El final de la presencia española en Ifni también dejó una huella en las familias de colonos y militares que habían vivido en el territorio. Muchos tuvieron que abandonar sus hogares de manera precipitada, trasladándose a Canarias o a la península. Este fenómeno generó una memoria colectiva marcada por la nostalgia y el olvido, ya que Ifni pronto desapareció de la agenda política española. No obstante, en Marruecos se celebró como un ejemplo de cómo la presión diplomática y la constancia podían dar frutos.

Así, el fin de la soberanía española en Ifni marcó el preludio de lo que ocurriría pocos años después en el Sáhara Occidental, aunque en este caso la salida sería mucho más conflictiva y dejaría consecuencias aún vigentes en la actualidad.


El Sáhara Occidental en los años setenta: tensiones crecientes

Tras la entrega de Ifni, la atención se centró en el Sáhara Occidental, donde España intentaba mantener su control frente a un escenario cada vez más complicado. A inicios de la década de 1970, surgió un movimiento nacionalista saharaui propio: el Frente Polisario, fundado en 1973, cuyo objetivo era luchar por la independencia del territorio. Este movimiento supuso un cambio cualitativo en la situación, pues ya no se trataba únicamente de una disputa entre España y Marruecos, sino de la emergencia de una identidad saharaui que reclamaba su propio destino.

El Polisario inició una lucha armada contra la presencia española, organizando ataques de guerrilla en el desierto. A pesar de su modestia inicial, el movimiento fue ganando apoyo popular y también respaldo internacional, especialmente de países árabes y africanos que defendían el principio de autodeterminación. España, por su parte, se encontraba atrapada entre tres fuegos: Marruecos reclamaba el territorio, Mauritania también mostraba interés en una parte de él, y los saharauis exigían independencia.

En 1974, ante la presión de Naciones Unidas, España anunció que organizaría un referéndum de autodeterminación en el Sáhara. Para ello, elaboró un censo de población saharaui que serviría como base electoral. Sin embargo, Marruecos rechazó de plano esta iniciativa, pues temía que el resultado favoreciera a la independencia. En su lugar, el rey Hassan II llevó el caso al Tribunal Internacional de Justicia, que en 1975 reconoció ciertos vínculos históricos entre Marruecos y el Sáhara, pero afirmó de manera clara que estos no invalidaban el derecho de los saharauis a decidir su futuro mediante la autodeterminación.

La tensión llegó a su punto máximo en ese mismo año, cuando Marruecos organizó la célebre Marcha Verde, una movilización masiva de civiles que cruzaron la frontera del Sáhara para reclamar la soberanía. España, debilitada por la enfermedad terminal de Franco, no pudo resistir la presión y optó por negociar su retirada.


Los Acuerdos de Madrid y la salida española (1975)

El desenlace de la descolonización del Sáhara Occidental llegó en noviembre de 1975 con los Acuerdos de Madrid. España, Marruecos y Mauritania firmaron este pacto secreto mediante el cual España se comprometía a abandonar el territorio, repartiéndolo de facto entre Marruecos (norte y oeste) y Mauritania (sur). A cambio, España obtenía ciertos beneficios económicos relacionados con la explotación de los fosfatos y los derechos pesqueros. El acuerdo fue firmado apenas días antes de la muerte de Franco, en un contexto en el que el régimen buscaba una salida rápida y sin confrontación militar.

La retirada española se produjo de manera acelerada, dejando a la población saharaui en una situación de gran incertidumbre. El Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y continuó la lucha armada, esta vez contra Marruecos y Mauritania. La guerra del Sáhara se prolongó durante décadas, y aunque Mauritania se retiró en 1979, Marruecos consolidó su control sobre la mayor parte del territorio. Hasta el día de hoy, el conflicto sigue sin resolverse, con el Sáhara Occidental considerado por Naciones Unidas como un territorio no autónomo pendiente de descolonización.

Para España, los Acuerdos de Madrid fueron un cierre apresurado y controvertido de su etapa colonial en África. Aunque se evitó una guerra abierta con Marruecos, el precio fue la pérdida de influencia en la región y una herencia histórica que continúa pesando en las relaciones bilaterales. La descolonización del Sáhara Occidental no se resolvió de acuerdo con el derecho internacional, sino mediante una negociación política que dejó abiertas profundas heridas.


Conclusión: un proceso inacabado

La descolonización de Ifni y del Sáhara Occidental entre 1958 y 1975 representa uno de los capítulos más complejos de la historia contemporánea de España y del norte de África. Mientras que en Ifni la retirada fue relativamente pacífica y definitiva, en el Sáhara el proceso quedó inconcluso, dando lugar a un conflicto que todavía hoy permanece abierto. La combinación de factores —presión internacional, reivindicaciones nacionalistas, intereses económicos y debilidad del régimen franquista— condujo a un desenlace lleno de contradicciones.

Desde una perspectiva académica, este proceso nos permite reflexionar sobre la naturaleza de la descolonización en el siglo XX. No siempre fue un camino lineal hacia la independencia, sino un entramado de disputas territoriales, intereses geopolíticos y negociaciones poco transparentes. En el caso del Sáhara, la descolonización quedó truncada, dejando a su pueblo en una situación de exilio y ocupación.

Para España, Ifni y el Sáhara fueron el último vestigio de su pasado colonial. Su pérdida marcó el fin de una era y abrió nuevas preguntas sobre el papel del país en el escenario internacional. Para Marruecos, supusieron pasos clave en su proyecto de unidad territorial. Y para los saharauis, el inicio de una lucha por la autodeterminación que aún continúa.

Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador