El origen del cosmos según Tales: el agua como principio

Rodrigo Ricardo Publicado el 6 febrero, 2026 15 minutos y 56 segundos de lectura

La pregunta que nos conecta con la filosofía

Desde tiempos remotos, el ser humano ha mirado al cielo y al mar buscando respuestas sobre el origen del cosmos. ¿De dónde viene todo lo que existe? ¿Cuál es el principio que lo sostiene? Estas preguntas no solo son ciencia o filosofía; son una búsqueda que conecta nuestra curiosidad con los misterios más profundos del universo.

Entre los primeros pensadores que intentaron responder estas preguntas sin recurrir a la mitología, destacó Tales de Mileto, considerado uno de los primeros filósofos de la historia occidental. Su propuesta es sorprendentemente simple, pero profunda: el agua es el principio de todo. A primera vista, esta afirmación puede parecer ingenua o literal, pero encierra una reflexión filosófica que aún hoy invita a pensar sobre la naturaleza de la existencia.


¿Quién fue Tales de Mileto?

Tales nació en la ciudad de Mileto, en la costa de la actual Turquía, alrededor del año 624 a.C. Pertenecía a la escuela jónica de pensamiento, un grupo de pensadores que buscaban explicaciones racionales sobre el mundo, alejándose de los relatos míticos.

A Tales se le atribuyen importantes contribuciones no solo a la filosofía, sino también a la astronomía, la geometría y la matemática aplicada. Por ejemplo, es famoso por medir la altura de las pirámides observando sus sombras y por predecir eclipses solares. Sin embargo, su mayor legado sigue siendo su intento de identificar el “arjé”, el principio fundamental que origina y sustenta todo lo existente.


El concepto de “arjé” en la filosofía jónica

Antes de adentrarnos en el pensamiento de Tales de Mileto, es fundamental comprender el significado de arjé, un término clave de la filosofía presocrática. En griego, arjé significa “principio” o “origen”, y en el contexto filosófico se refiere a la sustancia o fuerza primordial que da origen a todo lo existente. No se trata de un simple elemento físico, sino de aquello que explica la coherencia y unidad del cosmos: todo lo que existe surge de este principio y, eventualmente, todo retorna a él.

Los filósofos jónicos, conocidos como los presocráticos de Mileto, buscaron explicaciones racionales sobre el mundo natural, alejándose de los relatos mitológicos tradicionales que atribuían la creación a dioses o seres sobrenaturales. Para ellos, entender el arjé no era un mero ejercicio académico: era un intento de comprender el universo de manera sistemática y coherente, sentando las bases de lo que siglos después se convertiría en pensamiento científico.

Cada pensador de esta escuela propuso un arjé diferente, basado en sus observaciones y reflexiones sobre la naturaleza:

  • Tales de Mileto sostuvo que el arjé era el agua, porque todo lo que existe depende de ella y puede explicarse a partir de sus transformaciones.
  • Anaximandro, discípulo o contemporáneo de Tales, propuso el ápeiron, lo indefinido o ilimitado, un principio más abstracto que podía generar todas las cosas sin ser una sustancia concreta. Para Anaximandro, el ápeiron representaba una fuerza eterna y universal que mantenía el equilibrio del cosmos.
  • Anaxímenes consideró que el arjé era el aire, ya que el movimiento y la respiración son esenciales para la vida y porque el aire puede transformarse en fuego, agua o tierra mediante procesos de condensación y rarefacción.

Estos primeros filósofos compartían la idea de que el cosmos podía explicarse mediante un principio único, observable y racional, y que todos los fenómenos naturales estaban interconectados a través de ese principio. El estudio del arjé fue, por tanto, el primer intento sistemático de pensar el universo sin recurrir a la mitología, abriendo el camino hacia la física, la astronomía y la filosofía natural.

Además, el concepto de arjé no solo tenía un sentido físico o material, sino también filosófico y simbólico: representaba la búsqueda de unidad, orden y explicación en un mundo percibido como cambiante y diverso. En otras palabras, el arjé no solo explicaba el origen de las cosas, sino que también ofrecía un marco conceptual para entender la interrelación entre todos los elementos de la naturaleza.


¿Por qué el agua?

La elección del agua como principio tiene varias razones que combinan observación, experiencia cotidiana y reflexión filosófica:

  1. Presencia universal: Tales observó que el agua está en todas partes: ríos, mares, lluvia, nieve. Parece ser un elemento constante en la naturaleza.
  2. Necesidad vital: Todo ser vivo necesita agua para sobrevivir. Tales dedujo que, si el agua es esencial para la vida, podría también ser esencial para la existencia misma del cosmos.
  3. Transformación y movimiento: El agua cambia de estado: puede ser líquida, sólida (hielo) o gaseosa (vapor). Este carácter mutable simboliza el principio dinámico que da lugar a todas las cosas.
  4. Fecundidad y generación: En muchas culturas, el agua es símbolo de creación y fertilidad, algo que se refleja en la filosofía de Tales como sustancia generadora del cosmos.

En otras palabras, el agua no es solo un líquido físico; para Tales representa la sustancia que da origen, sostiene y transforma todo lo que existe.


La explicación de Tales sobre el cosmos

Tales de Mileto, considerado el primer filósofo de la tradición occidental, ofreció una visión del universo basada en un principio único y fundamental: el agua. Para él, el agua no era solo un líquido que fluye en ríos y mares; era la sustancia primaria de la que todo surge y a la que todo regresa. Esta idea, aunque sencilla en apariencia, contiene una profunda reflexión sobre la unidad y el orden del cosmos.

Podemos resumir la visión de Tales en tres ideas clave, que se complementan entre sí:

1. Unidad fundamental

Tales sostenía que, pese a la diversidad de seres y objetos en el mundo, todos compartían un origen común: el agua. Desde las piedras hasta los animales y los vegetales, todo se derivaría de esta sustancia primordial.

Esta idea representaba un cambio radical frente a las explicaciones míticas, que atribuían la existencia de los elementos a fuerzas sobrenaturales o a la intervención de los dioses. Para Tales, la naturaleza misma ofrecía un principio único que unifica la multiplicidad de fenómenos, anticipando siglos después conceptos científicos de unidad y materia común.

2. Movimiento y cambio

Otra característica esencial de la propuesta de Tales es que el agua está en constante transformación. Puede cambiar de estado —líquido, sólido o vapor— y combinarse con otros elementos, generando la variedad de fenómenos naturales observables.

Este enfoque introduce la noción de dinamismo en la existencia: el universo no es estático, sino un proceso continuo de cambio y renovación. Tales percibió que todo fluye, que la naturaleza está en perpetuo movimiento, lo que refleja una intuición sorprendentemente moderna sobre la realidad como un sistema dinámico y mutable.

3. Interconexión de la vida y la materia

Para Tales, el agua no solo explica la materia, sino que da vida a los seres vivos. Todo organismo necesita agua para existir; por ello, el agua se convierte en principio vital, el elemento que anima y sustenta la vida misma.

Esta idea trasciende lo físico y adquiere un carácter filosófico profundo: la existencia de cada ser está ligada a un principio común que lo conecta con todo lo demás. En otras palabras, el agua simboliza la interdependencia entre materia, vida y cosmos, un concepto que sería retomado por la filosofía y la ciencia posteriores.

Observación y razón: un primer paso hacia la ciencia

Es importante resaltar que la explicación de Tales no pretendía ser científica en el sentido moderno, con experimentación y datos cuantificables. Su propuesta se basaba en la observación cuidadosa de la naturaleza y la reflexión racional, un enfoque que rompe con la superstición y el mito.

Al relacionar un fenómeno cotidiano —el agua— con el origen del universo, Tales abrió el camino a un pensamiento sistemático. Su método consistía en buscar causas naturales y principios unificadores, un rasgo que caracterizaría posteriormente la ciencia y la filosofía natural.


Implicaciones filosóficas del agua como principio

La propuesta de Tales de Mileto sobre el agua como principio del cosmos no se limita a un planteamiento físico o natural; tiene profundas implicaciones filosóficas que marcaron un cambio radical en la manera de pensar el mundo. Esta visión influyó en generaciones de filósofos posteriores y sigue siendo relevante para la comprensión del origen de la filosofía y del pensamiento racional.

1. Racionalidad frente al mito

Antes de Tales, explicar el mundo era sinónimo de recurrir a mitos y relatos divinos. Los fenómenos naturales —como el viento, los terremotos o las inundaciones— se interpretaban como manifestaciones de la voluntad de los dioses.

Tales, en cambio, propuso que un principio natural, observable y comprensible, podía explicar la totalidad del cosmos. Al identificar al agua como origen de todo, dio un primer paso hacia un pensamiento basado en razón, observación y evidencia, sentando las bases de la filosofía y, eventualmente, de la ciencia.

Esta transición del mito a la razón no solo cambió la forma de explicar el mundo, sino que también incitó a los seres humanos a cuestionar, investigar y reflexionar, fomentando un enfoque crítico que sigue siendo fundamental en la educación y el pensamiento científico actual.

2. Interconexión del cosmos

El planteamiento de Tales sugiere que todas las cosas están relacionadas, porque comparten un mismo origen: el agua. Esta idea de unidad y conexión es más que un simple concepto físico; es un principio filosófico que anticipa nociones modernas de sistemas integrados.

Por ejemplo, en ecología contemporánea se reconoce que todos los elementos de un ecosistema están interrelacionados, desde los microorganismos hasta los grandes depredadores, pasando por el agua, el suelo y la atmósfera. Tales, sin disponer de instrumentos ni teoría científica, intuyó esta interdependencia natural al ver que la misma sustancia vital —el agua— circula y transforma todo a su paso.

De manera simbólica, esta interconexión también sugiere que los seres humanos forman parte de un cosmos unitario, un pensamiento que ha sido retomado por filósofos y científicos a lo largo de la historia.

3. Transformación constante

Otra implicación importante es la noción de cambio y movimiento continuo. El agua, al existir en distintos estados —líquido, sólido y gaseoso—, refleja que la naturaleza no es estática; todo se transforma constantemente.

Esta idea influyó notablemente en filósofos posteriores, como Heráclito, quien afirmaba que “todo fluye” y que la estabilidad es solo una ilusión. Tales introdujo así un concepto filosófico profundo: la realidad es dinámica y está en constante evolución, lo que permite explicar fenómenos complejos sin recurrir a explicaciones sobrenaturales.

Además, esta visión de cambio constante resalta la relación entre materia y vida, ya que los procesos naturales —crecimiento, erosión, evaporación, ciclos biológicos— dependen de transformaciones continuas, en las que el agua juega un papel central.

4. El agua como símbolo filosófico

En síntesis, para Tales el agua no es simplemente un elemento físico; es un símbolo de origen, cambio y vitalidad. Representa la capacidad de generar vida, mantener la unidad del cosmos y permitir la transformación constante.

Esta idea refleja la primera tentativa humana de explicar el universo de manera racional, sin recurrir al mito o a la superstición. Además, enseña que los elementos más simples de la naturaleza pueden contener significados profundos, ofreciendo una manera de relacionar la observación empírica con la reflexión filosófica, algo que sigue siendo esencial en el aprendizaje y la educación contemporánea.


Comparación con otros pensadores presocráticos

Aunque Tales de Mileto es recordado por identificar el agua como principio del cosmos, él no fue el único filósofo en la búsqueda del arjé. La escuela jónica de Mileto estaba conformada por pensadores que, aunque compartían la intención de explicar el universo de manera racional, propusieron diferentes principios fundamentales según sus observaciones y reflexiones sobre la naturaleza. Comparar estas ideas permite comprender cómo surgió el pensamiento filosófico temprano y cómo se fue construyendo la noción de explicación racional frente al mito.

Anaximandro y el ápeiron: lo indefinido como principio

Uno de los sucesores de Tales, Anaximandro, propuso un principio más abstracto que el agua: el ápeiron, que significa “lo indefinido” o “lo ilimitado”. Para Anaximandro, el cosmos no podía surgir de una sustancia concreta como el agua, porque los contrarios (calor-frío, seco-húmedo) no podrían equilibrarse si partieran de un elemento limitado.

El ápeiron, al ser indeterminado, eterno y universal, podía generar todas las cosas y absorber sus conflictos internos. Esta idea es notable porque anticipa conceptos modernos como la materia primordial o incluso la noción de un universo regido por leyes universales más allá de los elementos individuales. Mientras Tales se enfocó en lo observable, Anaximandro introdujo un principio abstracto que permite explicar la diversidad y la transformación del cosmos.

Anaxímenes y el aire: la vida en movimiento

Otro filósofo milesio, Anaxímenes, propuso que el aire era el arjé. Su razonamiento partía de la observación de la respiración y de la atmósfera: el aire es esencial para la vida y se transforma continuamente, dando lugar a otros elementos mediante procesos de condensación y rarefacción. Por ejemplo, al condensarse, el aire podía formar agua, tierra o fuego; al diluirse, podía producir fuego o vapor.

Con esta propuesta, Anaxímenes ofreció un enfoque más dinámico y relacionado con el movimiento, en contraste con la idea estática de un elemento único como origen. Su pensamiento conecta la vida, la materia y los fenómenos naturales, mostrando un intento de explicar el universo como un sistema en constante transformación.

La diversidad de perspectivas en la filosofía jónica

Estas diferencias entre Tales, Anaximandro y Anaxímenes reflejan el espíritu exploratorio de los presocráticos:

  • Tales buscó un principio observable y vital, el agua, que explicara la vida y la materia.
  • Anaximandro pensó en un principio abstracción universal, capaz de generar todas las cosas y mantener el equilibrio cósmico.
  • Anaxímenes consideró un principio dinámico y vital, el aire, que conectara directamente la vida con los cambios naturales.

La comparación muestra que los presocráticos no estaban compitiendo por “tener la razón”, sino que estaban experimentando con distintas perspectivas para explicar un mismo misterio: el origen y la naturaleza del cosmos. Cada propuesta refleja un intento de combinar observación, lógica y reflexión filosófica, marcando los primeros pasos del pensamiento racional occidental.

Legado de estas diferencias

Estas distintas concepciones del arjé también enseñan algo importante para los estudiantes y para el pensamiento crítico: no existe una única forma de abordar un problema complejo. Tales, Anaximandro y Anaxímenes muestran cómo las ideas pueden complementarse y desafiarse mutuamente, estimulando la investigación y la reflexión. Además, este enfoque plural sienta las bases para la ciencia moderna, donde distintas teorías se contrastan y se refinan mediante la observación y la evidencia.


Relevancia histórica y educativa

Estudiar a Tales no es solo conocer un dato histórico; su pensamiento nos enseña a cuestionar, observar y razonar. Algunas lecciones aplicables a la educación y la vida cotidiana son:

  1. Observación cuidadosa: Tales partió de fenómenos naturales concretos, una práctica fundamental en la ciencia moderna.
  2. Simplicidad y profundidad: Buscar principios simples que expliquen fenómenos complejos puede ser más poderoso que multiplicar explicaciones sin fundamento.
  3. Interdisciplinariedad: Tales combinó filosofía, matemáticas y astronomía, mostrando que el conocimiento no debe fragmentarse.
  4. Curiosidad constante: La filosofía surge de la pregunta y del asombro, una actitud valiosa en cualquier aprendizaje.

En términos educativos, analizar a Tales permite a los estudiantes desarrollar pensamiento crítico, habilidades de observación y capacidad de síntesis, herramientas clave para cualquier disciplina académica.


Críticas y limitaciones del enfoque de Tales

Aunque su propuesta fue revolucionaria, también tiene limitaciones:

  • Literalidad del agua: Modernamente, sabemos que el universo no se origina únicamente del agua, sino de fuerzas físicas y partículas subatómicas.
  • Ausencia de método experimental: Tales basaba sus conclusiones en observación y reflexión, sin un método científico riguroso.
  • Simplificación del cosmos: El agua como único principio no explica fenómenos más complejos, como la formación de estrellas o planetas.

Sin embargo, estas limitaciones no restan mérito a su contribución: marcó el inicio del pensamiento racional y sistemático que eventualmente condujo a la ciencia moderna.


El agua como metáfora filosófica

Más allá de la literalidad, el agua puede entenderse como símbolo del flujo, la transformación y la unidad de la existencia. Esto conecta con ideas posteriores en filosofía y literatura:

  • Heráclito, aunque siglos después, también veía al mundo como un flujo constante: “Todo fluye”.
  • En tradiciones culturales, el agua representa renovación, purificación y ciclo de vida, lo que refuerza la dimensión simbólica del pensamiento de Tales.

Así, el agua no es solo un elemento físico, sino un concepto filosófico que invita a reflexionar sobre la continuidad y la interdependencia de todas las cosas.


Conclusión: un legado que trasciende el tiempo

El planteamiento de Tales de Mileto sobre el agua como principio del cosmos es una de las primeras manifestaciones de pensamiento racional. Nos enseña que la curiosidad, la observación y la reflexión pueden generar explicaciones profundas sobre la realidad, incluso sin tecnología avanzada.

Hoy, aunque la ciencia moderna ofrece explicaciones más precisas sobre el origen del universo, el legado de Tales sigue vigente: la búsqueda de principios universales, la conexión entre lo concreto y lo abstracto, y el valor de la razón como guía para entender nuestro mundo.

En el aula, analizar a Tales permite a los estudiantes desarrollar pensamiento crítico, interconexión de ideas y apreciación por la historia del conocimiento humano, habilidades que trascienden cualquier materia específica.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador