El Construccionismo Social de Kenneth Gergen: Cómo Creamos la Realidad a Través del Lenguaje

Rodrigo Ricardo Publicado el 14 abril, 2026 5 minutos y 53 segundos de lectura

¿Alguna vez has pensado que la realidad que das por sentada (el amor, la inteligencia, la moral o incluso la salud mental) no es algo universal ni fijo? El psicólogo Kenneth Gergen lo tiene claro: lo que consideramos «verdad» no es un reflejo de la naturaleza, sino un producto de nuestras relaciones y conversaciones. Esta idea es el corazón del construccionismo social, una de las teorías más provocadoras y útiles del pensamiento contemporáneo. En este artículo aprenderás por qué Gergen desafía la psicología tradicional, cómo aplicas el construccionismo cada día sin saberlo y por qué puede transformar la educación, la terapia y el activismo social. Sigue leyendo: nada volverá a parecerte tan sólido.

¿Qué es el construccionismo social? La rebelión contra la «verdad objetiva»

Para entender a Kenneth Gergen (nacido en 1935, profesor en Swarthmore College), hay que partir de una pregunta incómoda: ¿y si la psicología no descubre realidades universales, sino que las inventa junto con la cultura? Gergen sostiene que el conocimiento, incluido el científico, es una construcción social: nace del intercambio entre personas, no de una observación neutral del mundo.

Mientras que la psicología tradicional busca leyes generales sobre la mente (como la memoria, la personalidad o el desarrollo infantil), el construccionismo social se pregunta: ¿cómo usamos el lenguaje para crear acuerdos que luego llamamos «realidad»? Por ejemplo, la idea de «inteligencia» no existe fuera de las pruebas, las escuelas y los discursos que la definen. Cambia de cultura a cultura y de época a época. Lo mismo ocurre con la «depresión», el «éxito» o la «belleza».

«No hay naturaleza humana independiente del lenguaje. Somos seres relacionales desde el principio.» – Kenneth Gergen

Gergen se inspira en filósofos como Wittgenstein, en la retórica y en los estudios sociales de la ciencia. Pero su gran aporte fue llevar este debate al corazón de la psicología, fundando junto a otros la corriente del construccionismo social en los años 80.

Los pilares clave de la teoría de Gergen

Para que puedas aplicar esta teoría a tus estudios o tu vida diaca, aquí tienes sus conceptos fundamentales explicados de forma directa:

1. El lenguaje no describe el mundo, lo crea

No usamos el lenguaje para etiquetar algo preexistente. Cuando llamamos a alguien «líder» o «fracasado», estamos participando en una práctica social que trae ese significado a la existencia. Si dejamos de usar esas palabras, la realidad asociada se desvanece.

2. La verdad es un acuerdo, no un espejo de la naturaleza

Lo que una comunidad considera verdadero es simplemente lo que esa comunidad acepta como válido tras sus conversaciones. Por eso las verdades cambian: la Tierra fue plana hasta que otra conversación (científica) logró imponer la redondez.

3. La identidad es relacional

No naces con una esencia interna llamada «personalidad». Tu sentido de quién eres emerge en cada relación: eres «hijo» con tus padres, «amigo» con tu compañero, «alumno» con tu profesor. Sin esos intercambios, el «yo» no existe.

4. Todo conocimiento tiene una historia y una política

Las teorías psicológicas no son neutrales. Reflejan los valores, el poder y los intereses de su época. Por ejemplo, la «hiperactividad» surgió cuando las escuelas necesitaron clasificar niños inquietos. El construccionismo invita a preguntar: ¿a quién beneficia esta forma de entender el mundo?

Más allá de la psicología: aplicaciones en educación, terapia y cambio social

Aquí es donde el construccionismo se vuelve profundamente útil para estudiantes y profesionales. No es solo una teoría abstracta; es una herramienta práctica.

En educación: del alumno pasivo al co-creador de conocimiento

Si el conocimiento se construye en diálogo, la educación no puede ser mera transmisión de datos. Gergen propone aulas donde se negocien significados, se cuestione al experto y se valoren las experiencias diversas. Por ejemplo, en lugar de memorizar fechas históricas, los estudiantes analizan cómo distintas culturas construyen relatos opuestos del mismo evento. El profesor ya no es un oráculo, sino un facilitador de conversaciones productivas.

En terapia psicológica: disolver problemas en lugar de curar enfermedades

La terapia tradicional busca un trastorno interno que «tiene» el paciente. El construccionismo, en cambio, ve el «problema» como una historia que se ha vuelto rígida. El terapeuta ayuda a la persona a construir nuevas narrativas (por ejemplo, pasar de «soy un depresivo» a «últimamente he estado teniendo pensamientos tristes que puedo conversar de otro modo»). Esta base inspiró la terapia narrativa y la terapia colaborativa.

En el activismo social: desmontar discursos opresivos

Los movimientos feministas, antirracistas y LGTBIQ+ usan lógicas construccionistas sin saberlo: demuestran que conceptos como «raza», «género» o «normalidad» no son biológicos, sino acuerdos históricos. Al mostrarlos como construcciones, se abre la posibilidad de reconstruirlos de forma más justa. Gergen ha trabajado con comunidades en conflicto para generar diálogos transformadores.

Críticas y límites: ¿todo vale? La respuesta de Gergen

Una objeción frecuente al construccionismo es: si la verdad es solo un acuerdo, ¿podemos justificar cualquier barbaridad? ¿El Holocausto fue solo una narrativa más? Gergen no es relativista ingenuo. Su propuesta no es que no exista sufrimiento real, sino que la forma en que nombramos y respondemos a ese sufrimiento es cultural. Frente a la crueldad, el construccionismo ofrece un criterio pragmático y ético: prefiere aquellas construcciones que generan vidas más habitables, inclusivas y dignas. No busca una Verdad absoluta, sino verdades locales que funcionen para el bienestar colectivo.

¿Cómo empezar a pensar como un construccionista social? Ejercicio práctico

Para estudiantes: elige un concepto cotidiano (por ejemplo, «ser inteligente», «éxito», «buena madre» o «normal»). Anota tres definiciones diferentes que hayas escuchado de él en distintos contextos (familia, redes sociales, escuela). Luego pregúntate: ¿cómo surgió cada definición? ¿Qué intereses mantienen viva una frente a la otra? ¿Podrías inventar una nueva definición más útil para tu vida? Eso es pensar construccionistamente.

Resultados de aprendizaje

  1. Comprenderás que el conocimiento y la realidad (incluidos conceptos psicológicos) no son objetivos ni universales, sino que se negocian en el lenguaje y las relaciones.
  2. Identificarás los cuatro pilares de la teoría de Gergen: el lenguaje como creador, la verdad como acuerdo, la identidad relacional y la politicidad del conocimiento.
  3. Diferenciarás el construccionismo social de la psicología tradicional, que busca leyes fijas de la mente.
  4. Aplicarás el enfoque construccionista a casos concretos de educación (aulas dialógicas), terapia (re-narrar problemas) y activismo (desmontar discursos opresivos).
  5. Evaluarás la crítica del relativismo y sabrás argumentar por qué Gergen no defiende un «todo vale», sino un criterio ético-pragmático.
  6. Desarrollarás la habilidad de analizar cualquier concepto cotidiano como una construcción social, identificando qué acuerdos lo sostienen y cómo podrían cambiarse.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador