Apertura Gradual y Campaña por Elecciones Directas en Brasil (1964-1985)

Rodrigo Ricardo Publicado el 24 julio, 2025 4 minutos y 56 segundos de lectura

Introducción al Período Histórico

El período comprendido entre 1964 y 1985 en Brasil estuvo marcado por el régimen militar, un sistema autoritario que surgió tras el golpe de Estado contra el presidente João Goulart. Durante estas dos décadas, el país experimentó una fuerte represión política, censura y la supresión de derechos democráticos. Sin embargo, hacia finales de los años 70 y principios de los 80, comenzó un proceso conocido como «apertura gradual», un movimiento lento y controlado hacia la redemocratización.

Este proceso no fue lineal ni pacífico, sino que estuvo lleno de tensiones entre sectores del gobierno militar, la oposición política y la sociedad civil, que exigía mayores libertades. Uno de los hitos más importantes de este período fue la campaña por las elecciones directas, conocida como «Diretas Já», que movilizó a millones de brasileños en favor del restablecimiento del voto popular para la presidencia de la República.

Este tema es fundamental para entender cómo Brasil transitó de una dictadura a una democracia, destacando el papel de los movimientos sociales, los partidos políticos y las negociaciones internas dentro del propio régimen militar. La apertura no fue una concesión graciosa de los militares, sino el resultado de presiones internas y externas, así como de cambios económicos y sociales que hicieron insostenible el mantenimiento del autoritarismo. Además, el estudio de este período permite reflexionar sobre los desafíos de la transición democrática en América Latina, donde varios países enfrentaron procesos similares en las décadas de 1980 y 1990.

El Régimen Militar y los Primeros Intentos de Apertura

El régimen militar brasileño se consolidó en 1964 con la promesa de restaurar el orden y combatir la «amenaza comunista», pero rápidamente se transformó en una dictadura que eliminó las elecciones directas para cargos ejecutivos nacionales y suprimió los derechos políticos de sus opositores. Durante los primeros años, el gobierno militar implementó una serie de medidas represivas, como el Acta Institucional Número 5 (AI-5) en 1968, que suspendió garantías constitucionales y permitió la persecución de críticos. Sin embargo, hacia mediados de los años 70, bajo el gobierno del general Ernesto Geisel (1974-1979), comenzó un proceso de «distensión» política, que buscaba reducir la tensión social mientras el régimen mantenía el control.

Geisel promovió una apertura «lenta, gradual y segura», como él mismo la definió, con el objetivo de evitar una transición abrupta que pudiera desestabilizar al gobierno. Este período incluyó medidas como la flexibilización de la censura, la liberación de algunos presos políticos y la reorganización de partidos políticos bajo un sistema bipartidista controlado (ARENA, el partido oficialista, y el MDB, la oposición permitida). Sin embargo, estas reformas eran limitadas y no satisfacían las demandas de amplios sectores de la sociedad, que comenzaban a organizarse en protestas y movimientos sindicales, como las huelgas del ABC Paulista lideradas por Luiz Inácio Lula da Silva.

La Sociedad Civil y el Surgimiento del Movimiento «Diretas Já»

A principios de la década de 1980, el descontento con el régimen militar había crecido exponencialmente. La crisis económica, caracterizada por alta inflación y recesión, debilitó la legitimidad del gobierno, mientras que la sociedad civil ganaba fuerza a través de organizaciones estudiantiles, sindicatos y grupos de derechos humanos. Fue en este contexto que surgió la campaña «Diretas Já», un movimiento masivo que exigía la aprobación de una enmienda constitucional para restablecer las elecciones directas para presidente en 1985.

La movilización comenzó en 1983 y alcanzó su punto máximo en 1984, con multitudinarias manifestaciones en ciudades como São Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte. Figuras políticas de distintos espectros, como Tancredo Neves, Ulysses Guimarães y Leonel Brizola, se unieron a artistas, intelectuales y líderes religiosos en apoyo a las «Diretas». A pesar de su fuerza, la enmienda fue rechazada en el Congreso en abril de 1984, en una votación marcada por la presión militar y maniobras políticas. Sin embargo, el movimiento dejó un legado imborrable, acelerando el fin de la dictadura y demostrando el poder de la movilización popular.

La Transición Pactada y el Fin del Régimen Militar

Aunque las «Diretas Já» no lograron su objetivo inmediato, el movimiento hizo insostenible la continuidad del régimen militar. En 1985, Brasil realizó una elección indirecta para presidente, en la que Tancredo Neves fue elegido por un colegio electoral como símbolo de la transición. Sin embargo, su muerte antes de asumir llevó a la presidencia a José Sarney, un político vinculado al antiguo régimen pero que gobernó bajo un nuevo contexto democrático.

Este proceso se conoce como una «transición pactada», donde sectores del régimen y la oposición negociaron los términos de la redemocratización sin una ruptura violenta. En 1988, Brasil promulgó una nueva Constitución, consolidando las libertades civiles y preparando el camino para las primeras elecciones directas en 1989. Así, el país cerró un capítulo oscuro de su historia y comenzó una nueva etapa democrática, aunque con desafíos persistentes en materia de justicia y memoria histórica.

Conclusión: Legado y Reflexiones sobre la Democratización

El proceso de apertura gradual y la campaña por elecciones directas en Brasil representan un caso emblemático de lucha por la democracia en América Latina. Aunque la transición fue incompleta y dejó resabios autoritarios, el papel de la sociedad civil fue crucial para presionar cambios. Hoy, este período sigue siendo relevante para entender los desafíos de la democracia brasileña y la importancia de la participación ciudadana en la defensa de las libertades políticas.

Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador