Así era la tortuga más grande que jamás existió en la Tierra

Rodrigo Ricardo Publicado el 7 septiembre, 2025 1 minutos y 36 segundos de lectura

El Cretácico Tardío fue una era dominada por auténticos titanes marinos: mosasaurios de mandíbulas repletas de dientes afilados y elasmosaurios de cuellos interminables que surcaban los océanos. Sin embargo, entre estos colosos reptilianos había otro protagonista menos recordado, pero igualmente imponente: la tortuga más grande que jamás haya existido.

Se trata de Archelon, una especie que vivió hace unos 74 millones de años y que bien puede describirse como una “unidad descomunal”. Su tamaño era simplemente extraordinario: alrededor de 4,6 metros de largo, más de 5 metros de envergadura entre aletas y un peso superior a las dos toneladas, comparable al de un rinoceronte adulto.

A pesar de su monumental estructura, los científicos sostienen que se desplazaba con gran agilidad en el agua, impulsándose de manera semejante a los pingüinos actuales. Su pico, curvado y poderoso, se asemejaba más al de un ave rapaz que al de una tortuga moderna, lo que le otorgaba una mordida capaz de romper moluscos o capturar animales de cuerpo blando, como las medusas.

Archelon habitaba la Vía Marítima Interior Occidental, un extenso mar que en aquel tiempo dividía a Norteamérica. Pero no era la única tortuga gigante de la época: en lo que hoy es Europa también nadaba un rival formidable, Leviathanochelys aenigmatica, descubierta en el noreste de España. Con casi 4 metros de longitud, se convirtió en la tortuga marina más grande jamás registrada en aguas europeas. Su nombre, inspirado en el Leviatán bíblico, resulta más que apropiado.

Hoy en día, el récord lo ostenta la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), que aunque no alcanza el tamaño de Archelon, sigue impresionando con sus 1,5 a 1,8 metros de largo. Un recordatorio viviente de que los océanos siempre han sido el escenario de criaturas fascinantes y gigantescas.

Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador