Competencia cultural: definición y modelo

Publicado el 19 noviembre, 2020

¿Qué es la competencia cultural?

Aunque Shanise, una terapeuta comunitaria, nació y se crió en Jamaica, tiene un don para relacionarse y comunicarse con colegas y clientes de todas las culturas diferentes. Shanise es un modelo a seguir en competencia cultural, apertura y comprensión de otras culturas diferentes a la suya.

Ser competente en algo es ser capaz de hacer algo con éxito, habilidad o habilidad. La competencia cultural es esencialmente la capacidad de interactuar, comprender y comunicarse con éxito con personas de culturas distintas a la propia. Con el aumento de la interacción intercultural a nivel personal y profesional, hay muchas razones por las que las personas deben esforzarse por ser culturalmente competentes.

¿Por qué es importante la competencia cultural?

Imagínese a Oliver, un empresario inglés que lleva meses consultando en varios países de Oriente Medio. Oliver querrá aprender las costumbres y valores del Medio Oriente, y quizás también algunos de los idiomas nativos, para poder ser respetuoso con las personas con las que interactúa en su trabajo diario allí. Esto no solo lo ayudará a establecer amistades personales allí, sino que también hará que las interacciones profesionales sean mucho más fluidas.

La competencia cultural no se trata solo de establecer relaciones personales y profesionales más sólidas y fluidas. La falta de competencia cultural puede ser peligrosa para la salud de un paciente. Por ejemplo, un médico que no sea culturalmente competente puede no reconocer las restricciones religiosas de un paciente judío ortodoxo y recetarle un medicamento elaborado con gelatina procedente de cerdos. Debido a que este paciente tiene restricciones dietéticas para no comer carne de cerdo, es posible que no llene su receta y no cumpla con su régimen de medicación.


Los profesionales de la salud culturalmente competentes pueden adaptar las intervenciones para sincronizarlas con las necesidades culturales de los pacientes, mejorando la calidad de la atención.
competencia cultural en enfermería

Componentes de la competencia cultural

La competencia cultural requiere varios elementos de profesionales:

  • Sistemas desafiantes que dan poder solo a culturas mayoritarias o privilegiadas
  • Adaptar las intervenciones en el cuidado de la salud y el asesoramiento para adaptarse a las necesidades culturales de pacientes y clientes individuales.
  • Abordar y revertir los propios prejuicios y sesgos culturales
  • Educarse sobre las diversas culturas y sus creencias, valores y actitudes.
  • A pesar del conocimiento de la cultura de otra persona, continuar aprendiendo sobre la experiencia de cada persona individual de su propia cultura para que el practicante esté seguro de no estereotipar o generalizar.

Modelo Campinha-Bacote de competencia cultural

El modelo Campinha-Bacote ayuda a los profesionales a asegurarse de que están siendo culturalmente competentes en su práctica. El acrónimo ASKED, como en ‘¿Me he hecho las preguntas correctas?’ es una forma en que los profesionales pueden recordar los componentes de este modelo.

  • A representa la conciencia de los propios sesgos y prejuicios cuando se trabaja con personas de otras culturas.
  • S significa habilidad en la evaluación culturalmente competente de clientes o pacientes.
  • K significa conocimiento de la cosmovisión individualizada influenciada culturalmente de un cliente o paciente y cómo su cultura afecta su salud física y mental.
  • E significa encuentros con personas de diferentes orígenes culturales. Uno solo puede leer y aprender hasta cierto punto en un libro de texto. Los encuentros cara a cara y la experiencia de la vida real con otras culturas son vitales para volverse culturalmente competente.
  • D significa deseo de ser culturalmente competente. Si un profesional no desea ser culturalmente competente, probablemente no hará el esfuerzo y el tiempo necesarios para aprender sobre otras culturas.

La pasión y el deseo de aprender y comprender otras culturas es un componente vital de la competencia cultural.
competencia cultural en salud

Ejemplo usando el modelo Campinha-Bacote

Tomemos a Shanise del escenario inicial. Shanise es una LCSW de Jamaica (trabajadora social clínica con licencia) que es terapeuta en una agencia comunitaria de salud mental. Shanise se encuentra con Kim, una madre soltera estadounidense blanca de unos cuarenta años, que lucha por disciplinar a sus dos hijos adolescentes.

  • Shanise es consciente de que tiene un sesgo hacia un estilo de disciplina autoritario (estricto / altas exigencias y expectativas de los niños) que es común en Jamaica. Sabe que este sesgo en el estilo de crianza puede hacer que juzgue los estilos de crianza alternativos, como pasivo o autoritario, que son más frecuentes en los Estados Unidos. Ella hace todo lo posible para dejar de lado sus prejuicios mientras trabaja con Kim.
  • Shanise se asegura de que es hábil para hacer preguntas a Kim en la evaluación que le darán una imagen completa de los valores personales y culturales de Kim.
  • Shanise adquiere conocimiento de la cosmovisión de Kim con respecto a la paternidad. Kim cree en manejar sus asuntos de crianza de forma privada y sin interferencia familiar. Shanise es consciente de que esto puede ser abrumador para Kim y causarle mucha tensión y ansiedad.
  • Shanise se reúne con muchas personas y familias estadounidenses en su línea de trabajo, por lo que se siente competente en términos de encuentros.
  • Finalmente, Shanise desea ser culturalmente competente para poder ser más exitosa y eficaz con los clientes a los que aconseja. Ella desea que su competencia cultural y su comprensión sientan las bases para una relación terapéutica abierta y de confianza con clientes de diferentes orígenes.

Resumen de la lección

La competencia cultural se vuelve más importante con el aumento de la interacción intercultural. Los ámbitos profesionales, especialmente en el cuidado de la salud y el asesoramiento, exigen que sus profesionales practiquen la competencia cultural con los clientes y pacientes para garantizar una atención médica eficaz y de alta calidad. La competencia cultural es esencialmente la capacidad de interactuar, comprender y comunicarse con éxito con personas de culturas distintas a la propia. La competencia cultural requiere desafiar los sistemas de privilegio y poder, adaptar las intervenciones de atención médica a las necesidades y valores culturales del cliente y del paciente, abordar los propios prejuicios culturales, informarse sobre otras culturas y continuar aprendiendo sobre la experiencia de cada cliente individual de su cultura. El modelo Campinha-Bacotees una forma para que los profesionales se aseguren de que son culturalmente competentes en su práctica. Emplea el acrónimo ASKED como una forma de ayudar a los profesionales a recordar los cinco componentes diferentes: conciencia, habilidad, conocimiento, encuentros y deseo.

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