El Proceso de Formulación de Hipótesis en la Investigación Científica

Rodrigo Ricardo Publicado el 18 abril, 2025 23 minutos y 6 segundos de lectura

¿Por qué es crucial una hipótesis?

En toda investigación científica, la hipótesis funciona como la brújula que guía el camino. Antes de diseñar experimentos, recolectar datos o analizar resultados, los científicos deben preguntarse: ¿Qué espero encontrar y cómo puedo probarlo? Esta pregunta se traduce en una hipótesis, una proposición que anticipa la relación entre variables y orienta toda la investigación.

Formular una hipótesis correctamente no solo facilita la organización de la investigación, sino que también determina la validez y confiabilidad de los resultados. Los estudiantes y futuros investigadores deben comprender que la hipótesis es más que un simple “supuesto”: es un puente entre la teoría y la experimentación.

Concepto de hipótesis científica

Una hipótesis científica es una afirmación provisional que busca explicar un fenómeno observable y que puede ser sometida a prueba mediante métodos científicos. No se trata de una suposición arbitraria, sino de una proposición fundamentada en la observación, la experiencia previa o la revisión de investigaciones existentes. La hipótesis representa un punto de partida para la investigación, pues establece la dirección y los límites del estudio, orientando tanto la recolección de datos como el análisis de resultados.

Para que una hipótesis sea considerada científica, debe cumplir con varias características fundamentales:

  1. Clara y específica: La redacción de la hipótesis debe ser precisa y evitar ambigüedades. Una afirmación clara permite que otros investigadores comprendan fácilmente la propuesta y puedan replicar el estudio bajo condiciones similares. La claridad también ayuda a determinar qué datos se deben recopilar y cómo se evaluarán los resultados.
  2. Verificable o falsable: Una hipótesis científica debe poder ser sometida a pruebas experimentales o estudios observacionales. Esto significa que debe existir un método concreto para comprobar si la afirmación es verdadera o falsa. La capacidad de verificación es esencial, ya que distingue la ciencia de la simple especulación o creencia.
  3. Relacional: Por lo general, una hipótesis establece una relación entre dos o más variables. La variable independiente es aquella que se manipula o se controla para observar sus efectos, mientras que la variable dependiente es la que se mide para determinar cómo responde a los cambios. Esta relación permite identificar patrones, tendencias o efectos causales, lo que en última instancia contribuye a la construcción del conocimiento científico.

Por ejemplo, un investigador interesado en la influencia de la luz sobre el crecimiento de las plantas podría formular la siguiente hipótesis:
«Si las plantas reciben luz azul en lugar de luz roja, entonces su crecimiento será más rápido.»

En este caso, la luz funciona como variable independiente, ya que es el factor que se modifica deliberadamente, y el crecimiento de las plantas es la variable dependiente, pues es la respuesta que se espera medir. La hipótesis es clara, específica y permite diseñar un experimento que pueda confirmar o refutar la proposición.

La hipótesis científica no solo guía la investigación, sino que también garantiza que esta se realice de manera sistemática, objetiva y reproducible, sentando las bases para generar conclusiones válidas y confiables. Su correcta formulación es, por tanto, un paso esencial en cualquier proceso de investigación científica.

Diferencia entre hipótesis y teoría

En el ámbito de la investigación científica, es fundamental diferenciar entre hipótesis y teoría, ya que ambos conceptos cumplen roles distintos dentro del método científico y del proceso de generación de conocimiento. Aunque a menudo se confunden, entender sus diferencias permite a los estudiantes y futuros investigadores planificar mejor sus estudios y comprender el valor de cada elemento en la construcción del saber científico.

Una hipótesis es una afirmación provisional que propone una posible explicación de un fenómeno observable. Es una suposición inicial basada en observaciones previas, experiencias o evidencia limitada que aún no ha sido probada de manera rigurosa. La función principal de la hipótesis es guiar la investigación: orienta el diseño del experimento, la recolección de datos y el análisis de resultados. Por ejemplo, un estudiante de biología podría plantear:
«Si las plantas reciben luz azul en lugar de luz roja, entonces su crecimiento será más rápido.»
Esta afirmación es una hipótesis porque aún necesita ser verificada mediante pruebas experimentales; no constituye un conocimiento consolidado, sino un punto de partida para exploración científica.

Por otro lado, una teoría científica es una explicación amplia, coherente y bien fundamentada de un fenómeno que ha sido confirmada por múltiples pruebas y evidencia empírica a lo largo del tiempo. Las teorías se construyen sobre la base de hipótesis comprobadas y consistentemente validadas en diversos contextos. A diferencia de la hipótesis, que es tentativa, la teoría representa un conocimiento consolidado que permite comprender, predecir e incluso aplicar fenómenos en diferentes situaciones. Por ejemplo, la teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin explica cómo las especies cambian a lo largo del tiempo y ha sido respaldada por siglos de evidencia paleontológica, genética y ecológica.

En términos sencillos, se puede decir que la hipótesis es el punto de partida del conocimiento científico, mientras que la teoría es el destino, el resultado de un proceso sistemático de comprobación y validación. La hipótesis plantea preguntas y propone posibles respuestas; la teoría ofrece explicaciones confiables y generalizables basadas en la acumulación de evidencia.

Comprender esta distinción ayuda a los estudiantes a no caer en confusiones comunes, como asumir que una hipótesis no probada tiene el mismo peso que una teoría establecida. Además, permite apreciar el valor del método científico como un proceso progresivo, donde las ideas iniciales (hipótesis) se transforman en explicaciones robustas (teorías) a través de la experimentación, la observación y la validación rigurosa.

Tipos de hipótesis

En la investigación científica, las hipótesis no son todas iguales; se clasifican según su finalidad, el tipo de relación que proponen entre variables y la forma en que pueden ser verificadas. Comprender los diferentes tipos de hipótesis ayuda a los investigadores a diseñar estudios más precisos y adecuados a sus objetivos, así como a interpretar correctamente los resultados obtenidos. A continuación, se describen los principales tipos de hipótesis:

Hipótesis descriptiva

La hipótesis descriptiva se enfoca en describir un fenómeno, un grupo o un comportamiento, sin establecer relaciones causales entre variables. Este tipo de hipótesis es útil cuando el objetivo de la investigación es caracterizar situaciones o identificar patrones. Por ejemplo:
«El 60% de los estudiantes de secundaria prefieren estudiar en línea.»
En este caso, la hipótesis simplemente describe la tendencia observada, sin sugerir por qué los estudiantes tienen esa preferencia. Este tipo de hipótesis se utiliza frecuentemente en encuestas, estudios de mercado y análisis demográficos.

Hipótesis correlacional

La hipótesis correlacional propone una relación o asociación entre dos variables, pero no implica causalidad. Es decir, indica que cuando una variable cambia, otra tiende a cambiar también, pero no se afirma que una cause directamente la otra. Por ejemplo:
«Existe una relación entre las horas de sueño y el rendimiento académico.»
Esta hipótesis permite al investigador medir y analizar cómo se mueven las variables en conjunto, mediante métodos estadísticos como correlaciones, pero requiere estudios adicionales para determinar si hay una relación causal.

Hipótesis causal

La hipótesis causal establece que una variable influye directamente sobre otra, proponiendo una relación de causa y efecto. Es común en experimentos controlados donde se manipula una variable independiente para observar su efecto sobre la variable dependiente. Por ejemplo:
«Incrementar la cantidad de práctica diaria mejora la habilidad en matemáticas.»
Aquí, la hipótesis indica que el aumento de práctica (variable independiente) genera un efecto directo en la habilidad matemática (variable dependiente), lo que permite diseñar experimentos con grupos control y experimental.

Hipótesis nula y alternativa

En investigaciones estadísticas, es esencial considerar la hipótesis nula (H0) y la hipótesis alternativa (H1):

  • Hipótesis nula (H0): plantea que no existe relación significativa entre las variables. Se usa como referencia para contrastar los resultados y determinar si los efectos observados son producto del azar.
  • Hipótesis alternativa (H1): propone que sí existe una relación significativa entre las variables, es decir, que los cambios en una variable están asociados con cambios en otra.

Estas hipótesis son fundamentales para realizar pruebas de significancia estadística, como el análisis t o ANOVA, y permiten establecer con rigor científico si los resultados respaldan o refutan la relación planteada.

Pasos para formular una hipótesis científica

Formular una hipótesis científica no es un acto fortuito ni una simple suposición; es un proceso estructurado y sistemático que garantiza que la investigación tenga un rumbo claro y que los resultados obtenidos sean confiables. Cada paso en la formulación permite transformar observaciones iniciales en una proposición verificable que pueda guiar el estudio. A continuación, se detallan los pasos principales:

1. Observación

El primer paso consiste en observar un fenómeno, una situación o un comportamiento que despierte curiosidad científica. La observación no es casual; requiere atención, recopilación de datos preliminares y registro de patrones, tendencias o inconsistencias. Por ejemplo, un estudiante que nota que algunos compañeros rinden mejor después de dormir más horas puede usar esta observación como base para su investigación. Esta etapa es crucial, porque sin una observación precisa, la hipótesis carece de fundamento.

2. Planteamiento del problema

A partir de la observación, se formula un problema de investigación claro y específico. Esto permite delimitar el estudio y enfocar los esfuerzos del investigador. Un buen planteamiento de problema responde a la pregunta: ¿Qué quiero investigar y por qué?
Por ejemplo:
«Muchos estudiantes afirman que su rendimiento disminuye cuando duermen menos de 6 horas. ¿Existe una relación entre sueño y rendimiento académico?»
Este planteamiento define con claridad el fenómeno a estudiar y orienta la hipótesis hacia una relación medible entre variables.

3. Investigación previa

Antes de formular la hipótesis, es importante revisar estudios anteriores sobre el tema. Esto permite fundamentar la hipótesis en evidencia existente, identificar brechas de conocimiento y evitar duplicar investigaciones. Revisar literatura científica también ayuda a refinar el planteamiento y a elegir las variables más relevantes.

4. Definición de variables

Una hipótesis efectiva debe identificar claramente las variables involucradas:

  • Variable independiente: es aquella que se manipula o modifica para observar su efecto.
  • Variable dependiente: es el resultado o efecto que se mide en respuesta a los cambios de la variable independiente.

Por ejemplo, en el estudio sobre sueño y rendimiento académico, la cantidad de horas de sueño sería la variable independiente y el rendimiento académico, la variable dependiente.

5. Redacción de la hipótesis

La hipótesis debe redactarse de manera clara, concisa y verificable. Una estructura recomendada es:
«Si [variable independiente], entonces [variable dependiente], porque [justificación basada en evidencia].»
Esto asegura que la hipótesis sea comprensible, medible y pueda someterse a prueba.

6. Validación preliminar

Antes de iniciar la investigación, se realiza una validación preliminar para verificar que la hipótesis sea lógica, coherente y sustentada en evidencia. Además, se evalúa si es posible diseñar un método experimental que permita probarla. Este paso previene errores metodológicos y asegura que la investigación tenga resultados fiables y replicables.

En conjunto, estos pasos convierten la observación inicial en una hipótesis científica robusta, orientando toda la investigación y aumentando la probabilidad de obtener conclusiones válidas y significativas.

Características de una buena hipótesis

La hipótesis es un componente esencial de cualquier investigación científica, pero no todas las hipótesis cumplen con los criterios necesarios para ser efectivas. Una hipótesis bien formulada no solo orienta la investigación, sino que también garantiza que los resultados obtenidos sean confiables, claros y útiles. Para lograrlo, debe cumplir ciertas características fundamentales:

1. Clara y precisa

Una buena hipótesis debe ser comprensible y específica, evitando ambigüedades o expresiones vagas que dificulten su interpretación. La claridad permite que otros investigadores comprendan exactamente qué se está planteando y cómo se pretende evaluarlo. Por ejemplo, en lugar de decir:
«Dormir afecta el rendimiento académico,»
una hipótesis clara sería:
«Si los estudiantes duermen al menos 7 horas por noche, entonces su rendimiento académico promedio será mayor que el de quienes duermen menos de 7 horas.»
La precisión en la redacción define las variables involucradas y el tipo de relación que se espera observar.

2. Verificable y refutable

Una hipótesis científica debe ser sometible a prueba, lo que significa que puede confirmarse o refutarse mediante experimentación, observación o análisis estadístico. La verificabilidad asegura que los resultados sean medibles y reproducibles, mientras que la refutabilidad permite que la ciencia avance, descartando hipótesis que no se sostienen frente a la evidencia. Por ejemplo, una hipótesis que dice:
«Existe vida extraterrestre en el universo»
es difícil de verificar con métodos científicos actuales, mientras que:
«Si se aumenta la luz azul en el crecimiento de plantas, entonces estas crecerán más rápido que con luz roja»
sí puede ser evaluada experimentalmente.

3. Relacional

Una hipótesis debe establecer claramente la relación entre variables, indicando cómo una influye o se asocia con la otra. Esta característica es clave para diseñar experimentos y estudios observacionales que midan correctamente los efectos. La distinción entre variable independiente y variable dependiente permite organizar los datos y determinar relaciones causales o correlacionales.

4. Sustentada en evidencia

Una hipótesis no es una simple suposición; debe basarse en observaciones previas, literatura científica o datos preliminares. Fundamentar la hipótesis en evidencia existente aumenta su credibilidad y proporciona un marco sólido para la investigación.

5. Relevante

Finalmente, una hipótesis debe ser relevante para el campo de estudio, contribuyendo al conocimiento existente y justificando el esfuerzo investigativo. Una hipótesis significativa responde a una pregunta importante y tiene el potencial de generar hallazgos aplicables o ampliar la comprensión de un fenómeno.

En conjunto, estas características aseguran que la hipótesis sea un instrumento eficaz que guíe la investigación de manera lógica, sistemática y científica, facilitando la obtención de resultados claros, confiables y valiosos para el avance del conocimiento.

Ejemplos prácticos de formulación de hipótesis

Comprender cómo formular una hipótesis es más sencillo cuando se observan ejemplos prácticos aplicables a distintos campos del conocimiento. Las hipótesis no solo guían la investigación, sino que también permiten diseñar experimentos claros, medir variables y analizar resultados de manera objetiva. A continuación se presentan algunos ejemplos que ilustran cómo los estudiantes pueden aplicar estos conceptos en la práctica:

1. Biología

En biología, las hipótesis suelen relacionar factores ambientales, nutricionales o genéticos con resultados observables en organismos. Por ejemplo:
«Si las plantas reciben fertilización orgánica, entonces su tasa de crecimiento será mayor que con fertilización química, porque la materia orgánica mejora la absorción de nutrientes.»
En este caso, la variable independiente es el tipo de fertilización (orgánica o química) y la variable dependiente es la tasa de crecimiento de las plantas. La hipótesis es clara, verificable y basada en conocimientos previos sobre nutrición vegetal. Los estudiantes pueden diseñar un experimento controlado para comparar los efectos de ambos tipos de fertilización y analizar los resultados estadísticamente.

2. Psicología

En el área de psicología, las hipótesis suelen explorar cómo comportamientos, hábitos o técnicas de intervención afectan la salud mental o el rendimiento cognitivo. Por ejemplo:
«Si los estudiantes practican meditación diaria, entonces sus niveles de ansiedad disminuirán en comparación con los que no meditan, debido a la regulación del sistema nervioso autónomo.»
Aquí, la variable independiente es la práctica de meditación, y la variable dependiente es el nivel de ansiedad medido mediante cuestionarios o pruebas estandarizadas. Este tipo de hipótesis permite realizar estudios comparativos entre grupos y analizar cómo intervenciones específicas pueden influir en el bienestar emocional.

3. Economía

En economía, las hipótesis pueden relacionar políticas públicas, cambios financieros o decisiones de consumo con efectos sobre la sociedad o la economía en general. Por ejemplo:
«Si se incrementa el salario mínimo, entonces el consumo interno aumentará, porque los trabajadores tendrán mayor poder adquisitivo.»
En este caso, la variable independiente es el salario mínimo, y la variable dependiente es el nivel de consumo interno. Esta hipótesis puede ser evaluada mediante análisis de datos históricos, encuestas de consumo o modelos econométricos.

Estos ejemplos muestran que una hipótesis bien planteada siempre define claramente las variables, establece relaciones medibles y está basada en evidencia o teoría previa. Además, ilustra cómo la formulación de hipótesis guía el diseño experimental y facilita la interpretación de resultados, permitiendo que los estudiantes comprendan el valor práctico de esta herramienta científica.

En resumen, los ejemplos prácticos no solo facilitan el aprendizaje, sino que también ayudan a los estudiantes a internalizar la lógica detrás de la investigación científica y a aplicar los principios en situaciones reales.

Errores comunes al formular hipótesis

Formular una hipótesis es un paso esencial en la investigación científica, pero incluso los investigadores experimentados pueden cometer errores que afectan la validez de su estudio. Conocer los errores más comunes permite a estudiantes y principiantes evitarlos, asegurando que la investigación sea sólida, confiable y reproducible.

1. Hipótesis demasiado vagas

Un error frecuente es redactar hipótesis demasiado generales o ambiguas, que no permiten medir resultados de manera precisa. Por ejemplo, una afirmación como:
«El sueño afecta el rendimiento académico»
es demasiado vaga porque no especifica cuántas horas de sueño se consideran, ni cómo se mide el rendimiento académico. Una hipótesis clara y medible sería:
«Si los estudiantes duermen al menos 7 horas por noche, entonces su promedio de calificaciones será mayor que el de quienes duermen menos de 7 horas.»
La precisión permite diseñar experimentos efectivos y analizar datos de manera objetiva.

2. Confundir variables

Otro error común es no identificar correctamente la variable independiente y dependiente, lo que puede distorsionar los resultados. Por ejemplo, plantear:
«Si los estudiantes rinden mejor, entonces duermen más»
invierte la relación lógica y dificulta la interpretación de los resultados. La hipótesis correcta debe indicar que la cantidad de sueño (variable independiente) influye en el rendimiento académico (variable dependiente).

3. Falta de fundamentación

Algunas hipótesis se formulan sin basarse en observaciones previas o evidencia científica, lo que las convierte en meras suposiciones. Por ejemplo:
«Si los estudiantes escuchan música, entonces serán más inteligentes»
carece de fundamento científico sólido. Una buena hipótesis debe derivarse de investigaciones anteriores, teorías existentes o datos preliminares, garantizando que sea plausible y significativa.

4. No considerar la refutabilidad

Una hipótesis científica debe ser refutable, es decir, debe poder demostrarse como falsa si la evidencia lo indica. Formular hipótesis que no puedan ser evaluadas o rechazadas va en contra del método científico. Por ejemplo, afirmar:
«Si los estudiantes creen en la suerte, entonces aprobarán los exámenes»
no es verificable ni refutable, ya que no existe un método objetivo para medir la influencia de la “suerte” de manera científica.

5. Consecuencias de estos errores

Evitar estos errores es crucial porque una hipótesis mal formulada puede comprometer todo el estudio, generar conclusiones poco confiables y dificultar la replicación del experimento. Una hipótesis clara, precisa, fundamentada y refutable asegura que la investigación sea sólida, objetiva y útil para generar conocimiento verificable.

La hipótesis y el método científico

En la investigación científica, la hipótesis ocupa un lugar central dentro del método científico, pues actúa como el puente entre la observación inicial y la obtención de conclusiones verificables. No se trata simplemente de una suposición: la hipótesis proporciona dirección y enfoque al estudio, asegurando que cada etapa del proceso tenga un propósito claro y medible. Comprender cómo encaja la hipótesis dentro del método científico es fundamental para diseñar investigaciones efectivas y confiables.

1. Observación

Todo comienza con la observación de un fenómeno, un patrón o un comportamiento que despierta curiosidad. Por ejemplo, un estudiante puede notar que algunos compañeros que duermen más horas tienden a obtener mejores calificaciones. Esta observación inicial es la base para plantear preguntas de investigación y, posteriormente, formular una hipótesis.

2. Planteamiento del problema

A partir de la observación, se define un problema de investigación claro y específico. Este paso delimita el alcance del estudio y establece la relación que se quiere analizar. Siguiendo el ejemplo anterior, el problema podría ser:
«¿Existe una relación entre la cantidad de horas de sueño y el rendimiento académico de los estudiantes de secundaria?»

3. Formulación de la hipótesis

Aquí es donde la hipótesis entra en acción. Se plantea una proposición verificable que anticipe una relación entre variables. Por ejemplo:
«Si los estudiantes duermen al menos 7 horas por noche, entonces su rendimiento académico promedio será mayor que el de quienes duermen menos de 7 horas.»
Esta afirmación define claramente la variable independiente (horas de sueño) y la variable dependiente (rendimiento académico), y orienta el diseño del estudio.

4. Experimentación o recolección de datos

Con la hipótesis como guía, se diseñan experimentos, encuestas o estudios observacionales para recolectar información relevante. La hipótesis permite decidir qué datos se necesitan y cómo deben medirse, asegurando que la investigación sea sistemática y coherente.

5. Análisis de resultados

Una vez recolectados los datos, se realiza un análisis estadístico o cualitativo para determinar si los resultados respaldan o refutan la hipótesis. Este paso confirma si la relación propuesta entre las variables se cumple en la práctica.

La hipótesis y el método científico

En la investigación científica, la hipótesis ocupa un papel central dentro del método científico, ya que funciona como el puente que conecta la observación inicial con la obtención de conclusiones verificables. No se trata de una simple suposición; la hipótesis proporciona dirección, enfoque y propósito al estudio, asegurando que cada etapa del proceso tenga un objetivo claro y medible. Comprender cómo la hipótesis encaja dentro del método científico es esencial para que los estudiantes diseñen investigaciones sólidas y confiables.

1. Observación

Todo comienza con la observación de un fenómeno, patrón o comportamiento que despierte curiosidad. La observación no es casual; implica registrar datos preliminares y reconocer tendencias o inconsistencias que podrían generar preguntas relevantes. Por ejemplo, un estudiante podría notar que sus compañeros que duermen más de 7 horas suelen obtener mejores calificaciones que aquellos que duermen menos. Esta observación inicial sirve como punto de partida para formular preguntas científicas y, más adelante, hipótesis específicas.

2. Planteamiento del problema

Tras la observación, se formula un problema de investigación claro y delimitado, que define qué se desea estudiar y cuál es la relación que se quiere analizar. Por ejemplo:
«¿Existe una relación entre la cantidad de horas de sueño y el rendimiento académico de los estudiantes de secundaria?»
Este planteamiento ayuda a enfocar la investigación y a determinar qué variables serán relevantes para el estudio, evitando que el análisis sea ambiguo o disperso.

3. Formulación de la hipótesis

La hipótesis transforma la observación y el problema en una proposición verificable y concreta. Por ejemplo:
«Si los estudiantes duermen al menos 7 horas por noche, entonces su rendimiento académico promedio será mayor que el de quienes duermen menos de 7 horas.»
Esta hipótesis identifica claramente la variable independiente (horas de sueño) y la variable dependiente (rendimiento académico), sirviendo como guía para el diseño del experimento o estudio observacional. Además, proporciona un criterio objetivo para evaluar los resultados.

4. Experimentación o recolección de datos

Con la hipótesis definida, se planifica la experimentación o la recolección de datos. Dependiendo del área de estudio, esto puede implicar experimentos controlados, encuestas, pruebas estandarizadas u observación sistemática. La hipótesis orienta qué datos recolectar, cómo medirlos y qué métodos estadísticos o cualitativos emplear, garantizando que la investigación sea organizada y coherente.

Cómo evaluar si la hipótesis es efectiva

Una hipótesis bien formulada puede evaluarse mediante preguntas como:

  • ¿Es clara y comprensible para otros investigadores?
  • ¿Puede someterse a pruebas y experimentación?
  • ¿Está basada en evidencia previa o en observaciones confiables?
  • ¿Es relevante para el área de estudio?

Si la respuesta es afirmativa, la hipótesis está lista para guiar la investigación.

Importancia educativa de la formulación de hipótesis

Para los estudiantes, aprender a formular hipótesis desarrolla:

  • Pensamiento crítico y analítico
  • Habilidad para relacionar causas y efectos
  • Capacidad para diseñar experimentos y pruebas
  • Comprensión de la diferencia entre teoría y evidencia

Esto no solo aplica a la ciencia, sino también a la resolución de problemas en la vida diaria y en diversas profesiones.


Resultados de aprendizaje

Después de leer este artículo, el estudiante debería ser capaz de:

  1. Definir qué es una hipótesis científica y explicar su función en la investigación.
  2. Diferenciar entre hipótesis y teoría.
  3. Identificar y redactar distintos tipos de hipótesis (descriptiva, correlacional, causal, nula y alternativa).
  4. Seguir los pasos para formular una hipótesis clara, específica y verificable.
  5. Reconocer las características de una buena hipótesis y evitar errores comunes.
  6. Aplicar la hipótesis dentro del método científico en investigaciones cuantitativas y cualitativas.
  7. Valorar la importancia de la formulación de hipótesis en el desarrollo del pensamiento crítico y habilidades investigativas.
Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador