¿Sabías que antes de 1950 apenas existía la sociología como carrera universitaria en España? Un hombre, formado en Derecho y Filosofía, desafió a una dictadura, a una universidad anclada en el siglo XIX y a sus propios colegas para instaurar el pensamiento sociológico moderno. Ese hombre fue Enrique Gómez Arboleya. En este artículo no solo descubrirás su vida; comprenderás por qué sin él no se entenderían ni la España actual ni los estudios de Ciencias Políticas y Sociología.
Introducción: El contexto de una España sin Sociología
Para entender la magnitud de Enrique Gómez Arboleya (Granada, 1910 – Madrid, 1959), debemos viajar a la España de la posguerra civil. Mientras en Europa y Estados Unidos la sociología florecía con autores como Parsons, Merton o Gurvitch, en España la disciplina era vista con recelo. El franquismo asociaba la sociología a la «sociología liberal» o marxista, considerada peligrosa. Las únicas aproximaciones permitidas eran desde el nacionalcatolicismo o el derecho natural.
En ese páramo intelectual, Arboleya no solo introdujo la sociología científica, sino que formó a la primera generación de sociólogos españoles. Su obra, truncada por una muerte prematura a los 49 años, es la base de la actual Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.
Formación y primeras influencias: De Granada a Madrid
Enrique Gómez Arboleya nació en Granada en 1910. Estudió Derecho en su ciudad natal, donde entró en contacto con la Escuela de Granada de pensamiento jurídico-filosófico (figuras como Ángel González Palencia). Pero su verdadera transformación ocurrió en Madrid, donde se doctoró en Derecho y comenzó a interesarse por la Filosofía del Derecho.
Su tesis doctoral, centrada en la teoría de la justicia, ya mostraba una mente inclinada a lo estructural y social, más que a la norma positivista. Dos influencias clave marcaron su juventud:
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- Ortega y Gasset: La razón vital y el perspectivismo le enseñaron que la realidad social es histórica y cambiante.
- Manuel García Morente: Su profesor de Ética le inculcó la necesidad de rigor filosófico aplicado a lo concreto.
Durante la República, Arboleya simpatizó con el krausismo renovado (la Institución Libre de Enseñanza) y con la necesidad de europeizar España. La Guerra Civil (1936-1939) le sorprendió en el bando republicano, aunque no militó activamente. Tras la derrota, sufrió depuración: fue separado de su plaza de auxiliar en la Universidad de Granada. Su salvación fue cambiar de campo de estudio hacia algo aparentemente «neutral» pero que él sabía revolucionario: la sociología.
El exilio interior y la creación de la sociología desde el Derecho
Sin poder enseñar oficialmente durante años, Arboleya trabajó como abogado y estudió por su cuenta. Leyó a los clásicos: Durkheim, Weber, Pareto, Simmel, Mannheim. En 1946 publicó su primer gran texto, Sociología española del siglo XIX, donde demostraba que España sí tenía tradición sociológica (Jovellanos, Costa, Giner de los Ríos), pero había sido aniquilada por el franquismo.
Su gran oportunidad llegó en 1949: la Universidad de Madrid le encargó la cátedra de «Estructura e Instituciones Sociales» dentro de la Facultad de Derecho. Fue una jugada maestra: disfrazar la sociología bajo un nombre jurídico. Allí comenzó a construir un programa que nada tenía que ver con el derecho positivo. Sus alumnos recuerdan sus lecciones sobre clases sociales, movilidad, burocracia y secularización, conceptos prohibidos entonces.
Obra fundamental: «Introducción a la Sociología» (1950)
Si hay un libro que condensa el pensamiento de Gómez Arboleya es su Introducción a la Sociología (1950, reeditado varias veces). No es un manual al uso. Es un manifiesto metodológico y una reivindicación de la sociología como ciencia autónoma, no como apéndice del Derecho o la Historia.
Contenido esencial de la obra:
- Crítica al normativismo: Arboleya sostiene que la sociedad no se reduce a normas jurídicas. Hay hechos sociales (Durkheim), acciones sociales (Weber) y relaciones de poder que la ley solo refleja, no crea.
- Estructura y función: Toma de Parsons y Merton la teoría funcionalista, pero adaptada a la realidad española. Analiza la familia, la Iglesia y el Estado como subsistemas.
- Clases sociales: Dedica un capítulo pionero a la estratificación social en el Franquismo, usando datos empíricos (censos, rentas) y no solo discursos oficiales.
- Método comparativo: Propone que la sociología debe comparar sociedades en el tiempo y el espacio, huyendo del nacionalismo metodológico.
La obra fue un escándalo silencioso. No se prohibió porque Arboleya era catedrático y escribía con un lenguaje académico que los censores no entendían del todo. Pero los estudiantes sí lo entendían: comenzó a tener discípulos fieles.
La Escuela de Sociología de Madrid: Primera generación
El verdadero legado de Gómez Arboleya no son solo sus libros, sino las personas que formó. Entre 1951 y 1959, alrededor de su cátedra se reunió un grupo de jóvenes intelectuales que luego serían los fundadores de la sociología española democrática:
- Salustiano del Campo: Primer catedrático de Sociología en España (1970) y fundador del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).
- Juan Díez Nicolás: Impulsor de la sociología empírica y los sondeos de opinión.
- José Jiménez Blanco: Introductor de la teoría de la modernización.
- Jorge Xifra Heras: Especialista en sociología de la comunicación.
Arboleya les enseñó tres principios:
- La sociología se hace con teoría y datos, no con ideología.
- El sociólogo debe ser crítico, pero no militante (para sobrevivir en la dictadura).
- España es un laboratorio único para estudiar el cambio social (de rural a urbano, de católico integrista a secularizado).
Además, creó los Seminarios de Sociología, donde se traducían y discutían textos extranjeros. Por allí pasaron desde Wright Mills hasta Raymond Aron, antes de que sus obras estuvieran disponibles en español.
La institucionalización: De la cátedra a la Sección de Sociología
El gran sueño de Arboleya era crear una facultad propia. Sabía que la sociología no podía vivir parasitando el Derecho. En 1956 logró un hito: la creación de la Sección de Sociología dentro de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas (que entonces dependía de Derecho). Fue el primer programa universitario específico de sociología en España.
El plan de estudios incluía:
Cómo las Corrientes Sociopolíticas Moldean Nuestras Leyes, Gobiernos y la Vida Cotidiana
- Teoría sociológica (clásicos y contemporáneos)
- Métodos y técnicas de investigación social
- Sociología rural y urbana
- Sociología de la religión
- Demografía
Para 1959, ya había 60 alumnos matriculados. Muchos provenían de familias falangistas, pero salían con una mentalidad crítica y científica. Arboleya logró lo imposible: formar sociólogos dentro del franquismo sin que el régimen los cooptara.
Muerte prematura y legado póstumo
El 27 de febrero de 1959, Enrique Gómez Arboleya falleció de un infarto fulminante en su despacho de la Universidad Complutense. Tenía solo 49 años. Su muerte dejó un vacío inmenso. La Sección de Sociología sobrevivió gracias a sus discípulos, pero sin su liderazgo carismático, la institucionalización se ralentizó.
No fue hasta 1974 (15 años después) que se creó la primera Facultad de Sociología en España, y en 1978 la Sociología se convirtió en carrera universitaria autónoma con el mismo rango que Derecho o Economía. Pero todo eso no habría sido posible sin la semilla plantada por Arboleya.
En 1988, la Universidad Complutense le dedicó un congreso homenaje. Salustiano del Campo dijo entonces: «Arboleya fue nuestro maestro mudo. Nos enseñó a pensar sociológicamente cuando pensar estaba penalizado».
Comparativa internacional: ¿Qué hizo Arboleya que no hicieran otros?
Para valorar su pionerismo, comparemos con otros países:
- Francia: La sociología ya era cátedra desde Durkheim (1913).
- Alemania: Weber y Simmel institucionalizaron la sociología en los años 20.
- EE. UU.: La Escuela de Chicago (1920) ya producía miles de sociólogos.
- España: Antes de Arboleya, solo hubo intentos aislados (J. Mallart, N. Pinedo) sin continuidad.
La singularidad de Arboleya fue compatibilizar tres roles:
- Teórico: Leyó y sintetizó a los clásicos europeos.
- Metodólogo: Insistió en el trabajo empírico (encuestas, estadísticas) cuando en España solo había ensayismo.
- Gestor universitario: Creó planes de estudio, seminarios y una red de discípulos.
Ningún otro intelectual español de su época logró esa triple hazaña.
Relevancia actual: Por qué todo estudiante de ciencias sociales debe conocer a Arboleya
Hoy, en cualquier grado de Sociología o Ciencias Políticas en España, se estudia a Arboleya en la asignatura «Historia del Pensamiento Sociológico». Pero su relevancia va más allá de lo histórico:
- Lección contra el aislamiento: Arboleya nos muestra que la ciencia no entiende de fronteras ideológicas. Introdujo a Weber y Parsons en plena dictadura.
- Compromiso con los datos: En una época de propaganda política, él exigió encuestas y estadísticas fiables. Un antídoto contra la posverdad.
- Vocación institucional: Sabía que las ideas solas no cambian nada. Por eso luchó por crear departamentos, revistas y titulaciones. Un ejemplo para quienes hoy quieren reformar la universidad.
Además, sus análisis sobre la secularización, la movilidad social y la burocracia siguen siendo útiles para entender la España actual: de un país de misa diaria y emigración rural a uno europeo y diverso.
Bibliografía esencial para profundizar
Si quieres estudiar a fondo a Gómez Arboleya, estos son los textos imprescindibles:
- Del propio Arboleya:
- Introducción a la Sociología (1950, edición actualizada en CIS, 1999).
- Sociología española del siglo XIX (1946, reeditado por Editorial Comares).
- Lecciones de Estructura Social (apuntes de cátedra, 1955, disponibles en la Biblioteca Complutense).
- Sobre Arboleya:
- Salustiano del Campo: Historia de la Sociología española (Ariel, 1999).
- José Jiménez Blanco: La sociología en España (CIS, 2010).
- Juan Díez Nicolás: Enrique Gómez Arboleya: un pionero (Revista Española de Investigaciones Sociológicas, nº 85, 1999).
Curiosidades y frases célebres
Para cerrar, algunas anécdotas que humanizan al pionero:
- El examen sin censura: En 1954, un alumno preguntó en un examen qué pensaba Arboleya del marxismo. Él respondió: «No es mi papel decírselo, sino enseñarle a que usted mismo lo analice con método. Ahora, responda a la pregunta sobre Weber».
- Su biblioteca secreta: Tenía escondidas en su despacho obras de Marx, Lukács y Gramsci, forradas con tapas de libros de derecho canónico.
- Frase célebre: «El sociólogo no es un profeta ni un policía del orden. Es un intérprete de la realidad que nunca debe dejar de hacerse preguntas incómodas».
Resultados de Aprendizaje
Después de leer este artículo, el estudiante será capaz de:
- Identificar el contexto histórico y político que impedía el desarrollo de la sociología académica en la España franquista (1939-1975).
- Explicar la estrategia intelectual de Enrique Gómez Arboleya para introducir la sociología dentro de la Facultad de Derecho, usando el camuflaje institucional.
- Describir las principales tesis de su obra Introducción a la Sociología (1950), incluyendo su crítica al normativismo y su defensa del método empírico.
- Nombrar al menos tres discípulos directos de Arboleya y su contribución a la institucionalización de la sociología en España (Salustiano del Campo, Juan Díez Nicolás, José Jiménez Blanco).
- Relacionar el pensamiento de Arboleya con los clásicos europeos (Durkheim, Weber, Parsons) y con la tradición sociológica española previa (Jovellanos, Costa, Giner).
- Aplicar el enfoque de Arboleya sobre estratificación social y secularización al análisis de la España contemporánea, identificando cambios y continuidades.
- Evaluar la relevancia actual del legado de Arboleya en términos de autonomía disciplinar, uso de datos empíricos y vocación crítica no militante.
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