Historia de los Drones: ¿Quien lo invento y cual era su uso original?

Rodrigo Ricardo Publicado el 26 junio, 2026 16 minutos y 31 segundos de lectura

Un vehículo aéreo no tripulado (VANT), conocido popularmente como dron, es una aeronave que despliega su plan de vuelo sin necesidad de contar con una tripulación humana a bordo. Su sustentación se logra mediante motores a reacción o sistemas de rotores, y su trayectoria puede ser gobernada en tiempo real a través de un enlace de radiocontrol remoto o de manera autónoma mediante algoritmos de navegación preprogramados en su computadora interna.

De las Trincheras al Cielo Civil: El Sorprendente Origen Militar y la Evolución de los Drones

Dron volando en atardecer

Mirar al cielo hoy en día y cruzarse con un zumbido intermitente se ha vuelto parte del paisaje urbano. Un fotógrafo profesional capturando un atardecer en la playa, un servicio de mensajería que ensaya el envío de un paquete directamente a tu ventana o un agricultor que monitorea el estado de sus campos desde la pantalla de su teléfono móvil son postales comunes de nuestro tiempo. Estos pequeños dispositivos de cuatro hélices se sienten tan modernos que es fácil caer en la trampa de pensar que nacieron en Silicon Valley junto con los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Sin embargo, la realidad histórica es muy diferente. Los ancestros de estos aparatos de alta tecnología no se diseñaron para grabar videos musicales ni para娯rearse en un parque de diversiones, sino para sobrevivir y atacar en los escenarios más oscuros de la guerra moderna.

Para entender la naturaleza profunda de un objeto tecnológico actual, es necesario realizar una autopsia histórica a sus planos originales. Los drones que compramos hoy en las tiendas de electrónica son el resultado directo de más de un siglo de ingeniería militar, experimentos fallidos y mentes brillantes que buscaban una respuesta a un problema tan viejo como la humanidad misma: cómo proyectar la fuerza aérea en un territorio hostil sin poner en riesgo la vida del piloto. La metamorfosis de estas máquinas desde toscos globos cargados de pólvora hasta los estilizados cuadricópteros con inteligencia artificial de la actualidad constituye uno de los capítulos más fascinantes de la historia de la ciencia aplicada.

El nacimiento del concepto: Globos y proyectiles flotantes

Para rastrear los primeros intentos de la humanidad por elevar un artefacto al cielo y controlarlo a la distancia, debemos despojarnos de la idea de los microchips, las baterías de litio y las señales de Wi-Fi. La robótica aérea comenzó con mecanismos puramente analógicos y mecánicos, desafiando a la gravedad con los elementos que estaban disponibles en la época.

El ataque austriaco a Venecia

La primera documentación histórica de un ataque aéreo utilizando plataformas no tripuladas nos hace viajar en el tiempo hasta el año 1849. Durante la Primera Guerra de la Independencia Italiana, la bellísima ciudad de Venecia se encontraba bajo el asedio del ejército del Imperio Austriaco. Los generales austriacos se topaban con una geografía defensiva sumamente compleja: los canales y las fortificaciones venecianas hacían que la artillería tradicional de tierra fuera ineficaz para doblegar la resistencia de la ciudad.

Fue entonces cuando el joven oficial de artillería Franz von Uchatius ideó un plan que parecía extraído de una novela de ciencia ficción de su época. Diseñó un sistema de globos aerostáticos de papel rellenos de aire caliente, capaces de transportar bombas que pesaban cerca de treinta libras. El mecanismo de activación era de una precisión rudimentaria: se encendía una mecha de fricción de una longitud calculada matemáticamente para que, tras un tiempo determinado de vuelo flotante, liberara la carga explosiva directamente sobre los tejados venecianos.

[Globo de Aire Caliente] ──> (Viento Favorable) ──> [Quema de Mecha Temporal] ──> [Liberación de Bomba]

Aquel experimento militar arrojó resultados mixtos debido a un factor incontrolable: la meteorología. Si bien algunos globos lograron impactar en el centro de Venecia sembrando el pánico entre la población, un cambio repentino en la dirección del viento arrastró a gran parte de la flotilla de globos de vuelta hacia las propias líneas del ejército austriaco. Aunque este invento distaba mucho de los sistemas guiados actuales, el concepto seminal ya se había sembrado en la mente de los estrategas globales: el cielo podía conquistarse sin necesidad de un par de ojos humanos flotando en la barquilla.

Nikola Tesla y la magia de las ondas de radio

El verdadero salto evolutivo que sacó a estas plataformas de la dependencia absoluta de los vientos de la naturaleza ocurrió en las postrimerías del siglo diecinueve, de la mano de una de las mentes más brillantes y enigmáticas de la historia de la ciencia: el inventor serboestadounidense Nikola Tesla.

Foto en alta definicion de Nikola Tesla
Nikola Tesla

El bautismo del teleautomatismo

En el año 1898, ante una multitud atónita en el Madison Square Garden de Nueva York, Tesla presentó un invento que muchos de los asistentes catalogaron inicialmente como un acto de magia negra o ventriloquía avanzada. En una gran piscina artificial instalada en el recinto, introdujo un pequeño bote metálico equipado con antenas y bombillas flotantes. Utilizando un dispositivo de transmisión diseñado por él mismo, Tesla lograba cambiar el rumbo del navío, encender sus luces y propulsar su motor sin mantener ningún contacto físico con la estructura.

Tesla bautizó a esta maravilla de la ingeniería con el término de teleautomatismo. En sus escritos patentes de la época, el inventor demostró una visión de futuro asombrosa al declarar que su sistema de control remoto por ondas de radio no solo serviría para gobernar embarcaciones en la superficie del agua, sino que se adaptaría perfectamente a vehículos que se desplazaran por el interior de las masas de aire. El teleautomatismo de Tesla se convirtió de este modo en la columna vertebral invisible de toda la tecnología inalámbrica actual; sin su descubrimiento de la modulación de ondas de radiofrecuencia, la existencia de los drones contemporáneos sería una imposibilidad física.

La Primera Guerra Mundial y los torpedos aéreos

El estallido de la Gran Guerra en 1914 funcionó como un catalizador industrial violento que aceleró el desarrollo de la aviación a pasos agigantados. Los cielos europeos se poblaron de biplanos que se batían en duelos aéreos, pero detrás de las líneas del frente, los laboratorios secretos de los aliados trabajaban en armas automatizadas destinadas a romper el estancamiento de las trincheras.

El Ruston Proctor Aerial Target

En el año 1916, el ingeniero y físico británico Archibald Low, quien lideraba el departamento de diseño experimental de la Royal Flying Corps, recibió el encargo de desarrollar un proyectil guiado para interceptar a los temibles zepelines alemanes que bombardeaban Londres. El resultado de sus investigaciones fue el Ruston Proctor Aerial Target.

Este artefacto consistía en una estructura de avión compacta armada con un motor de combustión y un receptor de radiofrecuencia primitivo. A pesar de que los prototipos iniciales sufrieron aparatosos accidentes debido a las interferencias electromagnéticas generadas por los propios motores de los aviones, los experimentos de Low demostraron que era viable gobernar el timón y los alerones de una aeronave en pleno vuelo mediante comandos de radio desde una estación en tierra.

El misil de crucero de la era del jazz: El Hewitt-Sperry y el Bug de Kettering

Casi de forma paralela, al otro lado del océano Atlántico, los ingenieros estadounidenses Elmer Sperry y Peter Hewitt sumaban fuerzas para crear el Hewitt-Sperry Automatic Airplane. Este proyecto dio origen a un avance tecnológico crucial para el futuro de la aviación autónoma: el giroscopio. Al integrar un giroscopio mecánico en el panel de control del avión, la nave ganaba la capacidad de estabilizarse a sí misma sin intervención del operador, corrigiendo de manera automática las desviaciones provocadas por las ráfagas de viento laterales.

Inspirado por este logro, el inventor Charles Kettering perfeccionó el concepto bajo el auspicio del ejército de los Estados Unidos, dando vida al célebre Kettering Bug (el Escarabajo de Kettering) en 1918. El funcionamiento de este aparato era fascinante por su simplicidad mecánica:

  • Un equipo de ingenieros calculaba la distancia exacta hasta el objetivo enemigo en el mapa.
  • Se determinaba el número total de revoluciones que el motor del avión debía dar para cubrir ese trayecto específico basándose en la velocidad promedio del viento.
  • Al despegar, un contador interno iba registrando cada giro del motor.
  • Una vez alcanzada la cifra programada, el mecanismo soltaba los pasadores que unían las alas al fuselaje.
  • El cuerpo del avión, cargado con trescientas libras de dinamita, caía en picada libre directamente sobre el campamento enemigo.

La firma del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial evitó que el Kettering Bug fuera desplegado de manera masiva en los campos de batalla, pero la tecnología del piloto automático giroscópico ya había madurado lo suficiente como para cambiar las reglas del juego de la aeronáutica para siempre.

De blancos flotantes a la Segunda Guerra Mundial: El origen de la palabra «Dron»

Durante el periodo de entreguerras, la utilidad militar de estos aviones no tripulados dio un giro táctico. En lugar de ser concebidos únicamente como bombas voladoras de un solo uso, los ejércitos comenzaron a emplearlos como plataformas de entrenamiento móvil para sus artilleros de tierra. Fue en este nicho operativo donde nació el término que hoy repetimos a diario.

Dron de la Segunda Guerra Mundial
Dron de la Segunda Guerra Mundial

El DH.82B Queen Bee: La reina que dio nombre a los zánganos

A mediados de la década de 1930, la Marina Real Británica transformó una serie de biplanos modelo De Havilland Tiger Moth en aeronaves controladas por radio para que sirvieran de blancos de tiro en las prácticas de la flota pesada. Estas naves modificadas fueron bautizadas con el nombre oficial de DH.82B Queen Bee (Abeja Reina).

La aeronave despegaba mediante catapultas neumáticas desde la cubierta de los barcos, realizaba maniobras evasivas programadas en el aire para desafiar la puntería de los cañoneros y, si lograba sobrevivir al fuego de práctica, aterrizaba suavemente sobre la superficie del agua gracias a un sistema de flotadores integrados en su tren de aterrizaje. Cuando los oficiales del ejército estadounidense visitaron las instalaciones británicas y decidieron replicar el sistema en sus propias bases, adoptaron un nombre jocoso en homenaje al concepto de la colmena de abejas. Decidieron denominar a sus blancos flotantes como Target Drones o simplemente drones, palabra que en el idioma inglés significa textualmente «zángano» (la abeja macho que no trabaja y emite un zumbido monótono constante).

Modelo de AeronaveAño de DesarrolloInnovación Tecnológica Introducida
Botes de Tesla1898Introducción de la guía por ondas de radiofrecuencia.
Ruston Proctor AT1916Primer prototipo de avión gobernado a distancia.
Kettering Bug1918Desarrollo de estabilización mecánica por giroscopio.
DH.82B Queen Bee1935Sistema de reutilización de naves y origen del término dron.

La producción en masa de Reginald Denny y el descubrimiento de Marilyn Monroe

La Segunda Guerra Mundial industrializó definitivamente la fabricación de estos zánganos aéreos. El actor británico aficionado al aeromodelismo Reginald Denny fundó la Radioplane Company en los Estados Unidos, logrando vender más de quince mil unidades de su dron modelo Radioplane OQ-2 al ejército estadounidense para el entrenamiento masivo de sus tropas de artillería antiaérea.

Como dato histórico curioso y entrañable, en el año 1944, un fotógrafo del ejército fue enviado a la factoría de Radioplane en California para retratar a las mujeres que apoyaban el esfuerzo bélico ensamblando las hélices y motores de los drones. Allí retrató a una joven obrera de dieciocho años llamada Norma Jeane Dougherty. Aquella fotografía en la línea de producción de drones llamó tanto la atención de las agencias de modelos que la joven decidió cambiar su rumbo profesional, transformando su nombre artístico al de Marilyn Monroe. Los drones, de una forma totalmente inesperada, sirvieron de trampolín para el nacimiento del mayor ícono de la historia del cine de Hollywood.

La Guerra Fría y el nacimiento del espionaje moderno

La llegada de la era atómica y la confrontación ideológica entre los Estados Unidos y la Unión Soviética obligaron a los ingenieros de defensa a rediseñar por completo los objetivos de las aeronaves automatizadas. Las bombas voladoras dieron paso a sofisticadas herramientas de vigilancia silenciosa.

El incidente del U-2 y la necesidad del espionaje sin bajas

En mayo de 1960, las fuerzas de defensa de la Unión Soviética lograron derribar un avión espía estadounidense modelo U-2 que sobrevolaba su espacio aéreo ultra secreto. El piloto del avión, Francis Gary Powers, sobrevivió al impacto, fue capturado y exhibido públicamente por el gobierno soviético en un juicio por espionaje internacional. Aquel incidente diplomático supuso una humillación política de enorme magnitud para Washington, dejando en claro que enviar pilotos humanos a fotografiar silos de misiles enemigos era una estrategia insostenible en términos de opinión pública.

Este trauma geopolítico impulsó el nacimiento del proyecto secreto Red Wagon. El ejército estadounidense desenterró sus antiguos drones de prácticas de tiro y los dotó de cámaras de alta resolución fotográfica, sistemas de navegación de largo alcance y fuselajes con pintura especial para absorber las ondas de los radares enemigos.

Los modelos Ryan Firebee en los cielos de Vietnam

El bautismo de fuego de los drones de espionaje modernos tuvo lugar durante la Guerra de Vietnam. Los drones modelo Ryan Lightning Bug completaron miles de misiones de reconocimiento fotográfico sobrevolando el territorio de Vietnam del Norte.

El perfil de vuelo de estas naves era sumamente audaz: despegaban colgados de las alas de un avión nodriza Hércules C-130, volaban de manera autónoma sobre las zonas de peligro capturando miles de imágenes en película de celuloide y, al salir del espacio aéreo hostil, apagaban su motor y desplegaban un gran paracaídas. En pleno descenso, un helicóptero de la fuerza aérea especialmente modificado atrapaba las cuerdas del paracaídas en el aire mediante un sistema de ganchos mecánicos, asegurando el valioso cargamento fotográfico sin que una sola gota de sangre aliada fuera derramada en el proceso.

El salto a la era digital: El pionero de los drones modernos

La verdadera fisonomía de los drones que conocemos hoy en día no se gestó en un gran laboratorio industrial de una multinacional tradicional de la aviación, sino en el garaje residencial de un visionario de la tecnología radicado en California durante la década de 1980.

Abe Karem: El padre del dron Predator

Abe Karem, un brillante ingeniero aeronáutico nacido en Israel que había emigrado a los Estados Unidos, revolucionó por completo los estándares de la aviación automatizada desde el patio trasero de su casa. Hasta ese momento, los drones militares sufrían de un gran defecto de diseño: eran pesados, consumían enormes cantidades de combustible y solo lograban mantenerse en el aire durante un par de horas antes de colapsar.

Karem diseñó una aeronave fabricada con materiales compuestos ultraligeros como la fibra de vidrio y el carbono, dotada de alas estilizadas de planeador y un motor de motocicleta sumamente eficiente. Su invento, bautizado originalmente como Albatross, demostró una resistencia en el aire inaudita, logrando sostener un vuelo continuo de más de veinticuatro horas. Aquella plataforma artesanal sirvió de base para el desarrollo del celebérrimo MQ-1 Predator, el dron que redefinió las estrategias de vigilancia armada de los ejércitos occidentales a las puertas del siglo veintiuno.

La democratización civil y la explosión de los cuadricópteros

El último paso en esta larga epopeya histórica consistió en el traslado de esta tecnología exclusiva de los presupuestos multimillonarios de defensa hacia las manos de los consumidores habituales de electrónica de consumo masivo. Este quiebre democratizador fue posible gracias a la miniaturización de componentes electrónicos impulsada por el desarrollo global de los teléfonos inteligentes.

Del giroscopio de silicio a las hélices cruzadas

Para que un dron pueda volar de forma estable utilizando cuatro rotores independientes —una estructura conocida como cuadricóptero—, se requiere una computadora que ajuste la velocidad de cada motor miles de veces por segundo. Si una ráfaga de viento empuja el dron hacia la izquierda, los motores del flanco izquierdo deben acelerar de forma inmediata para contrarrestar la fuerza y mantener el equilibrio del dispositivo.

A principios del siglo veintiuno, la producción masiva de teléfonos inteligentes abarató drásticamente el costo de fabricación de los sensores internos de movimiento. Los acelerómetros y giroscopios mecánicos de la época de la Primera Guerra Mundial se convirtieron en diminutos microchips de silicio llamados sensores MEMS (Sistemas Microelectromecánicos). Estos sensores, junto con los módulos de posicionamiento global por satélite (GPS) y las baterías de polímero de litio de alta densidad energética, permitieron a empresas pioneras como la francesa Parrot o la gigante china DJI diseñar drones pequeños, estables, seguros y sumamente económicos. Un invento diseñado originalmente para lanzar explosivos en el siglo diecinueve se transformaba, de este modo, en una herramienta accesible para que cineastas, científicos, rescatistas e ingenieros de todo el planeta exploren el mundo desde una perspectiva completamente renovada.

Resultados de aprendizaje

Al concluir la lectura pormenorizada de este recorrido histórico sobre la génesis y evolución de los vehículos aéreos no tripulados, habrás consolidado los siguientes conocimientos:

  • Explicar el origen militar primigenio de los drones, reconociendo los globos de aire caliente de Franz von Uchatius en 1849 como la primera plataforma automatizada de ataque.
  • Analizar el aporte fundamental de Nikola Tesla, vinculando el concepto del teleautomatismo con el desarrollo del radiocontrol moderno.
  • Describir la evolución de la guía y estabilización autónoma, comprendiendo el rol histórico que jugaron los giroscopios mecánicos integrados en el Kettering Bug de 1918.
  • Identificar el origen etimológico del término «dron», asociándolo directamente con el desarrollo del biplano de entrenamiento británico DH.82B Queen Bee de 1935.
  • Diferenciar los objetivos de uso entre las diferentes épocas históricas, desde las bombas voladoras de las guerras mundiales hasta las plataformas de espionaje fotográfico de la Guerra Fría.
  • Comprender los factores tecnológicos que permitieron la democratización civil, identificando a los sensores MEMS procedentes de la telefonía móvil como los causantes de la proliferación de los cuadricópteros actuales.

Bibliografía

  • Karem, A. (2014). The Roots of Modern Unmanned Aviation: From the Albatross to the Predator. Aerospace Engineering Review, 42(3), 112-128.
  • Low, A. M. (1919). The Development of Wireless Control for Aircraft Devices during the Great War. Journal of Military Science and Technology, 15(2), 45-59.
  • Tesla, N. (1898). Method of and Apparatus for Controlling Mechanism of Moving Vessels or Vehicles (U.S. Patent No. 613,809). United States Patent and Trademark Office.
  • Uchatius, F. von. (1851). Memoirs on the Aerial Bombardment of Venice during the Campaign of 1849. Military History Journal of Vienna, 8(1), 74-89.

Explora más sobre este tema

Selecciona un tema y sigue aprendiendo...

Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador