Ketamina: mecanismo de acción e interacciones farmacológicas

Rodrigo Ricardo Publicado el 27 mayo, 2021 10 minutos y 10 segundos de lectura

La ketamina es un anestésico disociativo que ha revolucionado la psiquiatría por su efecto antidepresivo ultrarrápido. Su mecanismo principal es el bloqueo de los receptores NMDA de glutamato, pero lo crucial es la cascada de eventos posteriores: activación de la plasticidad neuronal y liberación de factores neurotróficos como el BDNF. No obstante, su perfil de interacciones es amplio, especialmente con depresores del SNC y simpaticomiméticos, lo que exige siempre supervisión médica.

¿Qué hace especial a la ketamina?

La ketamina fue sintetizada en la década de 1960 como un anestésico más seguro que la fenciclidina. A dosis bajas, induce un estado disociativo caracterizado por analgesia, sedación y desconexión del entorno. Pero lo que ha captado la atención científica en las últimas dos décadas es su capacidad para aliviar los síntomas de la depresión en horas, incluso en pacientes que no han respondido a múltiples tratamientos convencionales.

A diferencia de los antidepresivos clásicos como la fluoxetina, que actúan sobre los sistemas de serotonina y requieren semanas para hacer efecto, la ketamina opera sobre el sistema glutamatérgico, el principal sistema excitatorio del cerebro. Esta diferencia fundamental explica tanto su rapidez como su peculiar mecanismo de acción.

Mecanismo de acción: mucho más que un simple bloqueo

El receptor NMDA como puerta de entrada

El receptor N-metil-D-aspartato es un tipo de receptor ionotrópico que, cuando se activa por glutamato, permite la entrada de iones de calcio (Ca²⁺) y sodio (Na⁺) en la neurona. La ketamina actúa como bloqueador no competitivo y dependiente de uso del receptor NMDA. Esto significa que se une a un sitio dentro del canal iónico (el poro) y solo puede hacerlo cuando el canal está abierto, es decir, cuando el receptor ya ha sido activado por el glutamato. Esta característica es crucial: la ketamina no bloquea todos los receptores NMDA indiscriminadamente, sino preferentemente aquellos que están siendo estimulados de forma tónica o espontánea.

La hipótesis de la desinhibición

Durante años, la explicación dominante fue la hipótesis de la desinhibición. Según este modelo, la ketamina bloquea preferentemente los receptores NMDA situados en las interneuronas inhibitorias que liberan GABA. Al inhibir a estas neuronas inhibitorias, se produce un «freno al freno»: las neuronas excitatorias piramidales quedan liberadas de su inhibición y disparan más glutamato. Este aumento extracelular de glutamato activaría otros receptores postsinápticos, principalmente los receptores AMPA, desencadenando señalización intracelular y la activación de la vía mTOR (mammalian target of rapamycin), que promueve la síntesis de proteínas sinápticas y la formación de nuevas espinas dendríticas.

Esta cascada explica en parte el efecto antidepresivo rápido, pero tiene una limitación: la memantina, otro bloqueador de NMDA, también produce desinhibición pero no muestra efectos antidepresivos en la clínica. Esto llevó a buscar explicaciones más refinadas.

La hipótesis de la plasticidad homeostática

Investigaciones más recientes han propuesto un mecanismo diferente y más específico. La ketamina, a dosis subanestésicas, bloquea selectivamente los receptores NMDA que son activados por la liberación espontánea de glutamato, es decir, la neurotransmisión que ocurre en reposo sin un estímulo evocado. Este bloqueo en reposo inhibe la fosforilación del factor de elongación eucariota 2 (eEF2), lo que desencadena una rápida traducción local de proteínas, incluyendo el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).

El aumento de BDNF activa su receptor TrkB, lo que induce una forma de plasticidad sináptica homeostática: las sinapsis se fortalecen para compensar la reducción de señalización por el bloqueo de NMDA. El resultado es un aumento en la inserción de receptores AMPA en la membrana postsináptica y una potenciación sináptica duradera.

La diferencia clave con la memantina es que esta, en presencia de Mg²⁺ fisiológico, no logra bloquear eficazmente los receptores NMDA en reposo, por lo que no desencadena la cascada de BDNF ni la plasticidad homeostática.

El papel de los metabolitos

Un hallazgo importante es que la ketamina se metaboliza rápidamente en el hígado, y algunos de sus metabolitos también poseen actividad biológica. El (2R,6R)-hidroxinorketamina ha mostrado efectos antidepresivos en modelos preclínicos sin producir los efectos disociativos de la ketamina original. Aunque inicialmente se propuso que actuaba de forma independiente del receptor NMDA, estudios posteriores sugieren que los efectos antidepresivos de diversos compuestos, incluidos los metabolitos de la ketamina, convergen en un mecanismo común que requiere la activación del receptor NMDA y la potenciación sináptica tipo LTP.

La curva en U invertida

Un aspecto fascinante de la farmacología de la ketamina es que su efecto antidepresivo sigue una curva en U invertida: dosis demasiado bajas no producen efecto, dosis moderadas son óptimas, pero dosis excesivas que inhiben demasiado el receptor NMDA pueden anular el efecto antidepresivo. Esto se ha demostrado experimentalmente: pretratar con otros antagonistas NMDA como MK-801 o CPP bloquea completamente los efectos antidepresivos de la ketamina. Esto indica que se necesita un grado preciso de inhibición para desencadenar la respuesta plástica compensatoria.

Metabolismo: la razón de la baja biodisponibilidad oral

La ketamina se metaboliza principalmente a través de las enzimas del citocromo P450 hepático, concretamente:

  • CYP3A4 (vía principal)
  • CYP2B6
  • CYP2C9

Debido a un extenso metabolismo de primer paso hepático, la biodisponibilidad de la ketamina oral es solo del 8-24%, lo que la hace inadecuada para administración por esta vía. En el tratamiento de la depresión, la ketamina se administra típicamente por infusión intravenosa lenta, y la esketamina por vía intranasal. Existen investigaciones en curso para estudiar si la coadministración con inhibidores del CYP3A4 como el cobicistat podría mejorar la biodisponibilidad oral, reduciendo la variabilidad interindividual.

Interacciones farmacológicas clínicamente relevantes

Las interacciones de la ketamina pueden clasificarse en dos categorías: las que afectan a la seguridad del paciente y las que modifican la eficacia terapéutica. Dado el aumento del uso de ketamina en contextos psiquiátricos, conocer estas interacciones es fundamental.

1. Depresores del SNC: benzodiacepinas, opioides y alcohol

Esta es la interacción más peligrosa y puede ser mortal. La ketamina, las benzodiacepinas, los opioides y el alcohol son depresores del sistema nervioso central. Su combinación produce un efecto aditivo que puede conducir a sedación profunda, depresión respiratoria, coma y muerte.

Los opioides suprimen el impulso respiratorio a nivel del tronco encefálico. Aunque la ketamina a dosis subanestésicas tiene un perfil respiratorio más favorable, la combinación aumenta el riesgo de forma significativa. Los pacientes que toman opioides recetados no están automáticamente excluidos, pero requieren una evaluación cuidadosa y ajustes de dosis y horario.

En el caso de las benzodiacepinas, existe además una preocupación de eficacia: la evidencia sugiere que podrían atenuar la señalización glutamatérgica que media el efecto antidepresivo rápido. Esto no es un descalificador absoluto, pero el clínico puede recomendar ajustar el momento de la toma para minimizar el impacto en la sesión.

Respecto al alcohol, la recomendación es tajante: debe evitarse por completo el día del tratamiento.

2. Simpaticomiméticos y vasopresores

La ketamina tiene propiedades simpaticomiméticas intrínsecas: aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial mediante el bloqueo de la recaptación extraneuronal de catecolaminas. La administración conjunta con otros simpaticomiméticos o con vasopresina puede potenciar estos efectos, requiriendo monitorización estrecha de las constantes vitales.

3. Teofilina y aminofilina

La combinación con estos broncodilatadores puede disminuir el umbral convulsivo. Se recomienda considerar alternativas a la ketamina en pacientes que reciben estos fármacos.

4. Estimulantes

Los medicamentos para el TDAH como metilfenidato o anfetaminas también aumentan la presión arterial y la frecuencia cardíaca. La combinación con ketamina genera un efecto cardiovascular aditivo, relevante especialmente en personas con hipertensión basal. Generalmente se maneja con ajustes de horario el día de la sesión.

5. IMAOs (Inhibidores de la monoaminooxidasa)

Existe una preocupación teórica importante: los IMAOs aumentan la disponibilidad de catecolaminas almacenadas en las terminales nerviosas, y la ketamina bloquea su recaptación extraneuronal. La combinación podría, en teoría, desencadenar una crisis hipertensiva. Sin embargo, la evidencia clínica disponible, aunque muy limitada, no ha mostrado eventos adversos graves en los pocos casos publicados. Solo se ha documentado un caso de elevación transitoria de la presión arterial a 180/110 mmHg que requirió pausar la infusión. Dado el escaso número de casos reportados, esta combinación debe manejarse con extrema precaución, y algunos la consideran una contraindicación relativa hasta disponer de más datos.

6. Lamotrigina

La lamotrigina inhibe la liberación de glutamato, lo que teóricamente podría interferir con el mecanismo antidepresivo de la ketamina. La teoría es sólida, pero la evidencia clínica reciente no ha confirmado esta interacción: un estudio con 347 pacientes tratados con ketamina o esketamina no encontró diferencias en los resultados clínicos entre los que tomaban lamotrigina y los que no. Es un área de investigación activa.

7. Antidepresivos serotoninérgicos (ISRS/IRSN)

La mayoría de los antidepresivos convencionales pueden mantenerse durante el tratamiento con ketamina. Al operar sobre sistemas de neurotransmisores diferentes, el solapamiento farmacológico es limitado. La combinación se considera generalmente segura bajo supervisión clínica.

Tabla resumen de interacciones

SustanciaTipo de InteracciónManejo Clínico
Opioides, alcoholSeguridad: depresión respiratoria aditivaEvitar alcohol; ajustar opioides bajo supervisión
BenzodiacepinasSeguridad + Eficacia: sedación y posible reducción del efecto antidepresivoAjustar horario; evaluar riesgo/beneficio
SimpaticomiméticosSeguridad: aumento de presión arterial y FCMonitorizar; ajustar dosis
TeofilinaSeguridad: reduce umbral convulsivoConsiderar alternativa a ketamina
Estimulantes (TDAH)Seguridad: efecto cardiovascular aditivoAjustar horario día de sesión
IMAOsSeguridad: riesgo teórico de crisis hipertensivaExtrema precaución; evidencia limitada
LamotriginaEficacia: posible reducción del efecto (no confirmado clínicamente)Monitorizar; estudios no muestran interferencia
ISRS/IRSNGeneralmente seguraMantener; no suspender bruscamente

¿Qué hemos aprendido?

Resultados de aprendizaje

Al finalizar la lectura de este artículo, deberías haber comprendido los siguientes puntos clave:

  1. La ketamina es un bloqueador no competitivo y dependiente de uso del receptor NMDA, lo que significa que se une al canal iónico solo cuando este está abierto por la acción del glutamato.
  2. El efecto antidepresivo rápido no se debe únicamente al bloqueo de NMDA, sino a la cascada de señalización que este bloqueo desencadena: activación de la vía BDNF-TrkB, plasticidad homeostática e inserción de receptores AMPA.
  3. Existen dos hipótesis principales sobre su mecanismo: la hipótesis de la desinhibición (bloqueo de interneuronas GABAérgicas) y la hipótesis de la plasticidad homeostática (bloqueo de receptores NMDA en reposo con aumento compensatorio de BDNF). La evidencia actual favorece esta segunda explicación por su especificidad.
  4. La dosis es crítica: el efecto antidepresivo sigue una curva en U invertida. Dosis demasiado altas o el pretratamiento con otros antagonistas NMDA pueden abolir completamente el efecto terapéutico.
  5. La ketamina tiene baja biodisponibilidad oral (8-24%) debido al metabolismo de primer paso hepático mediado principalmente por CYP3A4, CYP2B6 y CYP2C9.
  6. Las interacciones con depresores del SNC (opioides, benzodiacepinas, alcohol) son las más peligrosas, pudiendo causar depresión respiratoria y muerte.
  7. Los simpaticomiméticos y estimulantes potencian los efectos cardiovasculares de la ketamina (aumento de presión arterial y frecuencia cardíaca).
  8. La combinación con IMAOs es controvertida: el riesgo teórico de crisis hipertensiva existe, pero los escasos datos clínicos no han mostrado eventos graves.
  9. La lamotrigina, pese a tener un mecanismo que teóricamente interfiere con la ketamina, no ha demostrado reducir su eficacia antidepresiva en estudios clínicos.
  10. Los antidepresivos ISRS/IRSN pueden mantenerse durante el tratamiento con ketamina, ya que actúan sobre sistemas diferentes.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador