¿Qué es el libre albedrío?
El filósofo escocés David Hume (1711-1776) calificó el libre albedrío como «la cuestión más polémica de la metafísica». El libre albedrío es la noción de que las personas son capaces de tomar sus propias decisiones en la vida y de que los poderes que están fuera de su control no determinan su destino. Esta es una pregunta que ha consumido a académicos, filósofos y líderes religiosos desde la época de la antigua Grecia.
Hay quienes sostienen que el libre albedrío es una ilusión, mientras que otros creen que los seres humanos pueden tomar sus propias decisiones de manera verdadera e independiente. Los filósofos griegos antiguos, como Platón, Aristóteles y los estoicos, tenían conceptos algo diferentes sobre el libre albedrío.
Platón (circa 428 a. C. a 347 a. C.)
Platón creía en un cosmos jerárquico en el que el nivel más alto estaba habitado por Formas o Ideas. Platón creía que todo en el mundo era cambiante, impermanente e imperfecto. Creía que existía un mundo superior de Formas o Ideas, que son permanentes y fiables.
Por ejemplo, según Platón, existe una forma perfecta de un triángulo. Nadie, por muy precisa que sea la medida, podría crear un triángulo perfecto. Sin embargo, existe una forma o idea de un triángulo perfecto. De hecho, según Platón, todo en este mundo es solo un facsímil de su forma perfecta. De ello se desprende que los seres humanos imperfectos que habitan este mundo imperfecto solo pueden acceder a estas formas a través de la razón y la contemplación.
Para Platón, el libre albedrío estaba ligado a esta búsqueda de conocimiento. Al tratar de comprender las Formas e intentar imitar su perfección, lo mejor que pudieran, los humanos podían usar su libre albedrío y esforzarse por llevar una vida de sabiduría y bondad. Los humanos pueden ejercer su libre albedrío al elegir hacer y ser buenos. Las personas, según Platón, tienen la libertad de desarrollar virtudes por encima de sus instintos más básicos, exhibiendo un dominio de sí mismos mediante el uso de su libre albedrío.
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Aristóteles (384 a. C. a 322 a. C.)
Aristóteles creía que los seres humanos son racionales y que toman decisiones voluntarias e independientes. Los seres humanos tienen el poder de hacer o no hacer lo que elijan: de decidir utilizar su libre albedrío para tomar buenas decisiones y vivir vidas virtuosas. Por el contrario, pueden tomar malas decisiones, lo que se reflejará en su carácter vicioso.
Según Aristóteles, cada ser humano tiene el poder de volverse virtuoso o vicioso. Las decisiones que tomamos cada día culminan en el desarrollo de hábitos. El hábito de elegir hacer el bien o no constituye la base del carácter de una persona, y la decisión de ser moral o deshonroso es completamente voluntaria y está dentro del libre albedrío de cada persona.
Los estoicos (aproximadamente del 300 a. C. al 3 d. C.)
El estoicismo fue una filosofía dominante durante 500 años, desde la antigua Grecia hasta el Imperio Romano. Los estoicos estaban influenciados por Platón y Aristóteles, pero tenían una visión diferente del argumento del libre albedrío.
Los estoicos creían en el determinismo causal, la idea de que cada evento es causado por un evento que lo precedió y, por lo tanto, cada evento actual causará un evento futuro. En esta visión, cada evento está predestinado a ocurrir. Desde este punto de vista, si cada evento está predeterminado por una causa anterior a él, entonces una persona no puede decidir hacer una cosa (por ejemplo, algo moral) en lugar de otra cosa (es decir, algo inmoral). Si el determinismo causal es cierto, entonces todo está predestinado y no parece haber libre albedrío para elegir un camino alternativo.
¿Significa esto que los estoicos no creían en el libre albedrío? Sí lo creían, pero lo conceptualizaban de forma diferente. Definían el libre albedrío haciendo hincapié en que los seres humanos tenían control sobre sus vidas interiores. Creían que los acontecimientos de la vida están determinados, pero las personas pueden utilizar su libre albedrío para adaptarse voluntariamente a lo inevitable.
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Así, el libre albedrío puede considerarse como la capacidad de elegir los propios juicios y actitudes. El objetivo de la verdadera libertad, según los estoicos, consistía en la capacidad de una persona de alinear su voluntad con el orden racional del cosmos, o Logos. La importancia del libre albedrío era cultivar un sentido interior de tranquilidad y orden.
Resumen de la lección
Los antiguos griegos consideraban que el libre albedrío, o la capacidad de tomar decisiones, era esencial para prosperar como seres humanos.
- Platón creía que el libre albedrío se ejemplificaba cuando las personas elegían la sabiduría y la bondad en su búsqueda de Formas o Ideas.
- Aristóteles creía que el libre albedrío se demostraba en la capacidad de las personas de tomar decisiones morales y buenas o, por el contrario, de tomar decisiones inmorales y malas.
- Los estoicos creían en el determinismo causal, o la idea de que cada acontecimiento tiene una causa antecedente y que la vida está en gran medida determinada por el destino. Para ellos, el libre albedrío se manifestaba en la vida interior de las personas, lo que conducía a una sensación de paz y tranquilidad, independientemente de las circunstancias externas.
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