¿Qué ocurrió durante el golpe de Estado fallido del 23-F en 1981?

Rodrigo Ricardo Publicado el 26 noviembre, 2024 7 minutos y 26 segundos de lectura

Golpe de Estado Fallido del 23-F en 1981 de España

El 23 de febrero de 1981, conocido como el 23-F, es una fecha clave en la historia de la democracia española, marcada por un intento de golpe de Estado que amenazó con desestabilizar el proceso de transición política que España vivía desde la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. Este intento de golpe, aunque fallido, dejó una profunda huella en la conciencia colectiva del país y supuso un punto de inflexión en la consolidación del sistema democrático en España.

En este artículo, exploramos los hechos que ocurrieron durante el golpe de Estado del 23-F, las circunstancias que lo precedieron, los actores involucrados y las repercusiones políticas y sociales de este intento de subvertir la democracia.

Contexto Político y Social Previo al 23-F

Tras la muerte de Franco en 1975, España comenzó un proceso de transición hacia la democracia bajo la figura del rey Juan Carlos I, quien desempeñó un papel crucial en la modernización del país. En 1978, se aprobó una nueva Constitución Española, que estableció una monarquía parlamentaria y consolidó los principios democráticos. Sin embargo, la transición no estuvo exenta de tensiones. El proceso de democratización fue complicado y estuvo marcado por varias dificultades:

  • Resistencia del franquismo: Aunque el régimen de Franco había desaparecido, muchos de sus elementos seguían siendo fuertes en las estructuras del poder, como en el ejército, la policía y la administración.
  • Terrorismo: En esos años, España vivió una situación de violencia política, especialmente de la mano de grupos como ETA (que abogaba por la independencia del País Vasco) y GRAPO (grupo terrorista de ideología comunista).
  • Crisis económica: La crisis económica que afectó a España durante los años 70 también contribuyó al descontento social y a la inestabilidad política.

Estos factores crearon un caldo de cultivo en el que muchos sectores, particularmente dentro del ejército y de la derecha más conservadora, temían que la democracia fuera incapaz de mantener la estabilidad en el país. Este contexto de incertidumbre fue lo que propició el intento de golpe de Estado del 23-F.

Los Hechos del 23-F

El Golpe: El Asalto al Congreso

El 23 de febrero de 1981, a las 18:23 horas, un grupo de oficiales militares y guardias civiles, dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero, irrumpieron en el Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente del Gobierno. Tejero y sus hombres, vestidos con uniformes de la Guardia Civil, tomaron el Congreso a punta de pistola, apuntando a los diputados y exigiendo que cesaran las votaciones.

El golpe de Estado tuvo un carácter violento y dramático. Tejero, armado, hizo varios disparos al techo del Congreso para intimidar a los presentes y evitar que se produjera una reacción. El objetivo inmediato de los golpistas era impedir la elección de Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, que había sido designado por el rey Juan Carlos I tras la dimisión de Adolfo Suárez.

Mientras los golpistas tomaban el control del Congreso, otros grupos de militares se movilizaron para tomar ciudades clave, como Valencia, donde el general Miláns del Bosch declaró el estado de excepción y desplegó tanques y tropas en las calles. Estos oficiales, que se oponían a la transición democrática y querían restaurar el orden autoritario, habían perdido confianza en la monarquía y en el sistema parlamentario.

El Papel del Rey Juan Carlos I

Una de las claves para el fracaso del golpe fue la firme respuesta del rey Juan Carlos I, quien, al ser informado de lo que sucedía en el Congreso, rápidamente tomó el control de la situación. El rey, que había sido visto con escepticismo por muchos sectores del franquismo, había demostrado su lealtad al sistema democrático, y su intervención durante el golpe fue decisiva para su fracaso.

A las 23:00 horas del 23-F, el rey Juan Carlos I apareció en televisión nacional, en un discurso solemne y firme, en el que rechazó el golpe y defendió la legalidad constitucional. En su intervención, el rey hizo un llamado al «restablecimiento de la normalidad» y dejó claro que el gobierno democrático no iba a ser derribado.

Este mensaje fue un golpe de efecto para los golpistas. El ejército, que ya había comenzado a mostrar dudas sobre la viabilidad del golpe, vio que el respaldo real al régimen constitucional era firme. En ese momento, muchas de las unidades militares y la mayoría de la sociedad española comenzaron a alinearse con la democracia.

El Fracaso del Golpe

El golpe de Estado del 23-F fracasó principalmente debido a tres factores:

  1. La firmeza del rey Juan Carlos I, que apoyó incondicionalmente la democracia y no cedió ante los golpistas.
  2. La falta de apoyo popular y político. A pesar de los intentos de los golpistas por movilizar a parte del ejército y a sectores conservadores, la sociedad española no respaldó el golpe, y muchos grupos políticos, incluso aquellos que no estaban del todo satisfechos con la transición, se posicionaron en contra de la intentona golpista.
  3. La desorganización de los golpistas, que no lograron unificar sus acciones en todo el país ni tener el control absoluto de las fuerzas militares.

En las primeras horas del 24 de febrero, el gobierno y el rey consiguieron restaurar el orden, y los golpistas comenzaron a rendirse. Tejero y otros implicados en el golpe fueron detenidos, y en los días siguientes, se arrestaron a más personas involucradas en el intento de golpe.

Consecuencias del Golpe de Estado Fallido

Refuerzo de la Democracia y la Monarquía

El fracaso del golpe de Estado tuvo varias repercusiones importantes para la política española:

  1. Refuerzo de la democracia: El golpe de Estado fracasó, pero el hecho de que la democracia resistiera mostró que el sistema constitucional ya había echado raíces en la sociedad española. La intervención de Juan Carlos I como defensor del sistema democrático consolidó su figura y mostró la fortaleza de la monarquía parlamentaria.
  2. Papel de las fuerzas armadas: Aunque el golpe reveló la existencia de sectores militares que se oponían a la democracia, también mostró que la mayoría de las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a secundar un golpe. A lo largo de los años siguientes, España llevó a cabo reformas para garantizar la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil y al respeto por la Constitución.
  3. Declive de la derecha más radical: El 23-F marcó el fin de la influencia de los sectores más radicales de la derecha y los militares en la política española. Aquellos que habían apoyado el golpe fueron desautorizados y marginados, y el proceso de consolidación de la democracia se hizo más firme.

Impacto en la Política Española

El golpe de Estado del 23-F también tuvo un impacto significativo en la política española. Aunque el intento de golpe fue un fracaso, dejó en evidencia la existencia de tensiones profundas en la sociedad española, especialmente en lo que respecta a la transición política y el legado del franquismo. La intentona de golpe aceleró el proceso de normalización democrática, impulsando reformas que aseguraron la estabilidad política y la integración de todos los sectores del país en el sistema democrático.

En cuanto a los responsables del golpe, las autoridades españolas los procesaron judicialmente. Tejero, quien fue el rostro más visible del golpe, fue condenado a una larga pena de prisión, aunque fue liberado en 1996, tras cumplir una parte de su condena. Otros implicados también enfrentaron procesos judiciales y fueron condenados.

Conclusión

El golpe de Estado fallido del 23 de febrero de 1981 es uno de los momentos más críticos de la historia moderna de España, pero también uno de los que más contribuyó a consolidar la democracia en el país. El fracaso de los golpistas demostró que el sistema democrático español, aunque joven y vulnerable, había arraigado profundamente en la sociedad, y que las instituciones clave, como la monarquía y el gobierno, estaban dispuestas a defenderlo a toda costa.

El 23-F fue una lección sobre la fragilidad de la democracia, pero también sobre su capacidad para resistir frente a la adversidad, y su fracaso fortaleció el compromiso de España con los valores democráticos que marcarían su futuro político en los años siguientes.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador