¿Quién Inventó el Cajero Automático?

Rodrigo Ricardo Publicado el 23 agosto, 2025 4 minutos y 47 segundos de lectura

La pregunta sobre quién inventó el cajero automático (ATM) no tiene una respuesta única, ya que fue el resultado de un proceso evolutivo con varios contribuyentes clave en diferentes momentos históricos. Sin embargo, la figura más ampliamente reconocida como su inventor es el escocés John Shepherd-Barron.

El Prototipo Conceptual: Luther George Simjian (1939)

Aunque no tuvo éxito comercial, el primer concepto registrado de una máquina para dispensar dinero pertenece al inventor armenio-estadounidense Luther George Simjian. En 1939, patentó un «Dispositivo para la Entrega de Efectivo» que instaló de forma experimental en el City Bank of New York (predecesor de Citibank) en 1960.

La máquina de Simjian era rudimentaria y muy diferente a los cajeros modernos. No utilizaba tarjetas plásticas con banda magnética, sino cheques especiales que los clientes debían depositar previamente. La máquina validaba la identidad comparando una firma y luego dispensaba el efectivo. El público desconfiaba del invento y su uso se limitó casi exclusivamente a apostadores y personas con «transacciones que no querían enfrentar a un cajero humano». Debido a la baja aceptación, el banco retiró la máquina después de seis meses, considerando que la idea no era aún necesaria. A pesar de su fracaso comercial, Simjian sentó un precedente crucial.

El Inventor Oficial: John Shepherd-Barron (1967)

La historia del cajero automático tal como lo conocemos comienza realmente con John Shepherd-Barron, un director de la empresa de impresión de cheques De La Rue. La leyenda cuenta que se le ocurrió la idea mientras estaba en la bañera, frustrado por haber llegado tarde al banco y no poder cobrar un cheque. Se preguntó por qué no podía haber una máquina que diera acceso al dinero las 24 horas del día, como una máquina expendedora de chocolates.

Shepherd-Barron presentó su idea al banco británico Barclays, que inmediatamente se entusiasmó. El primer cajero automático del mundo fue instalado en una sucursal de Barclays en Enfield, al norte de Londres, el 27 de junio de 1967. El actor cómico Reg Varney fue la primera persona en retirar dinero, en un evento publicitario cuidadosamente orquestado.

¿Cómo funcionaba este primer cajero?

Era muy distinto a los actuales. No utilizaba tarjetas de plástico con chip o banda magnética. En su lugar, el cliente usaba un cheque especial impregnado de carbono-14, una sustancia ligeramente radiactiva. La máquina detectaba la radiación y leía la identificación única del cheque. Luego, el cliente introducía un código de identificación personal (PIN) de cuatro dígitos. Shepherd-Barron originalmente propuso un PIN de seis dígitos, pero su esposa Caroline le dijo que cuatro eran más fáciles de recordar, y así se quedó.

El proceso era de «un solo uso»: por cada cheque especial radiactivo, el cliente podía retirar un máximo de £10, una cantidad suficiente para un fin de semana largo en esa época. El sistema no estaba conectado en línea a las cuentas de los clientes; la máquina simplemente dispensaba el efectivo y el banco debitaba la cantidad posteriormente de la cuenta correspondiente. Aunque primitivo, incorporó los dos pilares fundamentales de todo cajero moderno: un token de seguridad (el cheque) y un PIN secreto.

Contribuciones Paralelas e Innovaciones Clave

Casi simultáneamente, en 1968, otro escocés, James Goodfellow, patentó un dispositivo que utilizaba una tarjeta de plástico con un PIN codificado, un sistema mucho más cercano al que usamos hoy. Mientras que el invento de Shepherd-Barron se hizo más famoso por ser el primero en implementarse, la patente de Goodfellow cubría la tecnología crítica de la tarjeta y el PIN que terminaría por imponerse a nivel global.

En Estados Unidos, Don Wetzel, un ejecutivo de Docutel (una compañía de equipos para el manejo de equipajes), tuvo una idea similar mientras hacía cola en un banco. Junto con los ingenieros Tom Barnes y George Chastain, desarrolló el primer cajero automático estadounidense, instalado en el Chemical Bank de Nueva York en 1969. La clave de su máquina era que utilizaba una tarjeta con banda magnética para leer la información del cliente, un avance tecnológico monumental que se convertiría en el estándar mundial.

Evolución y Legado

Los primeros cajeros eran máquinas «off-line» que funcionaban con dispensación simple. La verdadera revolución llegó con la conexión en tiempo real a los sistemas centrales de los bancos a finales de los 70 y 80. Esto permitió verificar saldos al instante, realizar transferencias y otras operaciones complejas.

El invento de Shepherd-Barron, perfeccionado por las contribuciones de Goodfellow, Wetzel y muchos otros, transformó radicalmente la banca y los hábitos sociales:

  • Acceso 24/7: Liberó a los clientes del horario bancario.
  • Globalización: Permitió el acceso al dinero en efectivo en casi cualquier parte del mundo.
  • Autoservicio: Sentó las bases para toda la cultura de autoservicio que domina hoy el comercio y los servicios.

En conclusión, aunque John Shepherd-Barron es justamente celebrado como el «padre» del cajero automático por materializar la idea e instalar la primera máquina operativa, su creación fue el punto de partida de una innovación colaborativa. Fue el trabajo combinado de varios visionarios—Simjian con el concepto, Shepherd-Barron con la implementación práctica, Goodfellow con la patente del PIN y la tarjeta, y el equipo de Wetzel con la banda magnética—lo que culminó en el dispositivo omnipresente e indispensable que conocemos hoy. Es un perfecto ejemplo de cómo una gran idea rara vez nace de una sola mente, sino que se construye, mejora y perfecciona colectivamente con el tiempo.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador