Teoría de la Acción Colectiva (Charles Tilly)

Rodrigo Ricardo Publicado el 23 septiembre, 2025 20 minutos y 2 segundos de lectura

La Teoría de la acción colectiva, desarrollada y profundizada por el sociólogo estadounidense Charles Tilly, constituye una de las aproximaciones más influyentes para entender cómo y por qué los individuos se agrupan para perseguir objetivos comunes. Su enfoque no solo se centra en los movimientos sociales, sino también en la política, la economía y la historia social. Este artículo explora la esencia de la teoría, sus fundamentos, aplicaciones, críticas y relevancia en la sociedad contemporánea.


¿Qué es la Teoría de la Acción Colectiva?

La acción colectiva se refiere a cualquier esfuerzo coordinado realizado por un grupo de individuos que comparten intereses, necesidades o aspiraciones comunes y que buscan alcanzar objetivos que no podrían lograr de manera individual. En otras palabras, es la manera en que las personas se organizan y colaboran para generar cambios, resolver problemas o defender derechos que trascienden la capacidad de un solo actor. Esta noción se encuentra en la base de la sociología, la ciencia política y la teoría de los movimientos sociales, porque permite analizar cómo surgen, se desarrollan y se consolidan los procesos de transformación social.

Charles Tilly, reconocido sociólogo e historiador, centró su atención en los movimientos sociales, que representan la forma más visible y estudiada de acción colectiva. Para Tilly, un movimiento social no es simplemente un grupo de personas con ideas similares, sino una estructura organizada de acción colectiva que busca provocar cambios concretos en las estructuras políticas, sociales o económicas de la sociedad. Esto implica que los movimientos no son espontáneos ni ocasionales: requieren coordinación, estrategias y recursos, así como la capacidad de influir o presionar a las instituciones que detentan el poder.

Un elemento clave de la perspectiva de Tilly es la comprensión de que la acción colectiva está profundamente condicionada por contextos históricos y estructurales. Los movimientos no aparecen de la nada, sino que surgen de condiciones sociales y políticas específicas, como la existencia de injusticias percibidas, desigualdades estructurales, cambios en el poder político o nuevas oportunidades para la participación ciudadana. Por ejemplo, un levantamiento campesino en la Europa medieval no puede analizarse de la misma manera que un movimiento feminista en América Latina del siglo XXI; aunque ambos sean formas de acción colectiva, los contextos históricos, culturales y políticos determinan tanto las tácticas empleadas como las posibilidades de éxito.

Además, Tilly enfatiza que los individuos no solo se movilizan por intereses materiales o inmediatos, sino también por intereses simbólicos y de identidad. La acción colectiva, entonces, combina motivaciones pragmáticas con valores, percepciones de injusticia y sentimientos compartidos, lo que fortalece la cohesión del grupo y su capacidad para sostener la protesta o la lucha en el tiempo. Esta dimensión cultural y emocional es crucial para entender por qué las personas participan activamente en movimientos sociales, incluso cuando existe riesgo personal o sacrificio.

Otro aspecto esencial de la teoría es que la acción colectiva no se limita a confrontar el poder, sino que también puede manifestarse de manera constructiva. Esto incluye la creación de redes de cooperación, asociaciones comunitarias, movimientos de base para el desarrollo social o campañas de concientización cultural. En todos estos casos, la acción colectiva funciona como un mecanismo para coordinar esfuerzos, ampliar la influencia de los individuos y transformar realidades compartidas.


Fundamentos de la Teoría de Tilly

La propuesta teórica de Tilly se apoya en varios ejes fundamentales que permiten comprender la lógica interna de la acción colectiva:

1. Repertoires de acción colectiva

Uno de los conceptos clave introducidos por Tilly es el de “repertorios de acción colectiva”. Esto hace referencia a las tácticas y formas de protesta disponibles en un momento histórico y social determinado. Por ejemplo, durante la Edad Media, las formas de resistencia podían incluir huelgas campesinas o revueltas, mientras que en la era contemporánea se incluyen manifestaciones, campañas en redes sociales o boicots organizados.

La importancia de este concepto radica en que la acción colectiva no surge de manera ilimitada; está condicionada por lo que la sociedad considera socialmente aceptable, posible y eficaz en cada contexto histórico.

2. Recursos y oportunidades políticas

Tilly enfatiza la noción de oportunidades políticas, es decir, las condiciones externas que facilitan o dificultan la acción colectiva. Un movimiento social no se desarrolla solo por motivación interna de los individuos; también depende de factores estructurales como:

  • La apertura o cierre del sistema político.
  • La capacidad del estado de reprimir o tolerar la protesta.
  • La existencia de aliados dentro del poder o de otras instituciones.

Los movimientos más exitosos suelen surgir cuando las oportunidades políticas se alinean con los recursos disponibles, como organización interna, financiamiento o liderazgo.

3. Procesos de movilización

Otro pilar de la teoría es el análisis de los procesos de movilización. Para Tilly, la acción colectiva requiere coordinación, comunicación y construcción de identidades compartidas. Esto implica que los individuos deben percibir que sus intereses individuales se conectan con los del grupo, generando un sentido de pertenencia y propósito común.

La movilización no es un fenómeno lineal: puede intensificarse, decaer o transformarse según las respuestas del estado, de la sociedad o de los mismos participantes.

4. Políticas de contención y concesión

Tilly también estudió cómo los estados y otras instituciones responden a los movimientos sociales. Identificó dos tipos de respuestas principales:

  • Contención: Estrategias de represión, intimidación o cooptación para limitar la acción colectiva.
  • Concesión: Estrategias de negociación o acuerdos que permiten a los movimientos obtener ciertos logros parciales sin desestabilizar el sistema.
  Teoría de la Exclusión Social (Robert Castel)

La interacción entre la acción colectiva y la reacción institucional determina en gran medida la duración, intensidad y resultados de los movimientos sociales.


La dimensión histórica de la acción colectiva

Uno de los aportes más notables y distintivos de Charles Tilly es su enfoque histórico sobre la acción colectiva. Para Tilly, los movimientos sociales no son fenómenos aislados ni universales que se repiten de manera idéntica en cualquier tiempo o lugar. Por el contrario, deben entenderse como productos de contextos históricos específicos, donde factores sociales, políticos, económicos y culturales se combinan para generar las condiciones propicias para la movilización. Esta perspectiva histórica permite no solo explicar por qué surgen los movimientos, sino también cómo evolucionan y cuáles son sus límites y posibilidades de éxito.

Movimientos sociales como fenómenos históricos

Tilly subraya que los movimientos sociales emergen en momentos particulares de la historia, cuando los actores perciben injusticias o desigualdades y encuentran formas viables de acción colectiva. Esta percepción está condicionada por la estructura del poder, las oportunidades políticas y los repertorios de acción disponibles en cada periodo. Por ejemplo, un movimiento campesino en la Europa medieval utilizaba estrategias como huelgas, revueltas locales o resistencia a señores feudales; mientras que los movimientos obreros del siglo XIX empleaban huelgas masivas, sindicatos y prensa como herramientas para negociar mejores condiciones laborales. Ambos eran formas de acción colectiva, pero cada uno estaba condicionado por su contexto histórico y por los recursos y métodos accesibles en su época.

Asimismo, los movimientos no solo se comprenden a través de sus tácticas o demandas inmediatas, sino también a través de su relación con los procesos de cambio social y político más amplios. La industrialización, la urbanización y la consolidación del trabajo asalariado en Europa, por ejemplo, no solo generaron nuevas clases sociales, sino que también propiciaron la aparición de sindicatos y partidos obreros que buscaban transformar las condiciones de vida y trabajo de millones de personas. Aquí, la historia se convierte en un marco indispensable para interpretar la acción colectiva como un fenómeno dinámico y en constante transformación.

Ejemplos históricos de acción colectiva

Para ilustrar esta perspectiva, podemos considerar distintos ejemplos históricos que muestran cómo los movimientos sociales están profundamente arraigados en sus contextos:

  1. Europa del siglo XIX: Los movimientos obreros surgieron como respuesta a la industrialización y la urbanización aceleradas. La concentración de trabajadores en fábricas y ciudades permitió una mayor coordinación y solidaridad, mientras que la expansión del trabajo asalariado generó demandas claras de derechos laborales, salarios justos y condiciones de seguridad.
  2. América Latina contemporánea: Los movimientos indígenas y campesinos responden a historias de colonización, explotación de recursos y exclusión política. En este caso, la acción colectiva se organiza no solo en torno a demandas económicas, sino también en torno a la defensa de identidades culturales y territorios ancestrales, articulando estrategias legales, movilizaciones masivas y presión mediática.
  3. Estados Unidos y los derechos civiles: Durante los años 50 y 60, el movimiento por los derechos civiles surgió en un contexto de segregación institucionalizada, discriminación racial y creciente conciencia social. La movilización no habría sido posible sin un contexto histórico que incluyera medios de comunicación, líderes carismáticos y redes organizativas que conectaban comunidades a nivel nacional.

La historia como herramienta para identificar patrones

Tilly sostenía que la historia permite identificar patrones y ciclos en la acción colectiva, revelando cómo ciertas formas de protesta, tácticas y oportunidades políticas se repiten o se transforman a lo largo del tiempo. Por ejemplo, los repertorios de acción colectiva —como huelgas, manifestaciones, boicots o campañas legales— no surgen de manera espontánea, sino que evolucionan a partir de experiencias previas, adaptándose a cambios en el contexto político y social. Esta visión histórica ayuda a comprender por qué ciertos movimientos tienen éxito mientras que otros fracasan, y cómo los estados y las instituciones desarrollan estrategias de contención o concesión en respuesta a la presión social.

Historia, memoria y acción colectiva

Además, el enfoque histórico de Tilly reconoce la importancia de la memoria colectiva. Las experiencias pasadas de movilización y protesta no solo sirven como precedentes, sino que también configuran la identidad y la legitimidad de nuevos movimientos. Por ejemplo, la tradición de lucha sindical en Europa sirvió como referencia para movimientos posteriores, proporcionando repertorios probados y un marco de acción reconocible. Del mismo modo, los movimientos contemporáneos en América Latina a menudo remiten a luchas históricas contra dictaduras, exclusión y desigualdad, integrando lecciones del pasado para construir estrategias más efectivas.


Tipos de acción colectiva según Tilly

Charles Tilly, aunque no propuso una clasificación rígida de los movimientos sociales, identificó diferentes formas de acción colectiva que permiten entender cómo los grupos organizados buscan alcanzar objetivos comunes. Estas categorías ayudan a analizar tanto la estrategia de los movimientos como las condiciones bajo las cuales surgen y se desarrollan. A continuación, se detallan los principales tipos de acción colectiva según su perspectiva:

1. Protesta y resistencia

La protesta y la resistencia constituyen la forma más visible de acción colectiva y suelen surgir como respuesta a injusticias percibidas, desigualdades sociales o abusos de poder. Incluyen manifestaciones, huelgas, ocupaciones, marchas y revueltas, entre otras estrategias.

Estas acciones suelen caracterizarse por ser reactivas, es decir, responden a situaciones concretas de conflicto o insatisfacción social. La protesta puede ser tanto local como masiva, y su éxito depende de factores como la visibilidad del problema, la organización interna del grupo y la respuesta del Estado o de las instituciones involucradas.

  ¿Cómo impacta el Humanismo en la Sociedad Actual?

Ejemplos históricos:

  • Las huelgas obreras en Europa durante la Revolución Industrial.
  • Las revueltas estudiantiles de 1968 en Francia y México.
  • Las manifestaciones masivas del movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos.

La protesta y la resistencia no buscan necesariamente transformar la estructura de poder de manera radical, pero sí presionar para cambios inmediatos o concienciar a la sociedad sobre un problema específico.

2. Reformas e incidencia política

La acción colectiva orientada a reformas e incidencia política busca cambios dentro del sistema sin desafiarlo radicalmente. Este tipo de movimiento se centra en transformar leyes, políticas públicas o regulaciones, aprovechando canales institucionales y mecanismos legales.

A diferencia de la protesta, que suele ser más confrontativa, estos movimientos se apoyan en negociaciones, lobbying, participación en elecciones o creación de asociaciones civiles. Su objetivo es mejorar o ajustar el sistema existente, asegurando que los intereses de ciertos grupos sean reconocidos y protegidos.

Ejemplos históricos:

  • Los movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos, que combinaron manifestaciones con incidencia legal y política.
  • Campañas por la igualdad de género que impulsaron leyes de paridad y protección contra la violencia.
  • Movimientos ecologistas que lograron cambios en regulaciones ambientales mediante presión institucional.

El éxito de estas acciones depende en gran medida de la capacidad de acceso a oportunidades políticas, la fortaleza organizativa y la legitimidad que el movimiento logre ante la sociedad y las instituciones.

3. Movimientos revolucionarios

Los movimientos revolucionarios buscan transformar radicalmente la estructura social, política o económica de un país o región. Su acción colectiva no se conforma con reformas parciales, sino que pretende reemplazar o redefinir las instituciones y normas existentes.

Estos movimientos suelen surgir en contextos de crisis profunda, donde las instituciones tradicionales son percibidas como incapaces de atender las demandas populares. Además, requieren una organización sofisticada, liderazgo sólido y un grado elevado de compromiso colectivo, ya que los riesgos personales y sociales son mucho mayores.

Ejemplos históricos:

  • La Revolución Francesa de 1789, que transformó radicalmente la monarquía y las estructuras sociales de la época.
  • La Revolución Rusa de 1917, que buscó establecer un sistema socialista en reemplazo del régimen zarista.
  • Movimientos contemporáneos que buscan cambios radicales en gobiernos autoritarios, como algunas revueltas en Oriente Medio durante la Primavera Árabe.

El éxito de los movimientos revolucionarios depende de la combinación de movilización masiva, vulnerabilidad del poder establecido y condiciones históricas favorables.

4. Acción colectiva cultural

La acción colectiva cultural se centra en transformar normas, valores, identidades y percepciones sociales, más que estructuras políticas o económicas. Este tipo de acción es especialmente relevante para movimientos sociales de reconocimiento y diversidad, que buscan cambiar la forma en que ciertos grupos son vistos o tratados por la sociedad.

Los movimientos culturales utilizan estrategias como campañas de concientización, educación, medios de comunicación, arte y actividades simbólicas. A menudo, su impacto se manifiesta a largo plazo, influyendo en la opinión pública, los hábitos sociales y las políticas culturales.

Ejemplos históricos y contemporáneos:

  • Movimientos feministas que promueven la igualdad de género y cuestionan estereotipos de roles tradicionales.
  • Movimientos LGTBI+ que buscan la aceptación social y legal de diversas identidades sexuales y de género.
  • Movimientos de defensa de pueblos indígenas que buscan preservar lenguas, tradiciones y territorios.

El éxito de la acción colectiva cultural depende de la capacidad de difundir un mensaje, movilizar apoyos sociales y generar cambios simbólicos que luego se traduzcan en transformaciones institucionales o legales.

Estrategias y factores de éxito según Tilly

Independientemente del tipo de acción colectiva, Tilly señala que el éxito de un movimiento depende de múltiples factores interrelacionados, tales como:

Identidad y cohesión grupal: La percepción de intereses comunes y la construcción de identidad fortalecen la acción colectiva sostenida en el tiempo.

Contexto histórico y político: Las oportunidades políticas y la apertura o cierre del sistema determinan hasta qué punto un movimiento puede actuar eficazmente.

Recursos y organización interna: La capacidad de movilizar personas, fondos, información y liderazgo es crucial.

Repertorios de acción: Cada época y sociedad ofrece tácticas y estrategias reconocidas que los movimientos pueden aprovechar.


Aplicaciones contemporáneas de la teoría

La Teoría de la acción colectiva de Tilly tiene relevancia actual en múltiples áreas, más allá de la sociología. Algunos ejemplos:

1. Movimientos sociales y política

El estudio de las protestas globales —como Occupy Wall Street, Fridays for Future o movimientos por la democracia en distintos países— se beneficia de los conceptos de Tilly sobre repertorios de acción, oportunidades políticas y procesos de movilización.

2. Organizaciones y empresas

Incluso en el ámbito corporativo, la acción colectiva puede observarse en sindicatos, asociaciones profesionales o campañas internas, donde los empleados coordinan esfuerzos para negociar mejores condiciones laborales.

3. Tecnología y redes sociales

Las plataformas digitales han transformado los repertorios de acción colectiva, permitiendo movilizaciones rápidas, coordinación a gran escala y difusión masiva de información. Conceptos de Tilly como oportunidades políticas y procesos de movilización siguen siendo útiles para analizar fenómenos como hashtags de protesta o campañas de activismo online.


Críticas y limitaciones

A pesar de su influencia, la teoría de Tilly ha recibido críticas. Entre ellas:

  1. Énfasis en el estado y lo político: Algunos autores consideran que Tilly subestima factores culturales, emocionales o psicológicos que también influyen en la acción colectiva.
  2. Menor atención a la innovación táctica: Su enfoque histórico a veces limita la comprensión de formas emergentes de protesta.
  3. Poca consideración del individuo: La teoría prioriza estructuras y procesos colectivos sobre motivaciones individuales, lo que puede simplificar la complejidad de la acción social.
  La Teoría de los Campos Sociales de Pierre Bourdieu: Estructura y Dinámica de los Espacios Sociales

Sin embargo, muchos investigadores contemporáneos han integrado sus conceptos con otros enfoques para superar estas limitaciones.


Legado de Charles Tilly

El trabajo de Charles Tilly ha dejado un impacto profundo y duradero en múltiples disciplinas, incluyendo la sociología, la ciencia política, la historia social y los estudios sobre movimientos sociales. Su enfoque innovador sobre la acción colectiva y los movimientos sociales transformó la manera en que los académicos comprenden la interacción entre individuos, grupos y estructuras de poder. A continuación, se detallan los aspectos más relevantes de su legado:

1. Reconocer la centralidad de la historia en los movimientos sociales

Uno de los aportes más significativos de Tilly fue integrar la dimensión histórica en el estudio de la acción colectiva. Antes de Tilly, muchos análisis de movimientos sociales tendían a tratar estos fenómenos como universales o atemporales, sin considerar cómo los contextos históricos condicionan la aparición, las tácticas y el éxito de los movimientos.

Tilly demostró que cada movimiento social surge de condiciones específicas de tiempo y lugar, y que comprender su historia permite identificar patrones y ciclos de movilización. Por ejemplo, la Revolución Industrial en Europa no solo generó nuevas clases sociales, sino también oportunidades y restricciones específicas que moldearon los movimientos obreros. De la misma manera, los movimientos contemporáneos por los derechos indígenas en América Latina no pueden entenderse sin considerar la historia colonial, la marginalización estructural y las recientes aperturas políticas.

Este enfoque histórico ha permitido a los investigadores analizar la continuidad y transformación de los repertorios de acción, así como la manera en que los movimientos adaptan tácticas pasadas a nuevos contextos sociales y tecnológicos.

2. Destacar la importancia de las oportunidades políticas y los repertorios de acción

Otro legado central de Tilly es su conceptualización de oportunidades políticas y repertorios de acción colectiva. Los movimientos sociales no surgen únicamente por descontento o motivaciones individuales; dependen también de estructuras externas que facilitan o dificultan la movilización.

  • Las oportunidades políticas incluyen la apertura del sistema político, la presencia de aliados institucionales o la debilidad del poder dominante.
  • Los repertorios de acción representan las tácticas y estrategias reconocidas y socialmente disponibles en cada contexto histórico, desde huelgas y manifestaciones hasta campañas digitales y boicots.

Este enfoque ha influido profundamente en el estudio de los movimientos sociales, pues permite analizar cómo y por qué ciertos movimientos surgen, se desarrollan y logran resultados, mientras que otros fracasan o se transforman en otras formas de acción colectiva.

3. Proveer un marco teórico para analizar movimientos de diversa escala y contexto

La teoría de Tilly es flexible y aplicable a movimientos de distintas escalas y contextos, desde protestas locales hasta revoluciones nacionales o globales. Esto lo convierte en una referencia indispensable para académicos e investigadores que buscan comparar fenómenos sociales en distintos periodos históricos y regiones geográficas.

Por ejemplo, los movimientos feministas en distintos continentes pueden analizarse utilizando los conceptos de repertorios de acción y oportunidades políticas, así como las respuestas del Estado frente a demandas de igualdad. Del mismo modo, las revueltas urbanas, huelgas obreras y movimientos por la democracia se benefician del marco conceptual de Tilly para comprender su lógica interna, su dinámica y sus resultados.

Su enfoque también permite analizar movimientos que combinan distintas formas de acción colectiva, como la protesta directa, la incidencia política y la acción cultural, mostrando cómo los movimientos evolucionan y se adaptan a nuevas circunstancias.

4. Inspirar estudios interdisciplinarios

El trabajo de Tilly ha inspirado estudios interdisciplinarios que combinan sociología, antropología, economía, historia y ciencia política. Su enfoque integrador reconoce que la acción colectiva y los movimientos sociales no pueden analizarse desde una sola perspectiva; requieren comprender la interacción entre estructuras sociales, contextos históricos, recursos económicos, cultura y poder político.

Este enfoque ha dado lugar a investigaciones más completas y ricas, que incluyen análisis de movimientos sociales transnacionales, economía política de la protesta, estudios culturales sobre identidades colectivas y análisis histórico-comparativo de revoluciones y conflictos. La interdisciplinariedad de Tilly ha permitido que su teoría se mantenga vigente en debates académicos contemporáneos y sirva como puente entre distintas áreas del conocimiento.

5. Perspectiva como herramienta para comprender sociedades complejas

Finalmente, el legado de Tilly radica en su capacidad para ofrecer una herramienta conceptual que permite comprender cómo los grupos se organizan, luchan y logran cambios en sociedades complejas. Su trabajo demuestra que la acción colectiva no es un fenómeno marginal, sino un motor central de transformación social y política.

Gracias a Tilly, los investigadores y ciudadanos pueden analizar movimientos sociales de manera crítica y sistemática, entendiendo no solo las demandas y tácticas de los actores, sino también cómo las instituciones, el poder y la historia moldean los resultados de la movilización. Su legado continúa guiando estudios sobre la democracia, la protesta social, la desigualdad y los procesos de cambio estructural en el mundo contemporáneo.


Conclusión

La Teoría de la acción colectiva de Charles Tilly ofrece una mirada profunda y estructurada sobre la manera en que los individuos se organizan para perseguir objetivos comunes. Al integrar historia, política y sociología, proporciona un marco útil para entender movimientos sociales, dinámicas de protesta y estrategias de cambio en distintos contextos.

Para investigadores, estudiantes o ciudadanos interesados en comprender la sociedad, la obra de Tilly no solo ofrece explicaciones sobre el pasado, sino también herramientas para analizar el presente y anticipar futuras formas de acción colectiva.

Continua con:

  1. ¿Qué es la estructura social descentralizada? Definición y ejemplos
  2. Fundamentos de la Metodología Sociológica: Cuantificación, Análisis Estadístico e Inferencia
  3. ¿Qué son las Teorías Conspirativas? Y su influencia en la sociedad
  4. Diversidad cultural y migración en Madrid
  5. Cómo las Corrientes Sociopolíticas Moldean Nuestras Leyes, Gobiernos y la Vida Cotidiana
  6. Principales movimientos de derechos civiles: El Eco Global y la Evolución Social
Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador