Un descubrimiento inesperado sugiere que podríamos estar dentro de un agujero negro

Rodrigo Ricardo Publicado el 7 septiembre, 2025 2 minutos y 53 segundos de lectura

El James Webb revela un misterio cósmico: la mayoría de las galaxias primordiales giran en la misma dirección

Un reciente estudio basado en observaciones del Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha descubierto un fenómeno inesperado en el universo primitivo: la mayoría de las galaxias parecen girar en la misma dirección. Este patrón, que desafía las teorías cosmológicas actuales, incluso ha llevado a algunos investigadores a proponer que nuestro universo podría estar contenido dentro de un agujero negro.

Gracias a la capacidad del JWST de observar luz infrarroja emitida apenas 300 millones de años después del Big Bang, los astrónomos pueden mirar más atrás en el tiempo que con cualquier otro telescopio óptico o infrarrojo. Su objetivo inicial era comprender mejor la formación de las galaxias y los agujeros negros supermasivos, pero lo que encontraron ha resultado sorprendente.

Un equipo de la Universidad Estatal de Kansas analizó imágenes de 263 galaxias del universo temprano, lo suficientemente claras como para determinar su dirección de rotación. Según los modelos cosmológicos predominantes, no debería existir una dirección preferida: a gran escala, el cosmos debería ser homogéneo y las galaxias deberían rotar de manera aleatoria.

Sin embargo, los resultados mostraron lo contrario: 105 galaxias (40%) giraban en sentido antihorario y 158 (60%) en sentido horario respecto a la Vía Láctea.

«El análisis cuantitativo de las formas de las galaxias revela una diferencia tan evidente que cualquier persona que mire las imágenes puede notarla», afirmó Lior Shamir, profesor asociado de informática en el Carl R. Ice College of Engineering. «Con el poder del James Webb, es algo que se ve claramente».

Si bien se han reportado hallazgos similares antes, ninguno había mostrado un patrón tan marcado.

¿Qué podría explicar este fenómeno?

El equipo señala varias posibilidades. Una hipótesis sugiere que el universo primitivo podría haber sido más homogéneo en cuanto a la dirección de rotación de sus galaxias, volviéndose más caótico con el tiempo, y que existiera un eje a escala cosmológica cercano al polo galáctico. Algunos modelos, como el universo elipsoidal, el Big Bang dipolar o la inflación isótropa, permiten este tipo de alineaciones a gran escala.

Otra posibilidad más radical propone que nuestro universo podría estar dentro de un agujero negro de un universo más grande, lo que explicaría la dirección de rotación preferida. «Si el universo nació girando, como sugiere esta idea, nuestras teorías actuales sobre el cosmos estarían incompletas», agregó Shamir.

Una explicación más conservadora apunta al efecto Doppler: la luz de las galaxias que giran en sentido contrario a la Vía Láctea podría parecer más brillante, haciendo que estas galaxias estén sobrerrepresentadas en nuestras observaciones. Esto implicaría la necesidad de recalibrar nuestras mediciones de distancia en el universo profundo, lo que podría resolver otras discrepancias cosmológicas, como las tasas de expansión del universo y la edad aparente de algunas galaxias gigantes.

Aunque el hallazgo resulta intrigante, los investigadores advierten que se requieren más observaciones para confirmar estos patrones y determinar cuál explicación es más plausible.

El estudio se publicó recientemente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador