Funciones de la Comunicación: Cuáles son y ejemplo

Rodrigo Ricardo Publicado el 9 noviembre, 2025 7 minutos y 55 segundos de lectura

¿Para qué sirve realmente comunicar?

Imagina por un momento que estás en casa y tu familia no tiene manera de saber qué quieres. Te acercas a la cocina, ves una galleta en el estante y piensas: “Si tan solo pudieran leer mi mente, sabrían que quiero una”. Tristemente, nadie lee mentes… y aquí es donde la comunicación entra en acción.

Comunicar no es solo hablar o enviar mensajes de texto; es la herramienta que nos permite expresar emociones, compartir información, influir en otros y, en definitiva, conectarnos con el mundo. Pero, ¿sabías que la comunicación cumple varias funciones diferentes según lo que queramos lograr? Entenderlas nos ayuda a ser más claros, eficaces y conscientes de cómo interactuamos en nuestro día a día.


¿Qué es la comunicación y por qué tiene funciones?

Antes de hablar de las funciones, es importante tener claro qué entendemos por comunicación. En palabras sencillas, la comunicación es el proceso mediante el cual transmitimos información, ideas o sentimientos de una persona a otra. Esto puede ser a través de palabras, gestos, imágenes, sonidos, incluso a través de la tecnología o el arte.

Piensa en la comunicación como un puente: permite que algo que está en tu cabeza llegue al otro lado, donde otra persona pueda comprenderlo, sentirlo o reaccionar. Pero ese puente puede tener diferentes propósitos. A veces queremos informar, otras veces persuadir o simplemente expresar lo que sentimos. Cada uno de estos propósitos corresponde a una función específica de la comunicación.


Las principales funciones de la comunicación

El lingüista Roman Jakobson, uno de los teóricos más importantes de la comunicación, identificó seis funciones principales. Vamos a explicarlas una por una, con ejemplos claros que puedas reconocer en tu vida cotidiana.

1. Función referencial: informar sobre el mundo

La función referencial se centra en el contenido del mensaje, es decir, en la información que queremos transmitir. Su objetivo es dar datos, hechos o descripciones sobre la realidad.

Ejemplos cotidianos:

  • Un profesor explicando la historia de la Segunda Guerra Mundial.
  • Las noticias del clima en la televisión.
  • Un aviso en la oficina que dice: “La reunión comienza a las 10:00”.

En todos estos casos, lo importante es la información, no cómo te sientas al darla ni qué reacción quieras provocar. Esta función es la más objetiva y se usa mucho en la ciencia, el periodismo y la educación.

Analogía: Es como un GPS que te dice exactamente cómo llegar a un lugar: te da información concreta y útil sin involucrar emociones.


2. Función emotiva o expresiva: transmitir emociones

La función emotiva se centra en el emisor, es decir, en la persona que comunica. Su objetivo es expresar sentimientos, emociones o estados de ánimo.

Ejemplos cotidianos:

  • Decir “¡Estoy tan feliz de verte!” al saludar a un amigo.
  • Escribir en redes sociales: “No puedo creer lo triste que estoy”.
  • Llorar, reír o gritar cuando algo nos impacta emocionalmente.

En estos casos, el mensaje no busca tanto informar como compartir un sentimiento. La forma, el tono y los gestos son tan importantes como las palabras.

Analogía: Es como una pintura: lo que importa no es solo lo que ves, sino lo que el artista siente y transmite a través de los colores y las formas.


3. Función conativa o apelativa: influir en el receptor

La función conativa se enfoca en el receptor del mensaje. Su objetivo es provocar una acción o reacción en la persona que recibe la comunicación. También se llama función apelativa.

Ejemplos cotidianos:

  • Un cartel que dice: “No olvides reciclar”.
  • Un maestro que dice: “Por favor, entreguen la tarea mañana”.
  • Un anuncio de supermercado que sugiere: “Compra ahora y llévate un descuento”.

Aquí, el emisor busca que el receptor haga algo, cambie su comportamiento o piense de cierta manera.

Analogía: Es como un entrenador que motiva a sus jugadores: sus palabras buscan provocar una acción concreta, no solo informar.


4. Función fática: mantener o verificar el canal de comunicación

La función fática sirve para comprobar que el canal de comunicación funciona. Es decir, asegura que emisor y receptor estén conectados y listos para intercambiar mensajes.

Ejemplos cotidianos:

  • Saludar con un “Hola, ¿me escuchas?” al iniciar una llamada telefónica.
  • Decir “¿Verdad?” o “¿Me sigues?” mientras explicas algo.
  • Mensajes de chat como “¿Estás ahí?” para asegurarte de que la otra persona responde.

No importa tanto el contenido del mensaje; lo importante es que la comunicación se mantenga activa.

Analogía: Es como encender las luces de un túnel antes de pasar: confirma que el camino está abierto y seguro.


5. Función metalingüística: hablar sobre el lenguaje mismo

La función metalingüística ocurre cuando el mensaje habla sobre el lenguaje que usamos para comunicarnos. Es útil para aclarar palabras, conceptos o normas de comunicación.

Ejemplos cotidianos:

  • Decir: “Cuando digo ‘amigo’, me refiero a alguien cercano en confianza”.
  • Explicar en clase el significado de una palabra desconocida.
  • Corregir a alguien: “No se dice ‘haiga’, se dice ‘haya’”.

Esta función es fundamental en la enseñanza, la traducción y la literatura.

Analogía: Es como mirar un mapa mientras caminas: no estás viajando aún, pero estás verificando y aclarando la ruta que usarás.


6. Función poética: valorar la forma del mensaje

La función poética se centra en cómo se dice algo, más que en lo que se dice. Está muy presente en la literatura, la publicidad, la música y el arte.

Ejemplos cotidianos:

  • Un poema que juega con metáforas y ritmo.
  • Un eslogan publicitario creativo: “Just do it” de Nike.
  • Canciones que buscan emocionar a través de la letra y la melodía.

Aquí, la estética del mensaje importa tanto como el contenido.

Analogía: Es como decorar un pastel: más allá de que sea comestible, queremos que sea visualmente atractivo y memorable.


Detalles y ejemplos prácticos en la vida cotidiana

Ahora que conocemos las funciones, veamos cómo aparecen en situaciones reales y cotidianas:

  • En la escuela:
    • Referencial: El maestro explica un tema de biología.
    • Conativa: El maestro pide que los alumnos hagan un experimento.
    • Emotiva: Expresa entusiasmo por un proyecto creativo.
  • En la familia:
    • Emotiva: Decir “Te quiero” a un hijo.
    • Conativa: Pedir “Apaga la luz antes de salir de la habitación”.
    • Fática: Saludar con un “¿Cómo estás?” para iniciar la conversación.
  • En el trabajo:
    • Referencial: Reportar los resultados de un proyecto.
    • Conativa: Enviar un correo solicitando información.
    • Metalingüística: Explicar la terminología de un informe técnico.
  • En la tecnología:
    • Fática: Verificar que el internet funciona antes de una videollamada.
    • Poética: Diseñar interfaces con mensajes atractivos y claros.
    • Conativa: Botones que dicen “Descarga ahora” para inducir acción.

Aplicaciones prácticas en distintos campos

  1. Educación:
    Conocer las funciones de la comunicación permite a docentes y alumnos expresarse mejor, adaptando su mensaje según el objetivo: informar, motivar, enseñar o evaluar.
  2. Publicidad y marketing:
    Las empresas utilizan la función poética y conativa para captar atención y persuadir. Un buen eslogan combina forma y función para impactar al consumidor.
  3. Medios de comunicación:
    El periodismo depende principalmente de la función referencial para informar con precisión. Sin embargo, también puede usar la función emotiva para generar empatía con los lectores.
  4. Relaciones personales:
    Reconocer las funciones emotivas y fáticas mejora la comunicación interpersonal. Saber expresar emociones y asegurarse de que el mensaje se recibe es clave para mantener relaciones saludables.
  5. Ciencia y tecnología:
    Los científicos usan la función metalingüística para definir términos y conceptos de manera precisa. La función referencial asegura que los datos y descubrimientos se transmitan correctamente.

Resumen y conclusiones

La comunicación no es un proceso único ni simple; cumple diferentes funciones según el objetivo del mensaje y el contexto. Estas funciones nos ayudan a:

  • Informar (función referencial)
  • Expresar emociones (función emotiva)
  • Persuadir o inducir acción (función conativa)
  • Verificar la conexión (función fática)
  • Aclarar el lenguaje (función metalingüística)
  • Valorar la forma del mensaje (función poética)

Entenderlas nos permite ser más claros, conscientes y eficaces al comunicarnos. Además, reconocer qué función predomina en un mensaje nos ayuda a interpretar mejor lo que los demás quieren transmitir.

En la vida diaria, estas funciones se entrelazan y aparecen en conversaciones, mensajes, clases, redes sociales, publicidad y medios de comunicación. Aprender a identificar y usar estas funciones convierte la comunicación en una herramienta poderosa para relacionarnos y comprender el mundo.


Resultados de aprendizaje

Después de leer este artículo, deberías poder:

  1. Explicar qué es la comunicación y su importancia en la vida cotidiana.
  2. Identificar las seis funciones principales de la comunicación.
  3. Dar ejemplos prácticos de cada función en distintos contextos.
  4. Reconocer cómo estas funciones se aplican en la educación, la tecnología, los medios y las relaciones personales.
  5. Comprender la diferencia entre el contenido del mensaje y la forma en que se transmite.
Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador