Big Data en la atención sanitaria: definición y tendencias futuras

Rodrigo Ricardo Publicado el 19 abril, 2024 4 minutos y 36 segundos de lectura

Big Data en la atención sanitaria

Si hay algo en lo que todos podemos estar de acuerdo es en el deseo de estar sano. Los libros de autoayuda sobre cómo mantenerse saludable son siempre los más vendidos, y la atención médica es una industria que vale billones de dólares cada año. Sin embargo, también hay una gran cantidad de datos para analizar en el ámbito sanitario.

Desde que los médicos practican la medicina, han realizado un seguimiento de algunas estadísticas sobre sus pacientes, desde el peso y la frecuencia cardíaca hasta el recuento de glóbulos blancos y los tiempos de reflejos. Todos estos datos podrían ser muy prometedores. No hace falta decir que los macrodatos en la atención sanitaria son un campo enorme y seguirá creciendo. Hablemos de algunas de las posibilidades que podría ofrecer el big data.

Prevención de enfermedades

¿Ha escuchado alguna vez el viejo dicho: «Más vale prevenir que curar?» Después de todo, pocos de nosotros disfrutamos estar enfermos; Para evitarlo, comemos bien, nos lavamos las manos y mantenemos nuestro sistema inmunológico funcionando bien. Durante el invierno, muchos de nosotros tomamos vitamina C extra, por ejemplo. Sin embargo, con big data, la prevención de enfermedades podría ser aún más fácil. Ya estamos utilizando dispositivos que podemos usar como Fitbit, Jawbone y Samsung Gear Fit que nos ayudan con el conteo de calorías, el mantenimiento de la dieta y el ejercicio. El progreso se puede actualizar y comparar con otros.

Además, las tecnologías portátiles que rastrean nuestros signos vitales podrían transmitir datos que se compararían con los grandes datos del resto de la población, proporcionando una alerta temprana de cuándo nuestro funcionamiento coincide con el de un número de personas que han estado enfermas recientemente. A partir de ahí podremos tratar los síntomas de una manera mucho más eficaz.

Mejores prácticas

No es sólo la prevención lo que ve un gran uso en el big data. Piense en la investigación clínica. Hasta ahora, sólo tenemos la posibilidad de analizar realmente algunos detalles de cada paciente. Con big data, eso sería muy diferente. Se podrían crear nuevos medicamentos para combatir enfermedades, cada uno de los cuales se personalizaría para la población en la que se ha probado. En lugar de utilizar únicamente categorías tan amplias como el peso y la edad como pautas de dosificación, los farmacéuticos y médicos podrían adaptar cada dosis para que sea lo más efectiva posible sin riesgos indebidos.

Esto también puede aplicarse al tratamiento de epidemias. Los datos de los teléfonos móviles se han utilizado para rastrear los movimientos de la población durante la epidemia de Ébola en África occidental. Estos macrodatos se pueden utilizar para predecir la propagación de la enfermedad y planificar estratégicamente su contención o dónde ubicar los centros de tratamiento.

Nuevas correlaciones

Esto es sólo el comienzo, por supuesto. Con la tecnología cada vez más avanzada, los big data podrían permitirnos analizar más información que nunca. ¿Alguna vez te has sentido confundido por algo solo para volver atrás y releerlo, y luego te encuentras teniendo un momento de «¡ajá!»? Los macrodatos podrían producir muchos de esos momentos al permitir a los investigadores comparar cantidades de información que antes eran difíciles de manejar. Tal vez cierta enfermedad esté relacionada específicamente con ser mujer y tener cabello castaño, o ser hombre y depender del arroz para la mayor parte de su dieta. Podrían surgir algunas correlaciones que tal vez no se le habrían ocurrido a un investigador con solo datos mínimos.

Preocupaciones

Aún así, existen algunas preocupaciones sobre el uso de big data en la atención sanitaria. En primer lugar, todos esos grandes datos tienen que venir de alguna parte. Los pacientes encontrarán que gran parte de su información se acumula en la pila de big data. Los defensores han tenido cuidado de expresar sus preocupaciones sobre la privacidad para que la información no se almacene de una manera que permita determinar los detalles particulares de un paciente en particular.

Además, está el tema de las curas personalizadas que plantea una cierta cuestión ética. Con recursos limitados, ¿quién viene primero? ¿Podría esto llevar a la discriminación contra ciertos grupos, con mejores medicamentos disponibles para aquellos con una determinada composición genética? Este tipo de preguntas deben responderse a medida que aumenta el uso de big data.

Resumen de la lección

En resumen, los big data en la atención sanitaria representan uno de los mayores cambios en la práctica de la medicina. Permite que los pacientes reciban actualizaciones en tiempo real sobre su salud a medida que contraen una enfermedad, lo que permite a los proveedores responder de una manera mucho más oportuna y eficiente. También abre un mundo completamente nuevo de investigación basada en datos, lo que permite dispensar productos farmacéuticos en la cantidad justa y extraer posibles curas de las sombras de datos que de otro modo serían oscuros. Sin embargo, todavía existen serias preocupaciones éticas y de privacidad que deben abordarse en el camino.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador