La Biblia Hebrea y la Septuaginta: Orígenes, Diferencias y Trascendencia

Rodrigo Ricardo Publicado el 14 julio, 2025 5 minutos y 6 segundos de lectura

El Contexto Histórico de las Escrituras Sagradas

La Biblia, como texto sagrado del judaísmo y el cristianismo, tiene dos tradiciones fundamentales que marcaron su desarrollo: la Biblia Hebrea (conocida como Tanaj en la tradición judía) y la Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento). Para comprender su importancia, debemos remontarnos al contexto histórico en el que surgieron. La Biblia Hebrea fue compuesta principalmente en hebreo, con algunas porciones en arameo, y constituye el canon sagrado del judaísmo.

Por otro lado, la Septuaginta surge en el siglo III a.C., cuando una comunidad judía en Alejandría, Egipto, tradujo las Escrituras al griego para satisfacer las necesidades de los judíos de la diáspora que ya no hablaban hebreo. Esta traducción no solo facilitó la difusión de las Escrituras, sino que también se convirtió en la versión preferida por los primeros cristianos, influyendo profundamente en el Nuevo Testamento.

La diferencia entre estos dos textos no es meramente lingüística, sino también teológica y cultural. Mientras que la Biblia Hebrea refleja la tradición religiosa de Israel, la Septuaginta incorpora matices propios del helenismo, lo que en ocasiones genera variaciones significativas en el significado de ciertos pasajes.

Por ejemplo, el famoso texto de Isaías 7:14, donde la Septuaginta traduce «virgen» (parthenos en griego) en lugar de «mujer joven» (almah en hebreo), tuvo un impacto crucial en la interpretación cristiana de las profecías mesiánicas. Este tipo de divergencias han generado debates académicos y teológicos a lo largo de los siglos, demostrando que la traducción no es un proceso neutral, sino que está influenciado por el contexto cultural y religioso de sus intérpretes.

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La Biblia Hebrea: Canon, Lengua y Preservación

La Biblia Hebrea, también llamada Tanaj, se divide en tres secciones principales: la Torá (Ley), los Nevi’im (Profetas) y los Ketuvim (Escritos). Esta estructura refleja un proceso gradual de canonización que culminó hacia el siglo II d.C., aunque muchos de sus textos son mucho más antiguos.

Escritos principalmente en hebreo bíblico, con fragmentos en arameo (como en Daniel y Esdras), estos textos fueron preservados meticulosamente por los masoretas, escribas judíos que entre los siglos VI y X d.C. desarrollaron un sistema de vocalización y anotaciones para garantizar la exactitud en la transmisión del texto. Su labor fue tan precisa que la Biblia Masorética se considera hoy la versión autorizada del judaísmo.

Un aspecto fascinante de la Biblia Hebrea es su relación con los Rollos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán a mediados del siglo XX. Estos manuscritos, que datan del siglo III a.C. al I d.C., incluyen fragmentos de casi todos los libros del Tanaj y revelan pequeñas variantes textuales en comparación con la versión masorética. Esto indica que, antes de la estandarización del texto, existían múltiples versiones circulando en el judaísmo antiguo.

Además, algunos de estos rollos presentan afinidades con la Septuaginta, lo que sugiere que la traducción griega pudo basarse en textos hebreos ligeramente diferentes a los que conocemos hoy. Este hallazgo refuerza la idea de que la transmisión de las Escrituras fue un proceso dinámico, influido por distintas tradiciones manuscritas.

La Septuaginta: Una Traducción con Impacto Histórico y Teológico

La Septuaginta (LXX) es una de las traducciones más importantes en la historia de la Biblia. Según la leyenda narrada en la Carta de Aristeas, setenta y dos eruditos judíos trabajaron de forma independiente en Alejandría y, milagrosamente, produjeron traducciones idénticas.

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Aunque este relato tiene elementos legendarios, refleja la reverencia que se tenía hacia esta versión. La Septuaginta no solo incluye los libros del canon hebreo, sino también textos como Tobit, Judit, Sabiduría y Macabeos, conocidos como deuterocanónicos en la tradición católica y ortodoxa, pero no aceptados en el canon protestante o judío.

Uno de los aspectos más relevantes de la Septuaginta es su influencia en el Nuevo Testamento. Los autores cristianos, escribiendo en griego, citaban frecuentemente la Septuaginta en lugar del texto hebreo. Por ejemplo, en Romanos 3:10-18, Pablo combina varios pasajes del Antiguo Testamento siguiendo la versión griega. Incluso el uso de términos como «Cristo» (ungido) en lugar de «Mesías» refleja la adaptación lingüística de la Septuaginta.

Además, esta traducción facilitó la difusión del monoteísmo judío en el mundo grecorromano, sirviendo como puente entre la fe de Israel y el naciente cristianismo. Sin embargo, su adopción por los cristianos llevó a que muchos judíos la abandonaran progresivamente, prefiriendo otras traducciones como la de Áquila, más literal al hebreo.

Conclusiones: Legado y Relevancia en la Actualidad

El estudio comparativo entre la Biblia Hebrea y la Septuaginta nos permite apreciar la riqueza textual y teológica de las Escrituras. Mientras que el texto masorético representa la tradición judía consolidada, la Septuaginta muestra cómo la Biblia fue interpretada y adaptada en un contexto multicultural.

Para los cristianos, esta traducción fue fundamental, ya que muchas de sus lecturas mesiánicas influyeron en la comprensión de Jesús como cumplimiento de las profecías. Hoy, académicos y teólogos siguen explorando estas diferencias, ya que arrojan luz sobre cómo las comunidades antiguas entendían su fe.

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En el ámbito ecuménico, el diálogo entre judíos y cristianos se enriquece al reconocer estas dos tradiciones. Mientras que el judaísmo valora la precisión del texto hebreo, las iglesias cristianas, especialmente las ortodoxas y católicas, mantienen en alta estima la Septuaginta como parte de su herencia espiritual.

Así, estos textos no son solo reliquias del pasado, sino testimonios vivos de cómo la Palabra divina ha sido recibida y transmitida a través de los siglos. Su estudio nos invita a reflexionar sobre la diversidad dentro de la unidad de la revelación bíblica.

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