Descubren un tipo de célula inmune en la grasa que podría explicar la inflamación del envejecimiento
Científicos han identificado un tipo de célula inmune recientemente descubierto en el tejido graso que parece contribuir a la inflamación crónica asociada con el envejecimiento, según estudios preliminares en ratones. Al mismo tiempo, otras células inmunes presentes en la grasa ayudan a controlar y limitar esta inflamación.
El estudio, publicado el 2 de septiembre en Nature Aging, revela que estas células promotoras de inflamación solo aparecen en ratones de mayor edad. Aunque aún no se comprende completamente su función, presentan características asociadas con el “envejecimiento inflamatorio”, un estado de inflamación persistente que se desarrolla con los años.
“No esperábamos encontrar un tipo de célula completamente nuevo”, comenta Vishwa Deep Dixit, coautor del estudio e inmunobiólogo de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut.
Inflamación y envejecimiento
Normalmente, el sistema inmunitario responde a lesiones o infecciones liberando células y proteínas que combaten los daños, un proceso conocido como inflamación. Sin embargo, con la edad, este proceso se activa de forma constante, incluso sin una amenaza inmediata, generando inflamación crónica.
Entre los reguladores de esta respuesta se encuentran diversos macrófagos —glóbulos blancos que absorben patógenos y restos celulares— que residen en el tejido adiposo. No obstante, la función exacta de cada tipo de macrófago y cómo cambian con el envejecimiento no estaba clara hasta ahora, explica la coautora del estudio Elsie Gonzalez-Hurtado, también de Yale: “Todavía no se había realizado una caracterización detallada de estas células”.
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Explorando la grasa visceral
Para comprender mejor estas células, los investigadores examinaron macrófagos en la grasa visceral, la grasa profunda que rodea los órganos, en ratones jóvenes y mayores. Clasificaron los macrófagos según su expresión de ARN, lo que indica qué genes están activos y sugiere la función de cada célula.
Se identificaron 13 tipos diferentes de macrófagos en la grasa visceral, algunos de los cuales variaban con la edad. Por ejemplo, un tipo de macrófago cercano a los nervios disminuyó en ratonas mayores, mientras que en machos se mantuvo constante. Otro tipo, localizado cerca de los vasos sanguíneos, disminuyó en ratones machos mayores, pero permaneció estable en las hembras.
Un macrófago totalmente nuevo
Entre los hallazgos más sorprendentes se encuentra un tipo de macrófago que no existía en ratones jóvenes y que solo aparece durante el envejecimiento. Este macrófago muestra altos niveles de marcadores inflamatorios y factores relacionados con el envejecimiento, lo que sugiere que podría ser responsable de la inflamación crónica asociada a la edad. Hasta ahora, se desconoce dónde se originan estas células.
Los investigadores también examinaron más a fondo los macrófagos asociados a los nervios. Observaron cómo extienden finas fibras hacia las células nerviosas cercanas, lo que indica que ayudan a mantener y supervisar el sistema nervioso.
Para evaluar el impacto de la pérdida de estas células con la edad, los científicos eliminaron macrófagos asociados a los nervios en ratonas jóvenes. Esto aumentó la inflamación y alteró el metabolismo de la grasa, dificultando su descomposición, lo que confirma que estos macrófagos ayudan a controlar la inflamación y regulan el tejido adiposo.
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Nuevas perspectivas para la medicina
“Estos hallazgos abren nuevas vías de investigación”, señala Miriam Merad, inmunóloga de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí en Nueva York. Uno de los retos futuros será determinar si las poblaciones de macrófagos pueden restaurarse o mantenerse mediante terapias para limitar la inflamación y las disfunciones metabólicas.
Por su parte, Dixit asegura que continuarán estudiando estos macrófagos recién descubiertos para comprender mejor su papel en el envejecimiento y la inflamación: “Estamos apenas comenzando a desentrañar su función”.
