¿Qué fue el Plan de Tuxtepec de 1876 en México?

Rodrigo Ricardo Publicado el 21 septiembre, 2025 20 minutos y 53 segundos de lectura

El Plan de Tuxtepec, proclamado el 10 de enero de 1876 por Porfirio Díaz, representa uno de los hitos más relevantes de la política mexicana del siglo XIX. Este plan no solo dio origen a un levantamiento militar que desafió al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, sino que además sentó las bases para el prolongado gobierno de Díaz, conocido como el Porfiriato, que transformaría la historia del país.

Para entender este episodio, es necesario situarlo en el contexto de un México que buscaba consolidar su estabilidad tras décadas de conflictos internos, golpes de Estado y cambios de gobierno abruptos desde la independencia. Este artículo abordará el contexto político y social, los objetivos y contenidos del plan, el desarrollo militar, los actores involucrados y las consecuencias inmediatas y a largo plazo, ofreciendo un análisis completo y educativo.


Contexto histórico de México antes del Plan de Tuxtepec

La presidencia de Benito Juárez y sus retos

Tras la restauración de la República en 1867 y la caída del Segundo Imperio Mexicano, México enfrentaba graves desafíos:

  • Inestabilidad política: Durante décadas, el país vivió golpes de Estado, levantamientos militares y conflictos entre liberales y conservadores. La continuidad del gobierno era un objetivo crucial.
  • Crisis económica: La guerra de Reforma y la intervención francesa habían dejado al país con una deuda elevada, infraestructura dañada y recursos limitados para la reconstrucción.
  • Reformas liberales: La Ley Lerdo y la Ley Juárez promovieron la desamortización de bienes eclesiásticos y la reducción de privilegios militares, generando oposición de sectores tradicionales.

Benito Juárez buscó consolidar un Estado moderno, laico y centralizado, pero su muerte en 1872 abrió un periodo de incertidumbre política.

Sebastián Lerdo de Tejada y la continuidad liberal

Tras la muerte de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada asumió la presidencia. Continuó las políticas liberales, pero su gobierno generó descontento:

  • Su búsqueda de reelección fue percibida como un intento de perpetuarse en el poder, lo que molestó a políticos y militares que defendían la alternancia presidencial.
  • Su estilo de gobierno, más técnico que carismático, dificultó la construcción de apoyos personales entre los sectores clave del país.

Este ambiente de tensión y rivalidad política fue el caldo de cultivo para el surgimiento del Plan de Tuxtepec.


Porfirio Díaz: el líder del movimiento

Porfirio Díaz, militar y político oaxaqueño, había ganado prestigio durante la Intervención Francesa y la defensa de la República. Su figura combinaba habilidades militares con un fuerte sentido político, lo que le permitió posicionarse como líder de los sectores descontentos con Lerdo de Tejada.

Características de Díaz que lo hicieron relevante para el movimiento:

  • Experiencia militar comprobada, especialmente en campañas contra conservadores y franceses.
  • Carisma y capacidad para atraer apoyos tanto en el ejército como entre políticos liberales y regionales.
  • Ambición política clara, articulada con un discurso que defendía la Constitución y la alternancia del poder.

El Plan de Tuxtepec: contenido y objetivos

El Plan de Tuxtepec, proclamado el 10 de enero de 1876 en la localidad de Tuxtepec, Oaxaca, fue más que un simple documento político: se trató de un instrumento legal e ideológico que justificaba un levantamiento armado y buscaba posicionar a Porfirio Díaz como líder legítimo frente a la oposición del gobierno federal. A través de su redacción, el plan combinaba argumentos constitucionales, denuncias políticas y un llamado a la acción militar, lo que le permitió atraer apoyos tanto de sectores civiles como militares.

Objetivos principales

El plan perseguía varios objetivos estratégicos, aunque todos giraban en torno a la legitimidad del poder político y la defensa de la Constitución de 1857:

  1. Rechazo a la reelección presidencial de Lerdo de Tejada
    El punto central del plan era denunciar que Sebastián Lerdo de Tejada buscaba perpetuarse en el poder, lo cual, según Díaz y sus seguidores, constituía una violación a los principios constitucionales. El plan no solo se limitaba a señalar la ilegalidad de la reelección, sino que argumentaba que esta práctica ponía en riesgo la estabilidad política y la confianza ciudadana en las instituciones de la República.
  2. Restablecimiento del orden constitucional
    Díaz afirmaba que la permanencia prolongada de Lerdo en el poder generaba un desorden institucional y social, afectando la gobernabilidad del país. En este sentido, el Plan de Tuxtepec se presentaba como una medida correctiva, destinada a restaurar la legalidad y garantizar que las leyes y la Constitución fueran respetadas por quienes ocupaban el poder.
  3. Promoción de la alternancia política
    Aunque la motivación de Díaz estaba también vinculada a su propia ambición de asumir la presidencia, el plan buscaba legitimarse mediante un discurso de defensa de la alternancia, un principio fundamental en la teoría republicana liberal de la época. Esto implicaba que la presidencia no debía ser monopolizada por una sola persona, sino que debía existir un relevo ordenado y constitucional, lo que contrastaba con la situación política bajo Lerdo de Tejada.

Contenido del plan

El Plan de Tuxtepec se estructuraba en puntos claros y directos, lo que facilitó su difusión y comprensión entre la población y los militares:

  • Exposición de motivos
    Díaz comenzaba señalando las supuestas violaciones de Lerdo a la Constitución y denunciaba la ilegitimidad del gobierno. Esta sección era crucial para construir el marco legal y moral del pronunciamiento, presentando la insurrección como un acto defensivo de la República y no como una ambición personal.
  • Proclamación de rebeldía
    Se declaraba abierta la insurrección contra el gobierno federal, legitimando el uso de la fuerza para alcanzar los fines planteados en el plan. Esta proclamación servía para movilizar tropas y aliados políticos, formalizando la ruptura con la autoridad central.
  • Llamado a la unión nacional
    Díaz hacía un llamado explícito a todos los mexicanos leales a la Constitución para que se unieran al movimiento. Este punto era estratégico: buscaba consolidar un frente amplio que incluyera militares descontentos, políticos opositores y sectores de la sociedad civil, generando la percepción de que el movimiento contaba con respaldo nacional.
  • Nombramiento de liderazgo
    Por último, el plan establecía a Díaz como jefe del movimiento, con autoridad para dirigir tanto las operaciones militares como la organización política del pronunciamiento. Este nombramiento formalizaba la cadena de mando y facilitaba la coordinación del levantamiento, asegurando que existiera una figura central reconocida por sus seguidores.

Análisis del plan

Aunque su redacción era relativamente breve y directa, el Plan de Tuxtepec tenía un alcance mucho mayor que un simple pronunciamiento:

  • Marco ideológico: legitimaba la insurgencia apelando a la Constitución y a los principios de legalidad y alternancia política.
  • Herramienta de movilización: facilitó la captación de apoyos entre distintos sectores, tanto civiles como militares.
  • Precedente político: sirvió como modelo para futuros pronunciamientos en México, mostrando cómo un documento formal podía justificar cambios de poder mediante argumentos legales y políticos.

En resumen, el Plan de Tuxtepec combinaba justificación legal, denuncia política y estrategia de liderazgo, lo que le permitió no solo desafiar al gobierno de Lerdo de Tejada, sino también consolidar a Porfirio Díaz como una figura central en la política mexicana de finales del siglo XIX. Su importancia radica tanto en sus objetivos como en su capacidad de transformar un conflicto regional en un movimiento nacional que cambiaría la historia del país.


Desarrollo del movimiento armado

El levantamiento que surgió a partir del Plan de Tuxtepec no fue un evento espontáneo, sino un proceso cuidadosamente planeado y ejecutado por Porfirio Díaz, combinando habilidad militar, negociación política y conocimiento del terreno. Su éxito se debió tanto a la estrategia como a la capacidad de consolidar apoyos regionales y militares, elementos que resultaron determinantes para la caída del gobierno de Lerdo de Tejada.

Estrategia militar de Porfirio Díaz

Díaz diseñó una estrategia militar que combinaba prudencia con audacia, evitando confrontaciones directas innecesarias y maximizando el efecto político de cada movimiento.

  1. Movilización regional
    La estrategia comenzó en Oaxaca, tierra natal de Díaz, donde contaba con prestigio y apoyos entre autoridades locales, militares y la población civil. Allí organizó la logística del movimiento: reclutamiento de tropas, adquisición de armas y provisiones, y establecimiento de líneas de comunicación con otras regiones.
    Posteriormente, extendió su influencia a Veracruz y Puebla, zonas estratégicas para controlar rutas comerciales y asegurar el acceso a puertos, lo que permitía tanto la movilidad de tropas como la entrada de suministros. La concentración de fuerzas en estas regiones fue clave para consolidar un frente fuerte y cohesionado antes de avanzar hacia el centro político del país.
  2. Campañas selectivas y prudencia táctica
    Díaz evitó enfrentamientos prolongados que pudieran desgastar sus fuerzas. Su táctica consistió en acciones militares limitadas y estratégicas, enfocándose en obtener ventajas decisivas sin comprometer sus recursos. Esto incluyó la ocupación de pueblos clave, el aseguramiento de rutas de comunicación y la neutralización de guarniciones aisladas del ejército federal.
  3. Alianzas políticas y diplomacia militar
    Parte del éxito del movimiento se debió a la habilidad de Díaz para convencer a líderes militares y políticos del país de que su causa era legítima y constitucional. Muchos oficiales del ejército, descontentos con la permanencia de Lerdo de Tejada, se unieron al movimiento sin necesidad de enfrentamiento, debilitando considerablemente la autoridad del gobierno federal y reforzando la legitimidad política del levantamiento.

Batallas y ocupación de territorios estratégicos

Aunque el Plan de Tuxtepec no estuvo marcado por grandes batallas decisivas, varios enfrentamientos y ocupaciones estratégicas fueron fundamentales:

  1. Oaxaca
    Como bastión inicial, Oaxaca fue crucial para consolidar fuerzas y recursos. La ciudad proporcionó personal militar, armas y apoyo logístico, y permitió a Díaz proyectar su influencia hacia otras regiones del país. La familiaridad con el terreno y el conocimiento de las redes locales dieron a Díaz una ventaja significativa sobre los defensores del gobierno.
  2. Veracruz y Puebla
    La ocupación de estos estados permitió asegurar rutas de comunicación y suministro, fundamentales para la campaña hacia la capital. Controlar Veracruz, uno de los principales puertos del país, facilitó el traslado de armas y provisiones, mientras que Puebla funcionó como un punto de apoyo estratégico para consolidar tropas antes de avanzar hacia el centro político.
  3. Deserciones del ejército federal
    Una de las claves del éxito militar de Díaz fueron las deserciones y adhesiones espontáneas de unidades del ejército federal, que decidieron apoyar al movimiento de Tuxtepec. Esto no solo debilitó el poder militar de Lerdo de Tejada, sino que también le otorgó a Díaz una ventaja estratégica y simbólica: la percepción de que su causa contaba con el respaldo del propio ejército, lo que aumentó su legitimidad ante la población y los líderes políticos.

Avance hacia la Ciudad de México

Tras consolidar control en Oaxaca, Veracruz y Puebla, Díaz inició la marcha hacia la Ciudad de México, núcleo político del país. Este avance se caracterizó por:

  • La coordinación de tropas regionales que habían sido reclutadas y entrenadas previamente.
  • La ocupación estratégica de pueblos y ciudades intermedias, evitando enfrentamientos prolongados y asegurando la logística del ejército rebelde.
  • La negociación con líderes locales y federales, que permitió que muchas áreas se unieran al movimiento sin necesidad de combates abiertos, reduciendo el desgaste humano y material.

La combinación de habilidad militar, apoyos políticos y estrategia logística permitió que Díaz llegara a la capital con una fuerza consolidada, respaldada por un discurso político que denunciaba la ilegitimidad del gobierno de Lerdo de Tejada. Este avance culminó con la renuncia del presidente federal y el establecimiento de Díaz como presidente provisional, consolidando la victoria del Plan de Tuxtepec.


Consecuencias inmediatas del Plan de Tuxtepec

El éxito del Plan de Tuxtepec tuvo repercusiones políticas, militares y sociales que transformaron de manera inmediata la estructura del poder en México. La victoria de Porfirio Díaz no solo marcó el fin del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, sino que estableció un modelo de consolidación política y militar que caracterizaría al Porfiriato durante las décadas siguientes.

Renuncia y exilio de Sebastián Lerdo de Tejada

Una de las primeras consecuencias directas del levantamiento fue la renuncia del presidente Lerdo de Tejada, quien ante la presión militar, las deserciones dentro del ejército federal y la pérdida de apoyo político, decidió abandonar el poder.

  • Exilio en Estados Unidos: Lerdo se trasladó a Nueva York, donde vivió el resto de su vida fuera del país. Su salida representó una derrota política y simbólica para quienes apoyaban la continuidad de su gobierno, y evidenció la eficacia del Plan de Tuxtepec como instrumento para desplazar a un presidente en funciones.
  • Vacío de poder: La renuncia generó un espacio político inmediato que necesitaba ser ocupado rápidamente para evitar caos institucional, lo que facilitó la transición hacia el liderazgo de Díaz.

Asunción de Porfirio Díaz como presidente provisional

Tras la salida de Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz fue nombrado presidente provisional. Esta acción tuvo varias implicaciones:

  • Legitimidad política: Aunque inicialmente asumió de manera provisional, Díaz contaba con un respaldo consolidado tanto militar como civil, lo que le otorgó autoridad efectiva sobre el gobierno central.
  • Consolidación del Porfiriato: Este nombramiento marcó el inicio de un periodo prolongado de estabilidad bajo Díaz, conocido como el Porfiriato, que combinaría modernización económica con control político autoritario.
  • Primeros decretos y reorganización: Desde su posición provisional, Díaz comenzó a organizar la administración pública, designando colaboradores de confianza y asegurando que las instituciones clave quedaran bajo su control, evitando vacíos de poder que pudieran generar nuevas insurrecciones.

Reorganización del ejército y de la administración pública

Uno de los aspectos más estratégicos del Plan de Tuxtepec fue que permitió a Díaz reorganizar el aparato estatal y militar:

  • Control del ejército: Los puestos clave en el ejército fueron ocupados por militares leales a Díaz, consolidando un comando unificado y evitando posibles sublevaciones internas.
  • Administración pública: La reorganización incluyó la colocación de funcionarios de confianza en ministerios y gobernaciones, asegurando que la autoridad central estuviera alineada con los objetivos del nuevo gobierno.
  • Estabilidad institucional: Estos cambios inmediatos permitieron consolidar la autoridad del ejecutivo y garantizar que la transición de poder no generara inestabilidad política ni vacíos administrativos, algo que había sido común en pronunciamientos previos del siglo XIX.

Consolidación del discurso político

Además de las consecuencias prácticas, el Plan de Tuxtepec reforzó un discurso político que tendría influencia a largo plazo:

  • Ilegitimidad de la reelección: El plan estableció un referente legal y moral para criticar la reelección presidencial, sentando un precedente que sería citado en debates políticos posteriores.
  • Justificación de levantamientos: El plan demostró que los pronunciamientos podían ser presentados como instrumentos legítimos de defensa constitucional, combinando argumentos legales con acción militar.
  • Base ideológica para el Porfiriato: Aunque posteriormente Díaz aplicaría una política de reelección prolongada, el plan le permitió construir un discurso inicial basado en la legalidad y la alternancia, que contribuyó a ganar apoyos y legitimidad en sus primeros años de gobierno.

Impacto político inmediato en México

El conjunto de estas acciones tuvo un efecto transformador en la política mexicana:

  1. Desplazamiento de la oposición: Con Lerdo fuera del país y los puestos clave ocupados por aliados, la oposición quedó debilitada, reduciendo riesgos de conflictos internos inmediatos.
  2. Fortalecimiento del liderazgo personal: Díaz emergió como el líder indiscutible del país, demostrando que la combinación de estrategia militar, alianzas políticas y discurso ideológico podía consolidar el poder de manera rápida y efectiva.
  3. Modelo de transición política: El Plan de Tuxtepec mostró un mecanismo relativamente ordenado de cambio de poder, en contraste con otros pronunciamientos violentos y caóticos de la época, lo que reforzó la percepción de Díaz como un gobernante capaz de garantizar estabilidad.

Impacto a largo plazo

El Porfiriato

El Plan de Tuxtepec abrió paso a un periodo prolongado de gobierno porfirista:

  • Estabilidad política relativa: Díaz redujo las revueltas internas y consolidó un gobierno central fuerte.
  • Modernización económica: impulsó la infraestructura, inversión extranjera y desarrollo industrial.
  • Control autoritario: limitó la participación política, contradiciendo el espíritu original del plan sobre alternancia presidencial.

Debate histórico

  • Defensa constitucional: Algunos historiadores sostienen que Díaz usó el plan como argumento legítimo para disputar el poder.
  • Oportunismo político: Otros consideran que fue una estrategia para desplazar a Lerdo y consolidar su carrera.
  • Símbolo político: reflejó la centralidad del liderazgo personal y el uso del poder militar en la política mexicana.

Influencia en la política posterior

El Plan de Tuxtepec sirvió como modelo para futuros pronunciamientos:

  • Justificó insurrecciones basadas en la Constitución.
  • Reforzó la idea de alternancia política como argumento político.
  • Subrayó la importancia del liderazgo militar en la consolidación del poder.

Biografía de Porfirio Díaz hasta 1876

Orígenes y formación

Porfirio Díaz nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca, en el seno de una familia mestiza de clase media. Desde joven mostró interés por la educación y la política: estudió en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, donde se formó en leyes y adquirió conocimientos que le serían útiles tanto en el ámbito político como militar.

Su carrera temprana estuvo marcada por la participación en conflictos locales y regionales, lo que le permitió forjar contactos con la élite política y militar de Oaxaca. Su habilidad para combinar conocimientos legales y estrategia militar le otorgó una ventaja frente a muchos de sus contemporáneos.

Participación en la Reforma y la defensa de la República

Durante la Guerra de Reforma (1857–1861), Díaz apoyó al bando liberal encabezado por Benito Juárez. Su actuación militar le dio prestigio y consolidó su reputación como estratega. Posteriormente, participó activamente en la defensa de la República frente a la intervención francesa y la instauración del Imperio de Maximiliano (1862–1867).

Su desempeño militar incluyó:

  • La coordinación de tropas republicanas en Oaxaca y el sur del país.
  • La participación en batallas decisivas que fortalecieron la resistencia liberal.
  • La colaboración estrecha con Juárez, aunque posteriormente surgiría tensión política por diferencias sobre la reelección presidencial.

Estas experiencias le permitieron construir una base de poder político y militar que sería crucial para el éxito del Plan de Tuxtepec.


Desarrollo cronológico del levantamiento de Tuxtepec

El levantamiento que siguió al Plan de Tuxtepec se desarrolló de manera estratégica, combinando acción militar con maniobras políticas.

Inicio del movimiento (enero 1876)

  • 10 de enero: Díaz proclama el Plan de Tuxtepec en Tuxtepec, Oaxaca.
  • Movilización inicial: Concentración de fuerzas locales y regionales, principalmente de Oaxaca y Veracruz.
  • Propaganda política: Díaz difundió su discurso de ilegitimidad de Lerdo, atrayendo a militares y políticos descontentos.

Etapas de la campaña militar

  1. Consolidación en Oaxaca: Díaz aseguró el control de la región, recibiendo recursos y reclutando voluntarios.
  2. Avance hacia Veracruz y Puebla: Se aseguró el control de rutas estratégicas y puertos, debilitando la capacidad logística del gobierno federal.
  3. Deserciones y adhesiones militares: Varias unidades federales se sumaron al movimiento, acelerando la caída de Lerdo.
  4. Marcha hacia la Ciudad de México: Las fuerzas de Díaz avanzaron con fuerza consolidada, obligando a Lerdo a exiliarse en noviembre de 1876.

Batallas significativas

Aunque no existieron grandes enfrentamientos masivos, algunas escaramuzas y movimientos tácticos fueron decisivos:

  • Batallas en Oaxaca y Veracruz: aseguraron el control territorial y los recursos.
  • Negociaciones con líderes militares: permitieron que muchas tropas federales se unieran sin necesidad de combate.

La combinación de estrategia militar, apoyo regional y respaldo político fue determinante para el éxito del Plan de Tuxtepec.


Impacto social y económico del Porfiriato vinculado al Plan de Tuxtepec

Aunque el Plan de Tuxtepec buscaba impedir la reelección de Lerdo de Tejada, su éxito abrió la puerta al Porfiriato, un periodo con profundas implicaciones sociales y económicas:

Desarrollo económico

  • Infraestructura: Construcción de ferrocarriles, puertos y telégrafos que conectaron el país.
  • Inversión extranjera: Promoción de capital inglés, francés y estadounidense en minería, agricultura e industria.
  • Crecimiento urbano: Expansión de ciudades como México, Veracruz y Monterrey, generando centros económicos estratégicos.

Impacto social

  • Consolidación de la élite: La política centralizada benefició principalmente a grupos cercanos al poder, dejando en desventaja a campesinos e indígenas.
  • Migración laboral: La modernización de la economía promovió desplazamientos internos hacia centros industriales y agrícolas.
  • Desigualdad persistente: Aunque la economía creció, la distribución de riqueza siguió siendo desigual, lo que generaría tensiones sociales que culminarían en la Revolución Mexicana de 1910.

El Plan de Tuxtepec, en este sentido, no solo fue un pronunciamiento político, sino un punto de inflexión que permitió la consolidación de un modelo económico y social centralizado bajo Díaz.


Comparación con otros planes y pronunciamientos históricos

El Plan de Tuxtepec puede entenderse mejor si se compara con otros planes de la historia de México:

Plan / PronunciamientoAñoObjetivo principalResultado
Plan de Iguala1821Independencia y unión de liberales y conservadoresConsumación de la independencia
Plan de Casa Mata1823Destituir a Iturbide y establecer repúblicaAbdicación de Iturbide
Plan de Jalapa1829Destituir a GuerreroAscenso de Bustamante
Plan de Veracruz1832Oposición a BustamanteRevolución y regreso de Guerrero
Plan de Cuernavaca1834Resistencia conservadora a reformas liberalesDerrocamiento de Gómez Farías
Plan de la Noria1871Rechazo a reelección de JuárezFracaso militar de Díaz
Plan de Tuxtepec1876Rechazo a reelección de LerdoÉxito y ascenso de Díaz

Esta comparación muestra que México del siglo XIX vivió una constante disputa entre reformas liberales, centralismo, federalismo y poder personal, y que los planes políticos eran instrumentos esenciales para legitimar levantamientos.


Reflexión sobre la relación entre Constitución, reelección y poder político

El Plan de Tuxtepec ilustra una paradoja histórica: aunque su objetivo era impedir la reelección y defender la Constitución de 1857, el resultado fue la instauración de un régimen prolongado bajo Díaz, quien posteriormente se reeligió varias veces. Esto evidencia:

  • La tensión entre principios legales y ambiciones personales.
  • La importancia del liderazgo militar en la política mexicana.
  • La dificultad de consolidar una alternancia política efectiva en un país con tradición de pronunciamientos y golpes de Estado.

En términos históricos, el Plan de Tuxtepec es un ejemplo de cómo un documento político puede tener un propósito declarado y un resultado práctico muy diferente, moldeando la trayectoria de un país durante décadas.


Conclusión

El Plan de Tuxtepec de 1876 es un acontecimiento central para comprender la política mexicana del siglo XIX. Sus implicaciones fueron múltiples:

  • Políticas: Puso fin al gobierno de Lerdo de Tejada y facilitó el ascenso de Díaz.
  • Militares: Demostró la importancia de la estrategia y el liderazgo en conflictos internos.
  • Sociales y económicas: Abrió el camino al Porfiriato, con modernización económica y desigualdad social.
  • Históricas: Se convirtió en un referente sobre el uso de pronunciamientos para justificar cambios de poder.

Aunque inicialmente defendía la alternancia y el respeto a la Constitución, el plan derivó en un régimen autoritario prolongado, mostrando las complejidades del poder político y la historia mexicana. Comprender este plan permite analizar la interrelación entre liderazgo, legalidad y ambición, elementos que han marcado la política del país durante siglos.

Continua con:

  1. Porfiriato en México (1876-1911): La Historia de la Modernización bajo el Gobierno de Porfirio Díaz
  2. Reforma y Segundo Imperio de México (1857–1867): La Década que Forjó una Nación
  3. Civilizaciones Prehispánicas en México: El Legado que Transformó la Historia
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Rodrigo Ricardo Editor y fundador