George Washington: Presidencia y biografía

Rodrigo Ricardo Publicado el 17 noviembre, 2020 9 minutos y 1 segundos de lectura

Cuando se habla de los padres fundadores de Estados Unidos, un nombre se alza sobre todos los demás: George Washington. No solo comandó el ejército continental durante la Guerra de Independencia, sino que, al rechazar el poder absoluto y establecer las bases de la presidencia moderna, definió el rumbo de la democracia representativa.

Retrato de George Washington

En este artículo conocerás desde sus humildes orígenes en Virginia hasta sus dos mandatos como primer presidente, pasando por las decisiones que moldearon el sistema político occidental. Prepárate para descubrir por qué Washington sigue siendo una figura insuperable en la historia mundial.


Primeros años: La forja de un líder

George Washington nació el 22 de febrero de 1732 en Bridges Creek, Virginia, en el seno de una familia de plantadores acomodados pero no perteneciente a la élite más rica. Su padre, Augustine Washington, murió cuando George tenía solo 11 años, un hecho que truncó su posibilidad de estudiar en Inglaterra como sus hermanos mayores. Sin una educación formal extensa, Washington se formó de manera autodidacta en matemáticas, agrimensura y, crucialmente, en las normas de cortesía y liderazgo que copió de un manual juvenil llamado Reglas de conducta y civilidad.

A los 17 años ya trabajaba como topógrafo en la frontera de Virginia, una experiencia que le enseñó la dureza del territorio, el trato con nativos americanos y la importancia de la disciplina. En 1752, heredó la plantación de Mount Vernon tras la muerte de su hermano Lawrence. Poco después, se unió a la milicia colonial durante la Guerra Franco-Indígena (1754-1763). Allí vivió su primera gran prueba: comandó tropas, sobrevivió a emboscadas y aprendió que la guerra era tan política como militar. Aunque cometió errores –como la rendición en Fort Necessity–, su reputación de valentía y resistencia creció.

Lecciones tempranas que definieron su presidencia:

  • Autodisciplina extrema: Control de temperamento y emociones.
  • Visión territorial: Comprender la geografía como poder estratégico.
  • Liderazgo servicial: Aprender obedeciendo antes de mandar.

De plantador a comandante en jefe

Tras la guerra, Washington se retiró a Mount Vernon, donde se casó con Martha Dandridge Custis, una rica viuda que aportó estabilidad financiera y afectiva. Durante quince años vivió como un hacendado ejemplar, introduciendo innovaciones agrícolas y ampliando sus tierras. Sin embargo, las crecientes tensiones con Gran Bretaña por los impuestos sin representación –como la Ley del Timbre (1765) y las Leyes Townshend– lo sacaron de su retiro.

Washington no fue un orador fogoso como Patrick Henry ni un teórico como Jefferson, pero su silenciosa indignación lo convirtió en un símbolo de la resistencia moderada. En 1774 y 1775 asistió al Primer y Segundo Congreso Continental vestido con su uniforme de milicia, enviando un mensaje claro: estaba listo para la acción. El 15 de junio de 1775, John Adams propuso a Washington como comandante del Ejército Continental. Aceptó sin sueldo, solo con el compromiso de rendir cuentas al Congreso.

La Guerra de Independencia (1775-1783):

  • Batallas clave: Boston (1776), Long Island (derrota), Trenton y Princeton (victorias morales), Yorktown (victoria final en 1781).
  • Estrategia de desgaste: Evitar enfrentamientos masivos, mantener al ejército unido a pesar de la deserción y el hambre en Valley Forge (1777-1778).
  • Giro político: La alianza con Francia en 1778 fue posible gracias a la credibilidad de Washington.

Su mayor logro no fue táctico, sino simbólico: al final de la guerra, con el ejército cansado y sin paga, algunos oficiales sugirieron instaurar una monarquía con Washington como rey. Él lo rechazó con indignación, entregó su espada al Congreso el 23 de diciembre de 1783 y se retiró a Mount Vernon. Este acto –un líder militar que devuelve el poder al pueblo civil– conmocionó a Europa y cimentó su grandeza moral.


El periodo de crisis y la Convención Constitucional (1787)

Los Artículos de la Confederación (el primer gobierno de EE.UU.) eran débiles: no había presidente, ni tribunales federales, ni poder para recaudar impuestos. Cada estado actuaba como un país aparte. En 1786, una rebelión de campesinos endeudados en Massachusetts –la Rebelión de Shays– asustó a la élite. Washington escribió: “Estamos a punto de disolvernos en anarquía”.

Presionado por James Madison y Alexander Hamilton, aceptó presidir la Convención de Filadelfia en 1787. Su mera presencia dio legitimidad al evento. Aunque habló poco en los debates, su respaldo silencioso fue decisivo para que los estados ratificaran la nueva Constitución. Cuando se creó la figura del presidente, todos asumieron que Washington sería el primero. Así ocurrió por unanimidad en el Colegio Electoral de 1789.


Presidencia: Dos mandatos que definieron el cargo (1789-1797)

El primer mandato (1789-1793): Construir desde cero

Washington sabía que cada gesto suyo sentaría precedente. Rechazó títulos reales como “Su Alteza” y prefirió el simple “Señor Presidente”. Creó el primer gabinete presidencial, reuniendo a genios rivales: Thomas Jefferson (Secretario de Estado) y Alexander Hamilton (Secretario del Tesoro). Aunque ellos chocaban constantemente –Jefferson quería una república agraria y Hamilton un estado industrial fuerte– Washington los equilibró, buscando siempre la unidad nacional.

Logros clave del primer mandato:

  • Ley Judicial de 1789: Estableció la Corte Suprema y los tribunales federales.
  • Plan de Hamilton: Asunción de deudas estatales por el gobierno federal y creación del Banco de Estados Unidos (1791).
  • Distrito de Columbia: Selección del sitio para la nueva capital federal, en terrenos cedidos por Virginia y Maryland.
  • Derechos civiles: Firmó la Ley de Derechos (las primeras diez enmiendas a la Constitución) en 1791.

El segundo mandato (1793-1797): Crisis y neutralidad

La reelección fue unánime otra vez, pero el segundo término fue mucho más turbulento. La Revolución Francesa radicalizada (periodo del Terror) dividió a los estadounidenses: los republicanos de Jefferson apoyaban a Francia, los federalistas de Hamilton a Inglaterra. Washington optó por la Declaración de Neutralidad de 1793, una decisión extraordinaria porque la alianza con Francia de 1778 aún estaba vigente. Washington argumentó que el tratado había sido con la monarquía francesa, no con la república revolucionaria.

Conflictos internos:

  • Rebelión del Whisky (1794): Campesinos de Pensilvania se negaron a pagar un impuesto federal sobre el licor. Washington movilizó 13.000 milicianos –y los comandó personalmente– para sofocar la revuelta sin derramamiento de sangre. Por primera vez, el gobierno federal demostraba que haría cumplir sus leyes.
  • Tratado de Jay (1795): Acuerdo comercial con Inglaterra que evitó una guerra, pero fue muy impopular porque no frenaba el embargo británico. Washington lo apoyó para ganar tiempo.

La despedida: Adiós al poder y advertencia al futuro

En 1796, Washington pudo haber buscado un tercer mandato, pero se negó. Publicó su Carta de Despedida (en realidad un ensayo político), donde advertía contra tres peligros:

  1. El faccionalismo (partidos políticos que anteponen el interés de grupo al nacional).
  2. Las alianzas extranjeras permanentes (mejor comercio con todos, pero compromisos militares con ninguno).
  3. El endeudamiento excesivo y la pérdida de virtud cívica.

Este documento definó la política exterior estadounidense durante más de un siglo. El 4 de marzo de 1797, John Adams asumió la presidencia y Washington se retiró definitivamente a Mount Vernon.


Últimos años y muerte: El mito en vida

En sus dos años finales, Washington administró su plantación, innovó en la agricultura (diseñó un granero circular de 16 lados para trillar trigo) y liberó a sus esclavos por testamento –algo casi único entre los padres fundadores. Aunque era dueño de más de 300 esclavos en Mount Vernon, durante su vida mostró incomodidad moral con la esclavitud. En privado escribió que era un mal económico y ético, pero temía que su liberación abrupta dividiera a la nueva nación.

El 12 de diciembre de 1799, después de inspeccionar su granja bajo una tormenta de nieve, regresó con la ropa mojada. Al día siguiente desarrolló una infección de garganta aguda (probablemente epiglotitis). Murió la noche del 14 de diciembre, con Martha a su lado. Sus últimas palabras fueron: “Está bien”.

El país entero entró en luto. Napoleón ordenó 10 días de duelo en Francia. La leyenda de Washington como el “padre de la patria” se consolidó al instante.


Legado histórico: ¿Por qué sigue siendo relevante?

Washington no fue un genio militar como Napoleón ni un filósofo como Rousseau. Su grandeza radicó en el carácter: la capacidad de renunciar al poder cuando más se le ofrecía. Al hacerlo, demostró que la república podía funcionar sin un rey. Sus precedentes –dos mandatos, el gabinete, el mensaje anual al Congreso, la neutralidad– se mantuvieron hasta el siglo XX.

Críticas válidas: Fue un esclavista que firmó leyes que protegían la esclavitud (como la Ley de Esclavos Fugitivos de 1793). Sin embargo, muchos historiadores señalan que su evolución final –liberar a sus esclavos en el testamento– lo separó de otros fundadores. No justifica la esclavitud, pero contextualiza la complejidad moral de su época.

En cifras:

  • 6 pies 2 pulgadas (1,88 m), mucho más alto que el promedio de su tiempo.
  • 0 universidades asistidas, 3 idiomas que intentó aprender sin éxito (francés, latín, inglés avanzado).
  • 2 dentaduras postizas (no de madera, sino de marfil, dientes humanos y metales preciosos).
  • 1 única vez que abandonó el continente americano: nunca visitó Europa.

Resultados de aprendizaje

Después de leer este artículo, el estudiante debería ser capaz de:

  1. Identificar las etapas clave en la biografía de George Washington, desde su juventud en Virginia hasta su muerte, y explicar cómo cada etapa influyó en su liderazgo presidencial.
  2. Analizar la importancia simbólica y real de que Washington renunciara al mando militar en 1783 y a un tercer mandato presidencial en 1796, vinculándolo con el principio de alternancia pacífica del poder.
  3. Describir al menos tres precedentes institucionales establecidos por Washington durante su presidencia (gabinete, neutralidad en política exterior, límite informal de dos mandatos) y evaluar su impacto en el sistema político estadounidense.
  4. Explicar el contexto y las consecuencias de decisiones controvertidas como la Rebelión del Whisky y el Tratado de Jay, comprendiendo las tensiones entre seguridad nacional, impuestos federales y relaciones internacionales.
  5. Comparar las posiciones de Alexander Hamilton y Thomas Jefferson dentro del gabinete de Washington y resumir cómo el presidente manejó sus conflictos para mantener la unidad ejecutiva.
  6. Interpretar la Carta de Despedida como un documento programático que anticipó debates sobre faccionalismo político y alianzas extranjeras, aún vigentes en el siglo XXI.
  7. Evaluar críticamente la contradicción entre la defensa de la libertad por parte de Washington y su condición de esclavista, reconociendo la complejidad histórica sin caer en anacronismos ni justificaciones simplistas.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador