Definición
Un símil es cuando se comparan dos cosas usando la palabra ‘me gusta’ o ‘como’. Por ejemplo, si dijiste ‘Mi gatito adoptado es tan dulce como el azúcar’, creaste un símil comparando a tu gatito con el azúcar, usando la palabra ‘como’. Los símiles hacen que la escritura sea más memorable e interesante.
Cassius y su charla de Smack
Uno de los primeros símiles de Julio César se produce cuando Casio habla mal de César. Quiere convencer a Bruto de que César no merece ser el líder de Roma. Cassius cuenta una vez que él y César saltaron a un río embravecido y corrieron juntos a través de la corriente. Cassius dijo que ambos lucharon contra las olas hasta que César le pidió a Cassius que lo ayudara a cruzar el río o, de lo contrario, se hundiría. Cassius dice:
Yo, como Eneas, nuestro gran antepasado, / Lo hice de las llamas de Troya sobre su hombro / El viejo Anquises soporto, así de las olas del Tíber Yo el cansado César.
En otras palabras, Casio emergió del río llevando a César, al igual que Eneas, un héroe troyano, sacó a su anciano padre de las llamas de una ciudad en llamas. Con este símil, Casio pinta a César como un anciano débil y a él mismo como un héroe.
Mientras Cassius continúa hablando mal de César, le cuenta a Bruto de una vez que César tuvo fiebre. Explica que César estaba débil, enfermo y pálido. Tenía sed y pidió un poco de agua. Cuando César pidió agua, su voz era aguda y débil «como una niña enferma». Este símil descriptivo sirve para retratar a César como alguien que no es apto para convertirse en rey.
¿Quién fue Julio César y cuál fue su legado?
Los miedos de Casca
En el acto 1, escena 3, Casca está extremadamente asustada después de ver una serie de eventos perturbadores. Mientras una tormenta estalla afuera, ve muchas señales sobrenaturales que no puede explicar. Cicero encuentra a Casca dando tumbos en pánico con la espada desenvainada. Cicerón le pregunta por qué está tan preocupado y Casca responde preguntándole a Cicerón si tendría miedo cuando la tierra tiembla como algo poco firme. Cicerón descarta esto y le pregunta si ha visto algo más que un simple terremoto. Casca continúa explicando que también ha visto a un esclavo que:
Levantó la mano izquierda, que ardía y ardía como si se unieran veinte antorchas.
Casca usa símiles en este pasaje para explicar cuán serios y perturbadores fueron los eventos de la noche.
Cassius y sus símiles regresan
Más tarde, en el acto 1, escena 3, Cicero deja a Casca solo y luego entra Cassius. Cassius escucha a Casca continuar su angustiado relato de la tormenta. Según Casca, la tormenta ha provocado que las tumbas se abran y escupieran los cadáveres. Hay relámpagos disparados por todo el cielo y el fuego está descendiendo desde los cielos, lo que hace que todos se preocupen y se inquieten. Cassius aprovecha la oportunidad para insultar a César y hacer que la nerviosa Casca se ponga del lado de los conspiradores. Le dice a Casca:
¿Podría yo, Casca, nombrarte un hombre más parecido a esta terrible noche?
El corazón delator: metáfora y símil
Se refiere a César y juega con el miedo profundamente arraigado de Casca a la tormenta. El símil cierra el trato, y Cassius gana a Casca.
Resumen de la lección
Un símil es una herramienta literaria que compara dos cosas usando la palabra ‘me gusta’ o ‘como’. En Julio César de William Shakespeare podemos encontrar muchos símiles. Algunos ejemplos incluyen la comparación de Cassius de sí mismo con un héroe troyano y su comentario insultante de que César lloró como una niña. Casca también hace uso del símil al decirle a Cicerón que la tierra tiembla como algo poco firme. Por último, Cassius hace una comparación entre César y una peligrosa tormenta, ganando a la nerviosa Casca a su lado.
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