Antropocentrismo: Definición, significado y ejemplos

Publicado el 26 febrero, 2024 por Rodrigo Ricardo

¿Qué es el antropocentrismo?

En 1949, el renombrado filósofo medioambiental Aldo Leopold escribió en su ensayo La ética de la tierra: “Aún no existe ninguna ética que se ocupe de la relación del hombre con la tierra y con los animales y plantas que crecen en ella”. Casi 80 años después, filósofos y científicos todavía debaten nuestra relación con la naturaleza, si su valor e importancia residen en su utilidad para los humanos o si la naturaleza tiene valor independientemente de la existencia de la humanidad o de sus percepciones.

Dentro de este debate, existen dos posiciones principales. El primero es el antropocentrismo, que considera el valor de la naturaleza sólo en relación con sus beneficios. Es decir, los seres humanos son las entidades centrales del universo, que tienen una importancia intrínseca sobre todos los demás seres y recursos. Según esta ética, la naturaleza sólo debe ser conservada, protegida y valorada en la medida en que proporcione algún tipo de beneficio, como agua potable, minerales u otros recursos naturales.

El segundo es el ecocentrismo, que considera que los humanos son parte de la naturaleza y ninguno tiene valor moral sobre el otro. Según este punto de vista, la naturaleza debe valorarse independientemente de que proporcione beneficios a los humanos o no.

Historia del excepcionalismo humano

Algunas de las primeras ideas relacionadas con el antropocentrismo provienen del excepcionalismo humano. Es la cosmovisión de que los humanos somos superiores a todos los demás seres vivos en el mundo natural y que esta superioridad resulta de nuestro intelecto superior, carácter moral y espiritualidad. Con raíces en la antigüedad y un desarrollo continuo en el presente, este concepto tiene una historia larga y complicada.

Los filósofos griegos antiguos, incluidos Aristóteles y Platón, sostenían que los humanos somos superiores a todos los demás animales debido a nuestra razón y capacidad de pensamiento abstracto. Los filósofos cristianos como Tomás de Aquino desarrollaron aún más estas creencias durante la Edad Media; basó sus ideas en los escritos de Aristóteles. Fue uno de los principales defensores de la doctrina cristiana, que afirmaba que los humanos eran excepcionales y se distinguían de otras criaturas porque poseían almas inmortales. Esta noción continuó durante el Siglo de las Luces, cuando filósofos como Descartes plantearon que los animales eran meros seres mecánicos desprovistos de conciencia y sentimientos.

Estas creencias e ideas también se pueden encontrar en otras tradiciones religiosas y filosóficas. En el hinduismo, por ejemplo, los humanos son vistos como la forma de vida más avanzada y se cree que tienen el poder de trascender el mundo físico. Para los budistas, se considera que los seres humanos tienen el potencial de alcanzar la iluminación y liberarse del ciclo del renacimiento.

Creencias de supremacía humana

Las creencias antropocéntricas arraigadas en la supremacía humana han tenido un impacto significativo en la forma en que interactuamos con la naturaleza y el medio ambiente. Dado que el bienestar y el desarrollo humanos están inequívocamente ligados al consumo material y al crecimiento económico, sería imposible imaginar nuestra existencia sin recursos naturales. En cambio, utilizamos la naturaleza, sus recursos y procesos para producir alimentos y ropa, crear productos medicinales vitales y extraer elementos raros para ponerlos en nuestros dispositivos electrónicos.

Sin embargo, estas actividades impactan gravemente el medio ambiente, por ejemplo a través del cambio climático, la contaminación y degradación de los ecosistemas y la extinción de especies. A partir de los postulados morales antropocéntricos se han justificado las consecuencias de nuestra tensa relación con la naturaleza. Estos postulados son:

  • Los humanos somos los seres más importantes del mundo natural, con un estatus único y superior.
  • La naturaleza y sus recursos existen para satisfacer las necesidades humanas y proporcionar bienestar.
  • Los recursos naturales pueden utilizarse como los humanos consideren conveniente, sin tener en cuenta cómo sus acciones afectarán al medio ambiente.
  • Los humanos no somos parte de la naturaleza, por lo que no están sujetos a las mismas leyes naturales.
  • Los avances tecnológicos pueden ayudar a los humanos a superar los problemas ambientales.

Cosmovisión cornucopiana

Según los cornucopianos, los recursos naturales son ilimitados y pueden utilizarse sin preocuparse por su agotamiento o daño ambiental. Estas ideas se centran en el hecho de que la tecnología y el ingenio humanos han creado enormes cantidades de riqueza. Por tanto, nuestra capacidad de sobrevivir no depende de la naturaleza y sus recursos sino de nuestra capacidad para utilizarlos para el desarrollo tecnológico.

Por ejemplo, la invención de la agricultura hace 10.000 años nos permitió alimentar a grandes poblaciones. Además, más recientemente, el desarrollo de fuentes de energía alternativas como la nuclear y la energía renovable nos ha permitido superar la dependencia de los combustibles fósiles.

La palabra “cornucopian” se deriva de cornucopia, que en la mitología griega representa abundancia y prosperidad. Un gran cuerno lleno hasta el borde de frutas, flores y otras abundantes ofrendas es como se suele representar la cornucopia. Filósofos como Francis Bacon y René Descartes documentaron y reinterpretaron estas imágenes durante la época de la Ilustración. Creían que el mundo natural existía sólo para uso y beneficio humanos.

Economistas como Julian Simon y Bjorn Lomborg popularizaron aún más este punto de vista en el siglo XX. Argumentaron que las crecientes demandas resultantes del crecimiento demográfico podrían satisfacerse mediante avances tecnológicos y desarrollo económico.

Cosmovisión de la ética ambiental

La mayoría de los filósofos y pensadores económicos mantuvieron firmemente el sistema de creencias cornucopiano hasta bien entrado el siglo XX. Sin embargo, a medida que las poblaciones humanas comenzaron a expandirse y desarrollarse en todo el mundo, los impactos ambientales de la actividad económica se hicieron cada vez más evidentes. Como resultado, surgió una ética ambiental: el biocentrismo o ecocentrismo. Sostiene que los humanos no están separados de la naturaleza sino parte de ella. Todos los seres vivos tienen un valor inherente y merecen consideración ética.

Uno de los especialistas en ética ambiental más influyentes fue Aldo Leopold. Propuso una ética de la tierra que aboga por la preservación de los sistemas naturales y la biodiversidad. Leopold creía que los humanos somos responsables de cuidar la tierra y sus habitantes para nuestro beneficio, el de las generaciones futuras y la salud del planeta. Otro ético ambiental influyente es J. Baird Callicott, quien propuso una cosmovisión holística e interconectada llamada “unidad de la naturaleza”.

Callicott argumentó que todos los seres del mundo natural están interconectados y que los humanos deberían reconocer su lugar dentro de esta red de vida. Esta perspectiva enfatiza la importancia de preservar la biodiversidad y los ecosistemas, ya que cualquier daño a una parte del sistema puede tener efectos en cascada en toda la red.

Importancia del antropocentrismo

Un aspecto crucial del antropocentrismo es su conexión con conceptos naturalistas de los derechos humanos. Se dice que los humanos tienen ciertos derechos inherentes. Este concepto se basa en la noción de que las personas tienen un estatus especial y un valor intrínseco porque son diferentes y superiores a todos los demás seres vivos. El antropocentrismo se ha utilizado como base para algunos conceptos naturalistas de los derechos humanos.

Los defensores del antropocentrismo sostienen que es una premisa necesaria y fundamental para defender los derechos humanos universales, ya que lo único que importa moralmente es ser humano. Si los humanos no poseen un estatus moral único, entonces quien ostente el poder dentro de la sociedad podría estar justificado para gobernar y subyugar a otros.

Otro campo de investigación que ha sido influenciado por el antropocentrismo es la psicología cognitiva. Esto se debe a que los investigadores se han concentrado frecuentemente en la cognición humana, suponiendo que es fundamentalmente distinta de los procesos mentales de otros animales.

En consecuencia, se han descuidado las capacidades cognitivas de los animales no humanos y se ha subestimado la complejidad de la cognición animal. Estudios recientes han refutado este punto de vista antropocéntrico, demostrando que muchas funciones cognitivas que otros animales comparten y muchas que antes se creían exclusivamente humanas. Por ejemplo:

  • Se han demostrado habilidades avanzadas para la resolución de problemas en animales como chimpancés, cuervos y elefantes. Por ejemplo, se ha visto que los chimpancés utilizan palos para sacar las hormigas de los hormigueros y que los cuervos utilizan herramientas para sacar la comida de las grietas.
  • Muchos animales, incluidos primates, aves y peces, utilizan herramientas para diversos fines. Algunas aves, por ejemplo, usan palos para raspar insectos de la corteza de los árboles, y algunos primates usan piedras para abrir nueces.
  • Según las investigaciones, algunos animales, como los grandes simios, los delfines y los elefantes, pueden mostrar conciencia de sí mismos. A un animal se le marca con una mancha en la frente y luego se le presenta una prueba de autorreconocimiento en el espejo, por ejemplo. Se dice que el animal ha pasado la prueba y muestra conciencia de sí mismo si se toca la mancha de la frente después de ver su reflejo.

Ejemplos de antropocentrismo

La idea de que los humanos somos únicos y moralmente superiores a todos los demás seres ha tenido un profundo impacto en las sociedades y ha dado forma a nuestra relación con el mundo natural. Se pueden encontrar ejemplos de antropocentrismo en diversos campos, como la economía, la tecnología y la religión.

Antropocentrismo tecnológico

Según este punto de vista, la tecnología es la solución definitiva a todos los problemas humanos y los humanos pueden manipular el medio ambiente para satisfacer sus necesidades. Esta ideología prevalece en las sociedades industriales modernas y está alimentada por la creencia de que los humanos están separados de la naturaleza y pueden dominarla a través de la ciencia y la tecnología. Algunas creencias clave del antropocentrismo tecnológico incluyen las siguientes:

  • Los seres humanos pueden utilizar los recursos de la Tierra para promover el progreso tecnológico y el desarrollo económico.
  • La naturaleza es un recurso que debe ser explotado en beneficio del ser humano.
  • Cualquier problema ambiental se puede resolver mediante innovaciones tecnológicas.
  • El ingenio y la creatividad humanos pueden superar cualquier límite ambiental.

Antropocentrismo religioso

Este es un sistema de creencias que ve a los humanos como la especie elegida de Dios y que todos los demás seres vivos existen únicamente para uso humano. Esta ideología prevalece en muchas religiones, incluidos el cristianismo, el islam y el judaísmo. Algunas creencias fundamentales del antropocentrismo religioso incluyen las siguientes:

  • Los seres humanos son creados a imagen de Dios y, por tanto, son superiores a todos los demás seres.
  • Los animales son criaturas sin alma y no tienen estatus moral ni derechos.
  • La tierra y sus recursos fueron creados para el uso y disfrute humanos.
  • El destino final del mundo es servir a los intereses humanos.

Resumen de la lección

El antropocentrismo es la creencia de que los humanos son moralmente superiores a todos los demás seres vivos. Como tal, la naturaleza y sus recursos tienen valor en la medida en que brindan beneficios y bienestar a las poblaciones humanas. Este sistema de creencias y valores tiene sus raíces en las tradiciones filosóficas tanto occidentales como orientales. Se ha desarrollado desde la antigüedad hasta nuestros días. Algunos de sus pensadores más destacados han sido Aristóteles, Descartes y Francis Bacon. El antropocentrismo se ha utilizado para justificar la explotación de la naturaleza sin considerar sus consecuencias ambientales o los efectos de las actividades humanas sobre otras especies. Cornucopias ha expuesto que, como resultado del excepcionalismo humano, la idea de que los humanos son los seres más importantes del universo, no se deben considerar con importancia las consecuencias de la explotación de la naturaleza. En cambio, la tecnología y el ingenio humano son suficientes para encontrar una solución adecuada a cualquier problema ambiental que pueda surgir. A esto se le suele denominar antropocentrismo tecnológico. Otro ejemplo de este tipo de sistema de creencias es el antropocentrismo religioso, que considera que los humanos fueron creados a imagen de Dios y que la naturaleza fue creada para ser utilizada en su beneficio.

Contrariamente a esta visión del mundo, los especialistas en ética ambiental han propuesto una posición ecocéntrica que afirma que los humanos son parte de la naturaleza tanto como todas las demás especies. Ignorar este hecho puede alterar el frágil equilibrio en el que vivimos, aumentando la posibilidad de poner en peligro nuestro bienestar. El antropocentrismo ha permeado muchos campos de estudio, incluidos los derechos humanos y la psicología cognitiva. La idea de que, como humanos, tenemos derechos inherentes es fundamentalmente antropocéntrica, ya que requiere que los humanos sean considerados seres superiores que tienen valor por encima de todas las cosas del universo. En el caso de la psicología cognitiva, el antropocentrismo ha llevado a subestimar las capacidades cognitivas de otras especies, considerando a los humanos superiores. Sin embargo, se ha demostrado que muchas habilidades que sólo se creían posibles en los humanos también se pueden observar en otras especies, como la resolución avanzada de problemas, el uso de herramientas y la autoconciencia.

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