Responder a los niños
Mateo, de nueve meses, está jugando en la alfombra de juego con un camión de bomberos de juguete en el centro de cuidado infantil. Cuando Eliza, uno de los cuidadores, pasa caminando, Mateo la llama a través de los balbuceos de su bebé y extiende las manos pidiendo que lo levante.
Eliza se detiene de inmediato, le sonríe a Mateo, lo levanta y comienza a interactuar con él con charlas infantiles. Las interacciones entre el cuidador y el niño tienen un impacto significativo en el desarrollo de los niños. Cuando Eliza le sonríe a Mateo y lo levanta, Mateo recibe un refuerzo positivo. Esto anima a Mateo a sonreír e invitar a respuestas adicionales de cariño por parte de Eliza y de otros cuidadores.
Interacciones receptivas
Como cuidadora, Eliza es consciente de que las interacciones receptivas con los niños son fundamentales para el desarrollo social y emocional de los niños bajo su cuidado. Incluso los eventos de rutina, como cambiar un pañal, brindan oportunidades para interacciones receptivas. Eliza:
- crea un ambiente acogedor al sostener al niño de manera segura en sus brazos
- usa una voz cálida y cariñosa.
- capta la atención del niño a través de palabras y contacto físico suave y apropiado.
- presta atención a las señales del niño durante todo el proceso de cambio y se involucra de manera apropiada.
- consuela al niño si llora.
- responde con risa si el niño se ríe y se ríe, responde con humor riéndose con el niño.
- interactúa continuamente con el niño hablando y usando palabras y voces que el niño entenderá.
Cuando ayuda a un niño mayor a vestirse, Eliza crea un entorno seguro al ponerse a la altura de sus ojos y dejarles saber de antemano lo que va a hacer. Con Annie, por ejemplo, dice: «Te voy a ayudar a ponerte el jersey». Ella fomenta la independencia haciendo que Annie participe: «¿Podrías levantar el brazo derecho?»
También ayuda a promover el aprendizaje a través de momentos de enseñanza, por ejemplo, alertando al niño sobre el entorno que lo rodea. Preguntarle a Annie: «¿Tienes frío?». Eliza está poniendo en práctica los cinco elementos del cuidado infantil receptivo: crianza, atención a las señales, participación, fomento de la independencia y enseñanza. Veamos estos con algunos ejemplos más.
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Ejemplos de atención receptiva
- Atención a las señales
Eliza está leyendo un libro a la pequeña Ava cuando Zoey corrió hacia ella con un libro en la mano. Eliza reconoce la señal a la que también quiere que le lean. En lugar de ignorar a Zoey, Eliza brinda cariño y cuidado al sonreírle y colocarla junto a Ava al mismo tiempo para que pueda leerles a ambos.
Responde en sus interacciones y les explica a Ava y Zoey que les leería a las dos. Ella ayudó a Zoey a entender que comenzaría a leer el libro de Zoey después de terminar de leer el libro de Ava. Convirtió la interacción en un momento de aprendizaje al observar las señales de cómo se sentían los niños pequeños y animarlos a que se respondieran entre sí de una manera afectuosa.
- Crianza y participación
Lucas, de dos años, observa con visible temor mientras los otros niños se suben a las estructuras de juego. Al comprender que el miedo de Lucas puede deberse a tener miedo de caerse, Eliza se acerca, habla con simpatía y una voz cálida y le da un abrazo. Luego le narra lo que está sucediendo mientras otros niños suben los escalones de un lado y se deslizan por el otro. Ella lo ayuda a subir y se aferra a él mientras Lucas navega con cautela por el tobogán.
- Independencia
Owen, de trece meses, está emocionado de poder caminar. Se aferra a los muebles y juguetes en el área de juegos, riendo y sintiéndose seguro de sí mismo. Luego suelta una silla y llora mientras se cae. Eliza lo carga, le da un abrazo y lo ayuda a caminar dejándolo abrazarla. Al interactuar con Owen y consolarlo con palabras y acciones, Eliza fomenta la independencia y el sentido de confianza.
- Momentos de enseñanza
Aiden y Mia están jugando con bloques de construcción. Eliza notó cuando Aiden tomó uno de los bloques de Mia y ella lo golpeó con ira. Aiden comienza a llorar de dolor y empuja a Mia. Ésta es una situación delicada. Eliza se tira al suelo y les explica a ambos que no deben hacerse daño con una voz seria pero afectuosa. Consuela a Aiden, separa los bloques para que ambos jueguen, les da un abrazo y los deja jugando felices de nuevo. A través de sus acciones, les enseña a los niños a aprender a compartir y mostrar empatía entre ellos.
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Resumen de la lección
En un centro de cuidado infantil, los cuidadores deben seguir los cinco elementos para brindar un cuidado receptivo: cariño, atención a las señales, participación, fomento de la independencia y enseñanza. Esfuércese por crear un ambiente enriquecedor y seguro mediante la sonrisa, el contacto visual, mostrando afecto y seguridad a través de las palabras, utilizando el contacto físico apropiado, la amabilidad y el apoyo. Deléitese con el humor de un niño y responda con simpatía a los miedos de los niños y cuando se lastimen.
Su lenguaje corporal y su voz deben ser cálidos, optimistas o serios, según la situación. Preste atención a las señales y responda, pero sepa que es posible que los niños no puedan articular lo que quieren. Mantenga al niño involucrado a través de cada interacción y cree momentos de enseñanza y experiencias de aprendizaje a través de la atención receptiva.
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