Rodrigo Ricardo

Objetividad en la investigación y escritura histórica

Publicado el 18 noviembre, 2020

Pero, ¿fue un “buen” trato? Indagando en el pasado

El New Deal del presidente Franklin D. Roosevelt es controvertido entre los historiadores. Hay muchos libros que sostienen que el New Deal fue beneficioso y ayudó a sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión. Sin embargo, también hay libros que critican el New Deal. Por ejemplo, ¿ New Deal o Raw Deal de Burton Folsom ? Cómo el legado económico de FDR ha dañado a Estados Unidos afirma que el New Deal en realidad empeoró la Gran Depresión y tuvo efectos negativos duraderos en la economía estadounidense.

Esto plantea una pregunta milenaria entre los historiadores: ¿es posible llegar a una comprensión precisa y “correcta” del pasado? ¿No son todas las interpretaciones históricas subjetivas y están contaminadas por prejuicios? Este es un tema de considerable debate y, como puedes imaginar, se vuelve muy filosófico. En esta lección analizaremos la objetividad en lo que respecta a la disciplina de la historia. ¡Ponte tu gorra de pensar porque aquí vamos!


La efectividad del New Deal, una iniciativa gubernamental lanzada por el presidente Franklin D. Roosevelt, es objeto de intenso debate entre historiadores.
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¿Es posible la objetividad en la beca?

Muchos historiadores sostienen que la verdadera objetividad (o la capacidad de ser completamente imparcial) es teóricamente imposible. Dicen que cada historiador tiene algún tipo de punto de vista o sesgo personal que se manifiesta en sus investigaciones y escritos. Por ejemplo, es probable que un historiador que tenga una alta opinión de Dwight D. Eisenhower produzca una biografía favorable de él, mientras que otro historiador que tenga una visión poco clara de Eisenhower sea propenso a expresar eso (de una forma u otra). Algunos historiadores consideran que Napoleón se mantuvo fiel a los valores de la Revolución Francesa, y defienden esta perspectiva de manera persuasiva, mientras que otros historiadores adoptan el punto de vista opuesto: que Napoleón traicionó los valores de la Revolución Francesa. Estos historiadores también argumentan su punto de manera convincente.


Los historiadores difieren ampliamente en sus perspectivas sobre Napoleón Bonaparte
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Para agravar esto, se ha teorizado que los historiadores incluso están sesgados por el período de tiempo y la cultura en la que viven. Por ejemplo, los historiadores del siglo XVI tenían ideas muy diferentes a las de los historiadores de hoy. Como occidentales modernos, los historiadores estadounidenses de hoy han sido influenciados por el pensamiento de la Ilustración, y la mayoría tiene ciertas ideas preconcebidas sobre cómo se obtiene el conocimiento (a través de la experiencia, la “prueba”, etc., en oposición a la revelación divina de Dios). Muchos estudiosos sostienen que el contexto cultural en el que uno nace elimina automáticamente cualquier posibilidad de objetividad.

Desde el surgimiento del posmodernismo en la segunda mitad del siglo XX, se ha aceptado aún más que la objetividad en la erudición no es posible. El posmodernismo adopta muchas formas y es una idea compleja, pero básicamente afirma que la verdad objetiva o la realidad objetiva no se pueden conocer. No obstante, es probable que quienes se aferran al modernismo afirmen que la objetividad es posible. Argumentan que a través del método científico (aplicado a la investigación), de hecho, es posible llegar a una comprensión precisa del pasado. Ellos argumentarían que algunas interpretaciones son naturalmente más sólidas que otras.

Intentar objetividad

Independientemente de si la objetividad en la erudición es teóricamente posible o no, muchos historiadores afirman buscarla. Entonces, ¿cuáles son algunas de las estrategias que utilizan los historiadores para intentar ser objetivos en sus estudios? Veamos algunos.

Ser consciente del propio potencial de sesgo es fundamental. Para comenzar cualquier intento de objetividad en la erudición, uno debe ser consciente de sus preconcepciones y sesgos potenciales. Por ejemplo, si un historiador tiene una alta opinión de Calvin Coolidge, debe tener esto en cuenta. Si él o ella escribiera una biografía sobre un oponente político de Coolidge, podría ser tentador proyectar a este oponente en una luz negativa antes de hacer un análisis objetivo adecuado.

También es importante considerar / sopesar las fuentes . Un buen historiador que busque ser objetivo siempre evaluará una gran cantidad de fuentes. Al consultar varias fuentes (en lugar de solo una o dos), a menudo se puede llegar a un consenso, que puede ayudar a confirmar los hechos. Si 400 personas distintas presencian la toma de posesión de George Washington en 1789 de la misma manera, uno puede estar razonablemente seguro de que sus relatos son exactos.


Si muchos testigos presenciales de la inauguración de George Washington lo describieran de la misma manera, ayudaría a proporcionar credibilidad.
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También es importante sopesar la credibilidad de esas fuentes. Por ejemplo, hay varios teóricos de la conspiración que sostienen que Adolf Hitler escapó en un submarino de Berlín en 1945 y vivió el resto de su vida como una especie de fugitivo en América del Sur. Sin embargo, estos llamados “historiadores” son marginales y no suelen ser bien estimados por sus pares.

El reconocimiento de sesgos proporciona transparencia. A veces, los historiadores reconocerán su parcialidad de manera directa para asegurar a los lectores que se esfuerzan por lograr la objetividad. Esto es especialmente interesante en los casos en que su investigación contradice una perspectiva que han mantenido durante mucho tiempo. Por ejemplo, un historiador puede comenzar un libro expresando que ha sido un liberal de toda la vida, pero después de investigar y tratar de ser objetivo, ha ganado una nueva apreciación por una figura conservadora como Ronald Reagan.

Resumen de la lección

En la disciplina de la historia hay una pregunta milenaria: ¿es posible llegar a una comprensión precisa y “correcta” del pasado? Los académicos preguntan: ¿no todas las interpretaciones históricas son subjetivas y están contaminadas por prejuicios? Este es un tema de considerable debate. Muchos historiadores sostienen que la verdadera objetividad es teóricamente imposible. Dicen que todo historiador tiene algún tipo de punto de vista o sesgo personal que, en algún nivel, se refleja en su erudición. Argumentan que el contexto cultural en el que uno nace automáticamente elimina cualquier posibilidad de verdadera objetividad. Este punto de vista es especialmente popular entre aquellos que sostienen el posmodernismo , un punto de vista que afirma que la verdad objetiva o la realidad objetiva no pueden conocerse. Por el contrario, los estudiosos que se aferran al modernismoEs más probable que afirmen que la objetividad en la investigación y la escritura histórica es, de hecho, posible. Los académicos que buscan la objetividad emplean una serie de estrategias, incluida la conciencia del propio potencial de sesgo ,considerar / sopesar las fuentes de credibilidad y precisión, y reconocer el sesgo para asegurar a los lectores que se esfuerzan por lograr la objetividad.

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