La presa Hoover, la obra que cambió el destino de Las Vegas

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La presa Hoover es una gigantesca estructura de hormigón de tipo arco-gravedad construida entre 1931 y 1936 en el cañón del río Colorado, en la frontera entre los estados de Nevada y Arizona, a apenas cincuenta kilómetros al sureste de Las Vegas. Con sus 221 metros de altura y 379 metros de coronación, fue la presa más alta del mundo en el momento de su inauguración y sigue siendo una de las obras de ingeniería civil más impresionantes del siglo XX, un monumento a la capacidad humana para doblegar las fuerzas de la naturaleza.

La presa Hoover no solo transformó el paisaje del suroeste americano al crear el lago Mead —el mayor embalse artificial de Estados Unidos—, sino que cambió para siempre el destino de Las Vegas. Los miles de trabajadores que participaron en su construcción, la electricidad barata que empezó a generar y el suministro estable de agua que garantizó a la región convirtieron un polvoriento pueblo ferroviario en una ciudad con aspiraciones de grandeza. Sin la presa Hoover, la Las Vegas que hoy conocemos —con sus fuentes danzantes, sus hoteles de cinco mil habitaciones y sus campos de golf en medio del desierto— simplemente no existiría.

La historia de la presa Hoover

Un río salvaje que necesitaba ser domado

Para entender por qué se construyó la presa Hoover, primero hay que conocer al protagonista de esta historia: el río Colorado. Nacido en las Montañas Rocosas, el Colorado recorre más de dos mil trescientos kilómetros atravesando algunos de los paisajes más áridos y espectaculares de Norteamérica, incluido el Gran Cañón, antes de desembocar en el golfo de California, en México. Es un río de contrastes extremos: en primavera, con el deshielo de las nieves, se convertía en un torrente furioso que inundaba los campos de cultivo del valle Imperial, en California, y arrasaba todo a su paso; en verano, se reducía a un hilillo de agua que apenas alcanzaba para regar los cultivos.

Durante décadas, los agricultores, los ingenieros y los políticos del suroeste soñaron con domar aquel río indómito. El sueño era levantar una presa tan enorme que pudiera contener las crecidas, almacenar el agua para los años secos y generar electricidad para abastecer a toda la región. En 1922, los siete estados de la cuenca del Colorado —Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming— firmaron un acuerdo histórico para repartirse el agua del río, y en 1928 el Congreso de Estados Unidos aprobó el proyecto de la presa Boulder Canyon, que más tarde sería rebautizada como presa Hoover.

La construcción durante la Gran Depresión

La construcción de la presa Hoover comenzó en 1931, en lo más profundo de la Gran Depresión. Millones de estadounidenses estaban sin trabajo, las empresas cerraban y las familias hacían cola para recibir un plato de sopa. El gobierno del presidente Herbert Hoover —que daría nombre a la presa— vio en este proyecto una oportunidad para dar empleo a miles de personas y para demostrar que el país podía levantarse de la crisis.

El proyecto fue adjudicado a un consorcio de empresas constructoras llamado Six Companies, que se comprometió a levantar la presa en un plazo récord de siete años. Las obras atrajeron a más de veintiún mil trabajadores de todos los rincones del país, hombres desesperados que acudían al desierto de Nevada con la esperanza de ganar un salario con el que alimentar a sus familias. Las condiciones de trabajo eran extremadamente duras: temperaturas de más de cincuenta grados en el fondo del cañón, turnos agotadores, accidentes frecuentes y el riesgo constante de sufrir enfermedades pulmonares por la inhalación de polvo de sílice. Oficialmente, noventa y seis trabajadores murieron durante la construcción, aunque se cree que la cifra real fue mayor.

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La inauguración y el cambio de nombre

La presa Hoover fue inaugurada el 30 de septiembre de 1935 por el presidente Franklin D. Roosevelt, aunque las obras no se completaron hasta 1936. La ceremonia congregó a miles de personas que acudieron al remoto cañón del Colorado para presenciar un momento histórico. Curiosamente, el nombre de la presa fue objeto de controversia política durante años. Cuando el proyecto se aprobó, durante la administración de Herbert Hoover, se bautizó como presa Hoover. Pero cuando Roosevelt, su rival político, llegó a la Casa Blanca en 1933, su secretario del Interior, Harold Ickes, rebautizó la presa como «presa Boulder». Durante más de una década, ambos nombres coexistieron en los mapas, hasta que en 1947 el Congreso restableció definitivamente el nombre de presa Hoover.

La ingeniería de la presa Hoover

Una mole de hormigón sin precedentes

Desde el punto de vista de la ingeniería, la presa Hoover fue una obra revolucionaria en muchos aspectos. Se trata de una presa de tipo arco-gravedad, lo que significa que combina dos principios estructurales: la fuerza de la gravedad, que ancla la presa al suelo gracias a su propio peso, y la forma de arco, que transmite parte de la presión del agua hacia las paredes del cañón. Esta combinación permitió construir una presa más esbelta y con menos material del que habría necesitado una presa de gravedad pura.

Las cifras de la presa Hoover son abrumadoras. Se emplearon 3,4 millones de metros cúbicos de hormigón, una cantidad que habría bastado para construir una carretera de dos carriles desde San Francisco hasta Nueva York. Para acelerar el fraguado del cemento —un proceso que, de haberse producido de forma natural, habría tardado más de un siglo—, los ingenieros dividieron la presa en bloques independientes y los refrigeraron haciendo circular agua fría por una red de tuberías internas. Esta técnica, pionera en su época, permitió completar la presa en un plazo razonable y evitó la formación de grietas por contracción térmica.

Las centrales hidroeléctricas

La presa Hoover alberga en su base dos centrales hidroeléctricas, una en la margen de Nevada y otra en la de Arizona, que suman una capacidad instalada de más de dos mil megavatios. Diecisiete turbinas gigantescas transforman la presión del agua que cae desde el embalse en electricidad, que se distribuye a través de una red de líneas de alta tensión a ciudades de Nevada, Arizona y California. Cuando se inauguró, la presa Hoover era la mayor central hidroeléctrica del mundo, y aunque hoy ha sido superada por otras instalaciones, sigue siendo una pieza fundamental del sistema energético del suroeste de Estados Unidos.

La electricidad generada por la presa fue uno de los principales motores del crecimiento de Las Vegas. La ciudad, que en los años treinta era poco más que un pueblo grande, pudo beneficiarse de una fuente de energía barata y abundante que le permitió alumbrar sus calles, instalar sistemas de aire acondicionado y, sobre todo, alimentar la explosión de luces de neón que se convertiría en una de sus señas de identidad.

El lago Mead y el suministro de agua

La presa Hoover creó el lago Mead, un embalse de dimensiones colosales que se extiende a lo largo de más de ciento ochenta kilómetros río arriba y que, en su momento de máxima capacidad, almacenaba más de treinta y cinco billones de litros de agua. El lago Mead es la principal fuente de abastecimiento de agua potable para Las Vegas y para otras ciudades del suroeste, y sus aguas riegan cultivos en California, Arizona y Nevada. Sin el lago Mead, Las Vegas —una ciudad de más de dos millones de habitantes en medio del desierto— sencillamente no podría existir.

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En los últimos años, la sequía prolongada y el cambio climático han reducido el nivel del lago Mead a mínimos históricos, dejando al descubierto una inquietante «línea de bañera» blanca en las rocas de sus orillas y amenazando la sostenibilidad del modelo de crecimiento de la región. La presa Hoover, que durante décadas fue un símbolo del triunfo humano sobre la naturaleza, se ha convertido también en un recordatorio de los límites de ese dominio.

La presa Hoover y Las Vegas

El impacto económico de la construcción

La construcción de la presa Hoover fue el mayor impulso económico que Las Vegas había recibido desde su fundación en 1905. Los más de veintiún mil trabajadores que participaron en las obras necesitaban lugares donde alojarse, comer, beber y gastar sus salarios. La ciudad federal de Boulder City, construida para darles cobijo, prohibía el alcohol y el juego, así que los obreros acudían en masa a Las Vegas, donde la recién legalizada industria del juego les ofrecía exactamente lo que buscaban.

La población de Las Vegas se disparó de unos cinco mil habitantes en 1930 a más de veinte mil en 1936. Los hoteles, los bares, los salones de juego y los comercios de Fremont Street vivieron una edad de oro. La recaudación fiscal se multiplicó, y el municipio pudo pavimentar calles, instalar alumbrado y construir escuelas. La presa Hoover no solo trajo trabajadores con dinero en efectivo, sino que dotó a Las Vegas de la infraestructura y la masa crítica de población que necesitaba para convertirse en una ciudad de pleno derecho.

La electricidad que encendió el neón

A partir de 1936, la presa Hoover empezó a suministrar electricidad abundante y barata a Las Vegas. Aquella energía fue la que permitió a los hoteles y casinos del Strip iluminar sus fachadas con decenas de miles de bombillas y letreros de neón, creando el paisaje nocturno que se convertiría en el emblema visual de la ciudad. Sin la electricidad de la presa Hoover, Las Vegas no habría podido ser la ciudad de la luz que hoy conocemos. El aire acondicionado, que hizo soportables los tórridos veranos del desierto y permitió la construcción de hoteles de miles de habitaciones, también dependió de aquella energía barata.

La presa como atracción turística

La presa Hoover se ha convertido, además, en una de las atracciones turísticas más visitadas de Nevada. Más de un millón de personas recorren cada año sus instalaciones, descienden hasta las centrales hidroeléctricas, caminan por la coronación de la presa —que hace las veces de frontera entre Nevada y Arizona— y se fotografían junto a los gigantescos generadores y las tuberías forzadas. En 2010 se inauguró el Mike O’Callaghan-Pat Tillman Memorial Bridge, un puente de hormigón y acero que salva el cañón del Colorado a la altura de la presa y que ofrece una vista panorámica espectacular de la estructura. El puente, que se ha convertido en un atractivo turístico por derecho propio, permite a los visitantes contemplar la presa desde una perspectiva imposible hasta entonces.

Visitar la presa Hoover hoy

Cómo llegar y qué se puede ver

La presa Hoover se encuentra a menos de una hora en automóvil desde el Strip de Las Vegas, por la carretera interestatal 515 y la US 93. El trayecto es sencillo y está bien señalizado. Una vez en la presa, los visitantes pueden optar por el tour guiado, que incluye el descenso en ascensor hasta los túneles excavados en la roca y la visita a la central hidroeléctrica, o por el tour autoguiado, más económico, que se limita a la zona de exposiciones y a la coronación de la presa.

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La coronación de la presa es uno de los puntos más fotografiados, ya que ofrece vistas espectaculares del lago Mead por un lado y del río Colorado por el otro. En el centro de la coronación, una placa metálica marca el límite entre los estados de Nevada y Arizona, y los visitantes se turnan para fotografiarse con un pie en cada estado.

El centro de visitantes y el memorial

El centro de visitantes de la presa Hoover alberga exposiciones interactivas que explican la historia y la ingeniería de la presa, maquetas a escala, fotografías históricas y documentos originales de la época de la construcción. En el exterior, un monumento rinde homenaje a los trabajadores que murieron durante las obras, con una escultura de bronce que representa a un obrero colgado de un arnés y una placa con los nombres de los fallecidos.

Glosario de términos

Presa de arco-gravedad
Tipo de presa que combina dos principios estructurales: la gravedad, que ancla la estructura al suelo por su propio peso, y la forma de arco, que transmite parte de la presión del agua hacia las paredes del cañón. La presa Hoover es uno de los ejemplos más emblemáticos de este diseño.

Lago Mead
Embalse artificial creado por la presa Hoover al represar las aguas del río Colorado. Es el mayor embalse de Estados Unidos por capacidad de almacenamiento y la principal fuente de agua potable para Las Vegas y otras ciudades del suroeste.

Six Companies
Consorcio de empresas constructoras —Kier, Morrison-Knudsen, Bechtel, MacDonald & Kahn, Utah Construction y J.F. Shea— que se adjudicó el contrato para construir la presa Hoover y que completó la obra en un plazo récord de cinco años.

Mike O’Callaghan-Pat Tillman Memorial Bridge
Puente de hormigón y acero inaugurado en 2010 que cruza el cañón del Colorado a la altura de la presa Hoover. Ofrece una vista panorámica de la presa y es utilizado por el tráfico rodado que circula entre Nevada y Arizona.

Coronación
Parte superior de una presa, generalmente transitable, que constituye el punto más alto de la estructura. En el caso de la presa Hoover, la coronación sirve de frontera entre los estados de Nevada y Arizona.

Río Colorado
Uno de los principales ríos del oeste de Estados Unidos. Nace en las Montañas Rocosas y recorre más de dos mil trescientos kilómetros hasta desembocar en el golfo de California. La presa Hoover fue construida para regular su caudal y aprovechar su potencial hidroeléctrico.

Resultados de aprendizaje

Al finalizar este recorrido por la presa Hoover, has adquirido una comprensión profunda de una de las obras de ingeniería más emblemáticas del siglo XX y de su impacto sobre el desarrollo de Las Vegas y del suroeste de Estados Unidos.

  • Puedes explicar las razones históricas que llevaron a la construcción de la presa —la necesidad de domar las crecidas del río Colorado y la búsqueda de empleo durante la Gran Depresión— y conoces las condiciones extremas en que trabajaron los miles de obreros que la levantaron.
  • Comprendes los principios de ingeniería que sustentan la presa —el diseño de arco-gravedad, la refrigeración del hormigón, las centrales hidroeléctricas— y puedes citar las cifras más relevantes de su construcción.
  • Identificas el impacto económico, energético e hídrico de la presa sobre Las Vegas, y entiendes por qué sin la presa Hoover la ciudad no habría podido crecer hasta convertirse en la metrópoli que es hoy.
  • Conoces las opciones de visita a la presa —tours guiados, centro de visitantes, puente conmemorativo— y los desafíos actuales que enfrenta, especialmente la sequía que amenaza el nivel del lago Mead.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

La presa fue bautizada originalmente como Hoover en honor al presidente Herbert Hoover, que impulsó el proyecto y cuyo mandato coincidió con el inicio de las obras. Cuando Roosevelt llegó a la presidencia en 1933, su administración rebautizó la presa como "presa Boulder". Durante años, ambos nombres coexistieron, hasta que el Congreso de Estados Unidos restauró oficialmente el nombre de presa Hoover en 1947, doce años después de su inauguración.

Sí, la presa Hoover es un destino apto para toda la familia. Los niños suelen disfrutar especialmente del descenso en ascensor por el interior de la roca hasta las centrales hidroeléctricas, de las maquetas interactivas del centro de visitantes y de las vistas desde el puente conmemorativo. Conviene tener en cuenta que en verano las temperaturas en el cañón pueden ser extremas, por lo que se recomienda llevar agua, protección solar y evitar las horas centrales del día.

El acceso a la coronación de la presa y a la zona exterior es gratuito. El tour guiado completo, que incluye el descenso a las centrales hidroeléctricas, cuesta alrededor de treinta dólares por adulto, con descuentos para niños, personas mayores y personal militar. El tour autoguiado, que se limita al centro de visitantes y a las exposiciones, cuesta unos quince dólares.

El tráfico de vehículos particulares por la coronación de la presa está restringido desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, por razones de seguridad. Los automóviles que circulan entre Nevada y Arizona utilizan el puente conmemorativo, que salva el cañón sin pasar por la presa. Los vehículos autorizados —los de los trabajadores y los de los servicios de emergencia— sí pueden circular por la coronación, y los visitantes pueden cruzarla a pie.

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