En la cima del cerro de Churubusco, el 20 de agosto de 1847, un grupo de soldados irlandeses, alemanes y otros inmigrantes europeos plantó cara al ejército más poderoso del mundo. No lo hicieron por traición, sino por fe, por identidad y por haber visto en el sur algo que su patria adoptiva les negaba: la dignidad. Ellos eran el Batallón de San Patricio. Su historia es un puente entre Irlanda y México, una herida compartida y un ejemplo extraordinario de que la lealtad no siempre se define por un pasaporte, sino por la justicia.

¿Qué aprenderás en este artículo?
Descubrirás por qué estos soldados abandonaron al ejército estadounidense durante la invasión a México (1846-1848), cómo lucharon hasta el final, qué castigos sufrieron, y por qué hoy son héroes en México y símbolo de resistencia irlandesa. Analizaremos su contexto histórico, motivaciones religiosas y políticas, y el legado que sigue vivo en ambos lados del Atlántico.
Contexto histórico: La invasión estadounidense a México (1846-1848)
Para entender al Batallón de San Patricio, primero hay que situarse en la guerra entre México y Estados Unidos. El presidente estadounidense James K. Polk impulsó una guerra expansionista bajo la doctrina del “Destino Manifiesto”: la creencia de que EE. UU. tenía el derecho divino de extenderse de costa a costa. El detonante fue la anexión de Texas (1845) y una disputa fronteriza que el ejército estadounidense provocó al cruzar el río Bravo.
México, en cambio, defendía su territorio. Pero el ejército mexicano estaba mal armado, fragmentado y con pocos recursos. Aun así, resistió durante dos años. En ese contexto aparecen los desertores del ejército estadounidense: soldados recién llegados de Europa, en su mayoría católicos, que se sintieron profundamente ofendidos por el trato que recibían los oficiales protestantes y por la agresión contra un país hermano en la fe.
¿Quiénes eran los integrantes del Batallón de San Patricio?
No todos eran irlandeses. De hecho, los registros históricos indican que aproximadamente el 40 % de sus miembros eran irlandeses, otro 40 % alemanes, y el resto británicos, polacos, franceses, italianos e incluso algunos mexicanos. ¿Qué los unía? Tres cosas:
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- La religión católica: en el ejército estadounidense, los inmigrantes católicos sufrían discriminación y burlas por parte de oficiales protestantes.
- La experiencia de la opresión: muchos irlandeses recordaban la Gran Hambruna (1845-1852) provocada por la política británica, y veían paralelismos con lo que México sufría a manos de los invasores.
- Mejores condiciones: el ejército mexicano ofrecía tierras, dinero, grados militares y libertad religiosa.
La deserción comenzó casi al inicio de la guerra. Pero el momento clave fue cuando el general mexicano Antonio López de Santa Anna lanzó una proclama invitando a soldados extranjeros a unirse a la causa mexicana, prometiéndoles ciudadanía y respeto a su fe.
El nacimiento formal del Batallón
En septiembre de 1846, ya había suficientes desertores como para formar una unidad organizada. John Riley, un artillero irlandés de 29 años, es considerado el fundador y líder. Riley era un soldado profesional, disciplinado y carismático. Él convenció a otros para desertar y organizó la unidad bajo la bandera verde con un arpa irlandesa y la imagen de San Patricio, patrono de Irlanda.
Su lema: “Por la religión y la patria irlandesa”. Llevaban un estandarte bordado a mano que decía “San Patricio” en inglés y español. En México, se les llamó cariñosamente “Los San Patricios”.
Acciones militares destacadas
El Batallón de San Patricio participó en varias batallas clave. No eran simples soldados rasos; eran artilleros expertos, y eso los hacía especialmente valiosos.
Batalla de Monterrey (septiembre de 1846)
Fue su primera aparición documentada. Los San Patricios operaban cañones mexicanos con una precisión que sorprendió a los generales estadounidenses. Uno de ellos escribió: “Nuestros antiguos soldados nos disparan con más puntería que los mexicanos”.
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Batalla de Buena Vista (febrero de 1847)
Aquí la leyenda creció. Los San Patricios resistieron ataques de caballería estadounidense y obligaron al ejército invasor a replegarse temporalmente. Aunque México perdió estratégicamente, los desertores demostraron una lealtad férrea a su nueva patria.
Batalla de Churubusco (agosto de 1847) – El punto de quiebre
Este fue su acto final. El ejército estadounidense avanzaba hacia Ciudad de México. En el convento de Churubusco, los San Patricios y soldados mexicanos resistieron durante horas. Cuando se acabó la munición, lucharon con bayonetas y piedras. Según testigos, ondeaban su bandera verde hasta que fue alcanzada por fuego de cañón.
Finalmente, se rindieron por falta de alimentos y pólvora. Pero no sin antes gritar “¡Viva México!” y destruir sus banderas para que no cayeran en manos enemigas.
El castigo: La marca del desertor
El general Winfield Scott ordenó un castigo ejemplar. La ley militar estadounidense contemplaba la horca para los desertores en tiempos de guerra. Pero Scott añadió una crueldad extra: todos los San Patricios capturados serían marcados al rojo vivo con una letra “D” (desertor) en la cadera. Y la ejecución se realizaría el día de la bandera estadounidense, para humillarlos.
La horca colectiva
El 10 de septiembre de 1847, a las 9:30 de la mañana, 30 San Patricios fueron ahorcados simultáneamente en la localidad de Mixcoac. Los oficiales estadounidenses obligaron a otros prisioneros mexicanos a cavar sus propias tumbas y presenciar el acto. John Riley fue salvado de la horca porque desertó antes de la declaración oficial de guerra, pero recibió 50 latigazos y le marcaron la “D” en ambas mejillas.
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En total, más de 50 San Patricios fueron ejecutados. Algunos fueron ahorcados con las piernas rotas para que sufrieran más tiempo. La dureza del castigo causó conmoción incluso entre los propios soldados estadounidenses.
¿Por qué son héroes en México y símbolos en Irlanda?
México recuerda a los San Patricios como defensores de la patria. Cada 12 de septiembre se les honra en el exconvento de Churubusco, hoy Museo Nacional de las Intervenciones. En Irlanda, especialmente en Clifden (pueblo natal de John Riley), se les considera patriotas que lucharon contra el imperio anglosajón, igual que los irlandeses habían luchado contra Inglaterra.
En 1997, los gobiernos de México e Irlanda emitieron sellos postales conmemorativos. En 2004, se inauguró un monumento en Clifden. Y la banda irlandesa The Chieftains grabó un álbum entero dedicado a ellos: San Patricio (2010), con Ry Cooder y otros artistas.
Perspectiva crítica: ¿Traición o resistencia legítima?
El debate persiste. En EE. UU., hasta bien entrado el siglo XX, los San Patricios fueron tratados como traidores. Pero historiadores modernos señalan que la deserción masiva reflejaba más un problema del ejército estadounidense que una falla moral de los soldados. Los reclutas inmigrantes eran mal pagados, golpeados por oficiales y obligados a asistir a servicios protestantes.
Además, el artículo 33 de la Convención de Ginebra (1949) no permite castigos colectivos ni tratos crueles. El castigo aplicado a los San Patricios sería hoy un crimen de guerra. En ese sentido, ellos no traicionaron a una nación que nunca los trató como ciudadanos plenos. Eligieron otra nación que sí lo hizo.
Legado cultural y educativo actual
El Batallón de San Patricio aparece en libros de texto mexicanos de sexto grado y en cursos de historia universal. También hay películas ( One Man’s Hero , 1999), novelas, corridos mexicanos y canciones de folk irlandés. En redes sociales, los jóvenes mexicanos e irlandeses comparten memes y datos históricos como ejemplo de solidaridad entre pueblos oprimidos.
Cada 17 de marzo, durante el Día de San Patricio, en algunas ciudades mexicanas se realizan desfiles con banderas verdes y arpas irlandesas. Es una fusión única: el santo irlandés celebrado con mariachis y tequila.
Resultados de aprendizaje
Después de leer este artículo, el estudiante será capaz de:
- Identificar el contexto geopolítico de la invasión estadounidense a México (1846-1848) y su relación con el Destino Manifiesto.
- Explicar las causas de la deserción masiva de soldados inmigrantes católicos desde el ejército de EE. UU. al mexicano.
- Nombrar al menos tres batallas clave donde participó el Batallón de San Patricio y describir su papel artillero.
- Analizar el castigo ejemplar impuesto por el general Winfield Scott y contrastarlo con el derecho humanitario moderno.
- Diferenciar entre traición y resistencia desde múltiples perspectivas históricas (estadounidense, mexicana e irlandesa).
- Reconocer el legado cultural del Batallón en ambos países, incluyendo monumentos, música, cine y efemérides.
- Evaluar críticamente cómo se construyen los relatos de lealtad nacional y cómo las minorías inmigrantes pueden ejercer agencia histórica.
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