¿Qué es la peritonitis? – Definición, síntomas y tratamiento

Rodrigo Ricardo Publicado el 5 septiembre, 2020 16 minutos y 19 segundos de lectura

La peritonitis es una afección médica grave que ocurre cuando el peritoneo, la membrana que recubre la cavidad abdominal y los órganos internos, se inflama debido a una infección o irritación química. Esta inflamación puede poner en riesgo la vida si no se trata rápidamente, ya que puede derivar en complicaciones graves como shock séptico o fallo multiorgánico.

En términos sencillos, la peritonitis es la “alarma roja” del abdomen: cualquier dolor intenso acompañado de fiebre, vómitos o distensión abdominal debe ser evaluado de inmediato por un profesional de la salud.

En este artículo vamos a explorar todo lo que necesitas saber sobre la peritonitis: su definición, tipos, causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención. Además, al final te presentaremos los resultados de aprendizaje, para que tengas claros los conceptos clave que deberías dominar después de leerlo.


Definición de peritonitis

La peritonitis es la inflamación del peritoneo, una membrana serosa y delgada que recubre la cavidad abdominal y envuelve la mayoría de los órganos internos, como el estómago, los intestinos, el hígado y el bazo. Esta membrana tiene varias funciones esenciales: sirve como barrera protectora, facilita el movimiento de los órganos durante la digestión y actúa como un sistema de defensa inmunológica frente a infecciones o irritaciones.

Cuando el peritoneo se inflama, esta barrera protectora se compromete, y la inflamación puede extenderse rápidamente, afectando a los órganos abdominales y al sistema circulatorio. Esto provoca dolor abdominal intenso, acumulación de líquidos, fiebre y, en casos graves, puede derivar en complicaciones que amenazan la vida, como sepsis o shock séptico.

Causas de la inflamación

La peritonitis puede desencadenarse por distintos factores, que se clasifican en tres grandes grupos:

  1. Causas infecciosas:
    La infección del peritoneo es la más frecuente y suele ser provocada por bacterias, aunque también pueden intervenir virus u hongos. Las bacterias pueden llegar al peritoneo a través de:
    • Perforaciones intestinales o gástricas.
    • Apendicitis no tratada.
    • Infecciones sistémicas que se diseminan por la sangre o linfa.
  2. Causas químicas o irritativas:
    Sustancias que normalmente no deberían estar en la cavidad abdominal pueden provocar inflamación al contacto con el peritoneo. Entre ellas se incluyen:
    • Bilis, que puede filtrarse por perforación de la vesícula biliar.
    • Jugos pancreáticos, que contienen enzimas digestivas capaces de “digerir” tejidos si se liberan fuera del páncreas.
    • Sustancias gástricas ácidas, como ocurre con úlceras perforadas.
  3. Secundaria a traumatismos o intervenciones médicas:
    Accidentes, heridas penetrantes o cirugías abdominales pueden perforar órganos o la pared abdominal, permitiendo la entrada de bacterias o sustancias irritantes al peritoneo. Ejemplos comunes incluyen:
    • Accidentes de tránsito con lesión abdominal.
    • Heridas por arma blanca o proyectiles.
    • Complicaciones quirúrgicas como perforación intestinal inadvertida.

Función del peritoneo y consecuencias de su inflamación

El peritoneo no solo recubre los órganos; también produce líquido seroso, que actúa como lubricante para que los órganos se deslicen unos sobre otros sin fricción. Además, contiene células inmunitarias que ayudan a combatir infecciones localmente.

Cuando el peritoneo se inflama, pierde estas funciones:

  • La lubricación disminuye, provocando dolor con cada movimiento abdominal.
  • Se produce acumulación de líquidos, generando distensión abdominal y sensación de “abdomen lleno”.
  • Se altera la función intestinal, pudiendo causar náuseas, vómitos, estreñimiento o diarrea.
  • El sistema inmunológico local se ve sobrepasado, aumentando el riesgo de infección sistémica.

En resumen, la peritonitis no es solo una inflamación local, sino un proceso potencialmente sistémico que requiere diagnóstico y tratamiento oportunos para evitar complicaciones graves.


Tipos de peritonitis

Conocer los tipos de peritonitis es fundamental, ya que permite identificar la gravedad de la afección, determinar el origen del problema y definir el tratamiento más adecuado. Según su causa y evolución, la peritonitis se clasifica principalmente en primaria, secundaria y terciaria.


1. Peritonitis primaria

La peritonitis primaria es aquella que ocurre sin una causa abdominal evidente. Esto significa que no hay perforación intestinal ni trauma que justifique la inflamación del peritoneo.

  • Origen: Generalmente está causada por bacterias que ingresan al peritoneo desde el torrente sanguíneo o el sistema linfático, es decir, se trata de una infección que llega desde otra parte del cuerpo.
  • Factores de riesgo: Personas con enfermedades hepáticas crónicas, especialmente cirrosis hepática con ascitis, ya que el líquido ascítico puede infectarse fácilmente. También pacientes inmunodeprimidos tienen mayor susceptibilidad.
  • Ejemplo clínico: Un paciente con cirrosis hepática puede presentar fiebre, dolor abdominal difuso y ascitis. Al analizar el líquido ascítico, se detectan bacterias, confirmando una peritonitis bacteriana espontánea.
  • Importancia clínica: Aunque menos frecuente que la peritonitis secundaria, la primaria puede evolucionar rápidamente hacia sepsis si no se inicia antibiótico adecuado a tiempo.

2. Peritonitis secundaria

La peritonitis secundaria es la forma más frecuente y suele ser la más grave. Se produce como consecuencia de una lesión, enfermedad o intervención que compromete la integridad de los órganos abdominales.

  • Origen: La inflamación se desencadena por la contaminación del peritoneo con bacterias, bilis, jugos pancreáticos o contenido intestinal tras una perforación o ruptura.
  • Causas frecuentes:
    • Apendicitis perforada: Una de las causas más comunes en jóvenes.
    • Úlcera gástrica o duodenal perforada: El contenido ácido del estómago se filtra hacia el peritoneo.
    • Diverticulitis complicada: Inflamación de los divertículos con perforación intestinal.
    • Trauma abdominal: Heridas penetrantes o accidentes que lesionan órganos internos.
    • Complicaciones quirúrgicas: Por ejemplo, perforación accidental durante una cirugía abdominal.
  • Ejemplo clínico: Un paciente llega con dolor abdominal intenso en el cuadrante inferior derecho, fiebre y vómitos. La cirugía revela un apéndice perforado con pus libre en la cavidad abdominal, confirmando peritonitis secundaria.
  • Importancia clínica: Requiere intervención quirúrgica inmediata y tratamiento antibiótico, ya que el riesgo de sepsis y fallo multiorgánico es elevado.

3. Peritonitis terciaria

La peritonitis terciaria es menos frecuente, pero representa un desafío clínico importante. Aparece después de una peritonitis inicial, generalmente como una infección persistente o recurrente.

  • Origen: Suele desarrollarse cuando la peritonitis primaria o secundaria no se controla adecuadamente, permitiendo que bacterias resistentes o infecciones mixtas permanezcan en la cavidad abdominal.
  • Factores de riesgo:
    • Pacientes inmunodeprimidos (por quimioterapia, trasplantes o VIH).
    • Pacientes en unidades de cuidados intensivos con soporte vital prolongado.
    • Uso previo de antibióticos de amplio espectro que favorecen resistencia bacteriana.
  • Ejemplo clínico: Un paciente que fue operado por apendicitis perforada desarrolla fiebre recurrente y acumulación de líquido purulento en la cavidad abdominal semanas después de la cirugía, indicando peritonitis terciaria.
  • Importancia clínica: Esta forma de peritonitis tiene alta mortalidad, requiere manejo intensivo, drenaje quirúrgico adicional y tratamiento antibiótico dirigido según cultivos.

Causas de la peritonitis

La peritonitis no aparece de manera aleatoria; generalmente es el resultado de una interacción entre factores anatómicos, infecciosos o traumáticos. Comprender sus causas es fundamental para prevenir complicaciones y aplicar el tratamiento adecuado. Estas causas pueden variar según la edad, estado de salud y antecedentes médicos del paciente.


1. Apendicitis perforada

La apendicitis es la inflamación del apéndice, un pequeño órgano en el intestino grueso. Cuando la inflamación progresa sin tratamiento, puede perforar la pared del apéndice, liberando bacterias y contenido intestinal al peritoneo.

  • Epidemiología: Es una de las causas más frecuentes de peritonitis en jóvenes y adultos.
  • Síntomas iniciales: Dolor abdominal en el cuadrante inferior derecho, náuseas, vómitos y fiebre.
  • Consecuencia: Si no se trata rápidamente, puede desarrollarse peritonitis secundaria y abscesos abdominales.
  • Ejemplo clínico: Un paciente de 25 años llega al hospital con dolor abdominal intenso y fiebre. La cirugía revela un apéndice perforado y pus en la cavidad abdominal, confirmando peritonitis por apendicitis.

2. Perforación intestinal

La perforación de intestino es otra causa frecuente de peritonitis secundaria. Puede ocurrir por diversas enfermedades:

  • Diverticulitis complicada: Inflamación de los divertículos intestinales que puede derivar en perforación.
  • Úlceras pépticas perforadas: Las úlceras en el estómago o duodeno pueden atravesar la pared intestinal, liberando ácido y bacterias al peritoneo.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal severa: Como la enfermedad de Crohn, que aumenta el riesgo de perforación intestinal.
  • Consecuencia: La perforación permite que bacterias y contenido intestinal contaminen la cavidad abdominal, generando inflamación intensa y riesgo de sepsis.
  • Ejemplo clínico: Un paciente mayor con antecedentes de diverticulitis presenta dolor abdominal súbito y fiebre. La TC muestra perforación de un divertículo, lo que confirma peritonitis secundaria.

3. Trauma abdominal

Los traumas son causas frecuentes de peritonitis en contextos de accidente o violencia:

  • Accidentes de tráfico: Contusiones o penetración de objetos pueden dañar órganos internos.
  • Heridas penetrantes: Como puñaladas o heridas por proyectil, que permiten la entrada de bacterias al peritoneo.
  • Complicaciones postquirúrgicas: Perforaciones accidentales durante cirugías abdominales.
  • Consecuencia: La contaminación de la cavidad abdominal puede ser rápida y extensa, con dolor intenso, distensión y riesgo elevado de shock séptico.
  • Ejemplo clínico: Un paciente con accidente automovilístico presenta dolor abdominal difuso y distensión. La cirugía revela perforación intestinal, confirmando peritonitis traumática.

4. Infecciones sistémicas

Algunas infecciones que afectan a todo el cuerpo pueden extenderse al peritoneo, causando peritonitis incluso sin una perforación evidente:

  • Bacteriemia: La presencia de bacterias en la sangre puede alcanzar el peritoneo y desencadenar inflamación.
  • Infecciones intraabdominales no detectadas: Pueden propagarse desde otros órganos como riñones o vías biliares.
  • Ejemplo clínico: Un paciente con infección urinaria severa desarrolla fiebre y dolor abdominal difuso. El análisis de líquido peritoneal confirma bacterias, indicando peritonitis secundaria a bacteriemia.

5. Enfermedades hepáticas avanzadas

La cirrosis hepática y otras enfermedades hepáticas crónicas aumentan el riesgo de peritonitis bacteriana espontánea:

  • Mecanismo: En la cirrosis, se acumula líquido abdominal (ascitis) que puede infectarse fácilmente con bacterias provenientes del intestino.
  • Factores de riesgo: Edad avanzada, inmunosupresión, mala nutrición y uso prolongado de antibióticos.
  • Ejemplo clínico: Un paciente con cirrosis avanzada presenta fiebre, dolor abdominal leve y ascitis. La paracentesis revela bacterias en el líquido ascítico, diagnosticando peritonitis primaria.

Síntomas de la peritonitis

Detectar la peritonitis a tiempo es esencial, ya que esta afección puede evolucionar rápidamente y poner en riesgo la vida del paciente. Los síntomas varían según la causa, el tipo de peritonitis y las condiciones del paciente, pero existen signos característicos que permiten sospechar la enfermedad y actuar de manera inmediata.


1. Dolor abdominal intenso

El dolor abdominal es el síntoma más común y precoz de la peritonitis.

  • Localización: Puede ser difuso, afectando todo el abdomen, o localizado, dependiendo de la causa (por ejemplo, en el cuadrante inferior derecho en apendicitis).
  • Características:
    • Se intensifica al tocar el abdomen (defensa muscular) o al moverse.
    • Puede ser continuo o de tipo cólico.
  • Importancia clínica: El dolor agudo acompañado de rigidez abdominal es un signo de irritación peritoneal, que requiere evaluación médica inmediata.
  • Ejemplo clínico: Un paciente con perforación gástrica siente un dolor súbito y severo en la parte superior del abdomen, que empeora al intentar incorporarse.

2. Distensión abdominal

La inflamación del peritoneo y la acumulación de líquidos o pus pueden provocar distensión abdominal:

  • Sensación: El abdomen se siente inflamado, duro o tenso.
  • Causas: Puede deberse a líquido acumulado (ascitis), gases atrapados por la falta de movimiento intestinal o inflamación generalizada.
  • Ejemplo clínico: Un paciente con peritonitis secundaria a apendicitis perforada presenta abdomen abultado y firme, con sensación de llenura y malestar.

3. Fiebre y escalofríos

La presencia de fiebre es un signo de infección sistémica:

  • Fiebre leve a alta: Generalmente superior a 38 °C.
  • Escalofríos y sudoración: Indican que el organismo está combatiendo la infección.
  • Importancia clínica: Fiebre alta asociada a hipotensión puede ser indicativa de sepsis, una complicación grave de la peritonitis.

4. Náuseas y vómitos

Las náuseas y vómitos son frecuentes debido a la irritación del peritoneo y al compromiso del intestino:

  • Persistencia: Los vómitos pueden ser repetitivos y acompañados de pérdida de líquidos y electrolitos.
  • Relación con la causa: En perforaciones intestinales o apendicitis, los vómitos pueden preceder al dolor intenso.

5. Pérdida de apetito y debilidad general

La inflamación sistémica y la infección generan malestar general:

  • Pérdida de apetito: Común en las primeras fases de la enfermedad.
  • Debilidad y fatiga: Resultado de fiebre, dolor y deshidratación.
  • Importancia: Aunque pueda parecer un síntoma leve, es un indicador de que el organismo está comprometido y requiere atención médica.

6. Alteraciones intestinales

Dependiendo de la causa de la peritonitis, pueden aparecer:

  • Diarrea: En infecciones gastrointestinales o perforaciones del intestino delgado.
  • Estreñimiento u obstrucción intestinal: Por inflamación y adherencias del peritoneo.
  • Significado clínico: La alteración en el tránsito intestinal junto con dolor y distensión aumenta la sospecha de peritonitis.

7. Signos sistémicos graves

Cuando la infección progresa, pueden aparecer síntomas que afectan todo el organismo:

Confusión mental o hipotensión: Indicativos de que la infección está afectando órganos vitales, situación de emergencia médica.

Taquicardia: El corazón aumenta su frecuencia para compensar la inflamación y la pérdida de líquidos.

Dificultad para respirar: Puede estar asociada a inflamación del diafragma o inicio de sepsis.


Diagnóstico de la peritonitis

El diagnóstico se basa en historia clínica, examen físico y pruebas complementarias:

  • Examen físico: Dolor intenso, abdomen rígido y signos de irritación peritoneal.
  • Análisis de sangre: Elevación de glóbulos blancos, marcadores de inflamación y función renal alterada.
  • Imágenes médicas:
    • Ecografía abdominal: Útil para detectar líquido libre o abscesos.
    • Tomografía computarizada (TC): Permite localizar perforaciones o inflamaciones profundas.
  • Paracentesis (si hay ascitis): Extracción de líquido abdominal para analizar bacterias y células inflamatorias.

Tratamiento de la peritonitis

La peritonitis es una emergencia médica que requiere atención inmediata. El objetivo del tratamiento es eliminar la infección, controlar la inflamación y prevenir complicaciones graves como sepsis, shock séptico o fallo multiorgánico. La estrategia terapéutica depende del tipo de peritonitis, su causa y la condición del paciente, e incluye tratamiento farmacológico, quirúrgico y cuidados postoperatorios.


1. Tratamiento farmacológico

El tratamiento inicial suele ser intravenoso y de amplio espectro, porque la infección puede ser causada por múltiples tipos de bacterias. Los principales componentes son:

  • Antibióticos intravenosos:
    • Se administran de manera inmediata para combatir la infección antes de conocer el microorganismo exacto.
    • Incluyen combinaciones que cubren bacterias grampositivas, gramnegativas y anaerobias.
    • Una vez obtenidos los resultados de cultivo y sensibilidad, se ajusta el antibiótico para atacar específicamente al patógeno.
    • Ejemplo clínico: Un paciente con peritonitis por apendicitis perforada recibe inicialmente piperacilina-tazobactam intravenosa hasta que el cultivo confirma Escherichia coli sensible.
  • Antifúngicos:
    • Solo se usan en casos raros de infecciones por hongos, más comunes en pacientes inmunodeprimidos o con hospitalización prolongada.
    • Pueden incluir medicamentos como fluconazol o anidulafungina según el tipo de hongo.
  • Medidas de soporte:
    • Líquidos intravenosos: Para mantener la presión arterial, corregir deshidratación y reemplazar pérdidas de electrolitos.
    • Control del dolor: Analgésicos adecuados, evitando medicamentos que puedan enmascarar síntomas graves.
    • Monitoreo constante: Evaluación de signos vitales, diuresis y parámetros de laboratorio para detectar complicaciones.

2. Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico es esencial cuando la peritonitis se produce por perforación intestinal, apendicitis, úlcera gástrica perforada o abscesos abdominales. Los objetivos principales son:

  1. Eliminar la fuente de infección: Extraer el órgano perforado o dañado.
  2. Drenar el líquido contaminado: Evitar acumulaciones de pus que perpetúen la infección.

Procedimientos quirúrgicos comunes:

  • Apendicectomía: Extirpación del apéndice en caso de apendicitis perforada.
  • Resección intestinal: En casos de perforación de intestino o enfermedad grave como diverticulitis complicada.
  • Drenaje de abscesos intraabdominales: Para eliminar colecciones purulentas que no se resuelven solo con antibióticos.

Ejemplo clínico: Un paciente con peritonitis secundaria a perforación duodenal es intervenido quirúrgicamente. Durante la cirugía se drena el líquido infectado y se repara la perforación, evitando la propagación de la infección.


3. Cuidados postoperatorios

Después de la cirugía, los pacientes requieren monitoreo intensivo y cuidados especializados:

  • Unidad de cuidados intensivos: Especialmente si hubo sepsis, shock o compromiso multiorgánico.
  • Nutrición y reposición de electrolitos: La inflamación y los vómitos pueden causar déficit nutricional y deshidratación, por lo que se administran líquidos y nutrición parenteral si es necesario.
  • Rehabilitación gradual: Movilización progresiva para prevenir complicaciones respiratorias o trombóticas.
  • Seguimiento médico: Control de laboratorio, revisión de signos de infección persistente y prevención de recurrencias.

Importancia clínica: La combinación de tratamiento farmacológico, quirúrgico y cuidados postoperatorios reduce significativamente la mortalidad y mejora la recuperación, especialmente en pacientes con peritonitis grave o terciaria.


Complicaciones de la peritonitis

Si no se trata oportunamente, la peritonitis puede causar:

  • Sepsis y shock séptico: Disfunción multiorgánica y riesgo vital.
  • Abscesos intraabdominales: Acumulaciones de pus que requieren drenaje.
  • Adherencias intestinales: Cicatrices internas que pueden causar obstrucciones futuras.
  • Falla orgánica múltiple: Especialmente en pacientes de edad avanzada o inmunodeprimidos.

Prevención de la peritonitis

Aunque no siempre es prevenible, algunas medidas reducen el riesgo:

  • Mantener buena higiene y cuidado postquirúrgico.
  • Tratar oportunamente infecciones abdominales o gastrointestinales.
  • Evitar la automedicación con antiinflamatorios que puedan enmascarar síntomas de perforación.
  • Monitorear enfermedades crónicas como cirrosis o insuficiencia renal, que predisponen a peritonitis espontánea.

Peritonitis en poblaciones especiales

Niños

  • Menores de 5 años pueden presentar síntomas inespecíficos: irritabilidad, vómitos frecuentes y fiebre.
  • Diagnóstico rápido es crucial, ya que la progresión puede ser rápida.

Adultos mayores

  • Los síntomas pueden ser menos evidentes.
  • Mayor riesgo de complicaciones y mortalidad.

Pacientes inmunocomprometidos

  • Las infecciones pueden ser más severas y difíciles de controlar.
  • Se requiere vigilancia estricta y antibióticos más agresivos.

Resultados de aprendizaje

Después de leer este artículo, deberías ser capaz de:

  1. Definir qué es la peritonitis y entender su importancia clínica.
  2. Diferenciar los tipos de peritonitis: primaria, secundaria y terciaria.
  3. Identificar las causas más frecuentes de la peritonitis.
  4. Reconocer los síntomas típicos y signos de alarma que requieren atención inmediata.
  5. Explicar las pruebas diagnósticas utilizadas para confirmar la peritonitis.
  6. Conocer las opciones de tratamiento, incluyendo farmacológico y quirúrgico.
  7. Comprender las posibles complicaciones si la peritonitis no se trata a tiempo.
  8. Aplicar medidas de prevención y reconocer situaciones de riesgo en poblaciones especiales.
Rodrigo Ricardo
Rodrigo Ricardo Editor y fundador