Enseñar habilidades auditivas a los niños

Rodrigo Ricardo Publicado el 16 noviembre, 2020 4 minutos y 43 segundos de lectura

Razones para pensar en escuchar

La idea de que los niños no escuchan , o escuchan y no prestan toda su atención, es una queja bastante frecuente. A menudo, parece que los pequeños están interesados ​​en hablar y jugar, pero no tanto en prestar atención a lo que otras personas tienen que decir. En otras ocasiones, parece que los niños escuchan y recuerdan todo. Incluso cosas que no queremos que recuerden. ¿Cómo puede canalizar este potencial de escucha de manera constructiva? ¿Cómo puede asegurarse de que los niños de su clase lo escuchen a usted, a otros adultos y, quizás lo más importante, a los demás?

La verdad es que escuchar es una habilidad complicada. Muchos de nosotros podemos sentir que estamos escuchando, pero luego nos damos cuenta de que estamos desconectando toda una conversación. O podríamos estar escuchando y prestando atención con atención, pero a la persona con la que estamos hablando le parece que estamos en otra parte. Si escuchar es complicado para los adultos, es aún más desafiante para los niños, quienes no han pensado tanto en ello o han tenido las mismas oportunidades de aprender y practicar. Esta lección le brinda algunas estrategias explícitas para ayudar a los estudiantes de su clase a aprender a escuchar.

Escuchar es autocontrol

Quizás lo más importante que hay que saber sobre la escucha es que hacerlo de manera sostenida implica un nivel de metacognición en el que muchos niños necesitan lecciones explícitas. Reserve algunos períodos para enseñar a sus hijos a escuchar y, en particular, a autocontrolarse para escuchar. Una buena actividad para esto es emparejar a sus estudiantes con compañeros y pedirle a uno de ellos que le cuente una historia al otro. Configure un temporizador para cada treinta segundos aproximadamente. Cada vez que suene el temporizador, desafíe a los oyentes a que informen de lo que escucharon y entendieron. A medida que los estudiantes se vayan acostumbrando a este juego, amplíe el tiempo para que estén escuchando por períodos cada vez más largos. Dé a sus estudiantes la oportunidad de reflexionar sobre lo que es difícil o divertido para ellos acerca de escuchar de esta manera sostenida.

El automonitoreo significa chequearse constantemente consigo mismo para asegurarse de que está haciendo lo que pretende hacer, y darles práctica a los estudiantes con esto los ayudará no solo a ser mejores oyentes, sino también mejores lectores y estudiantes en general.

Dar señales al hablante

Ser un buen oyente también implica demostrar que estás escuchando. Algunas formas en que lo hacemos son a través del contacto visual sostenido, el lenguaje corporal receptivo, asentir con la cabeza y repetir lo que el hablante ha dicho con nuestras propias palabras. Enseñe cada una de estas señales a sus alumnos. Pídales que practiquen en conversaciones entre ellos y también mientras lo escuchan. Dales la oportunidad de pensar en cómo se siente al hacer contacto visual o que un compañero de conversación haga contacto visual con ellos.

Reflexionar sobre cómo se siente puede darles una idea de por qué es importante y cómo pueden hacer que suceda de manera más consistente en sus propias lecciones y conversaciones. Luego, déles pequeños espejos de mano o permita que su clase se siente frente a un espejo grande. Enséñeles sobre un tema que no les sea familiar y pídales que observen sus propias expresiones faciales y lenguaje corporal. Observarán que cuando están interesados ​​en lo que estás diciendo, su rostro y cuerpo muestran sus reacciones de formas particulares. La próxima vez que realice una actividad en la que realmente necesite que lo escuchen a usted oa sus compañeros, recuérdeles a sus alumnos que utilicen el lenguaje facial y corporal para mostrar la escucha activa que están haciendo.

Estrategias para lidiar con el aburrimiento

Desconectarse, aburrirse, distraerse; estas son cosas que nos pasan a todos, sin importar cuánto estemos tratando de escuchar. El truco es que los estudiantes sepan qué hacer cuando se desconectan. A menudo, lo mejor que puede hacer un maestro en estas circunstancias es descubrir cuáles son sus propias estrategias cuando se distrae y compartirlas con sus alumnos.

Algunas personas descubren que tienen una palabra en particular que se susurran a sí mismos para volver a escuchar. Otros repiten en sus mentes lo que dice el hablante. Otros encuentran que mirar directamente a la boca del hablante, interrumpir para hacer preguntas o hacer conexiones internas con la experiencia personal ayuda a que su atención se mantenga en el camino correcto. Enséñeles a sus alumnos que está bien que se aburran o se distraigan, pero que deben aprender a controlarse y volver a concentrarse en lo que dice el orador.

Resumen de la lección

Para escuchar significa oír y prestar atención. Esta lección le ha ayudado a comprender por qué escuchar es una tarea complicada para tantos niños. Al enseñar a los niños a autocontrolarse y a comunicar su atención al hablante, los ayuda a ser mejores oyentes. También los está preparando para ser mejores estudiantes y estudiantes más comprometidos en general. Siempre es clave ayudar a sus estudiantes a recordar que a veces todos se aburren, pero pueden encontrar formas de lidiar con los desafíos de la distracción.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador