Robert Rescorla: biografía y psicología

Rodrigo Ricardo Publicado el 21 septiembre, 2020 8 minutos y 6 segundos de lectura

Imagina que cada vez que abres una lata de comida, tu perro sale corriendo hacia la cocina. Es un clásico. Pero, ¿y si el sonido de la lata solo significara comida la mitad de las veces y, el resto, apareciera un extraño con un matasuegras? ¿Seguiría tu perro emocionándose con el ruido? Lo que parece una pregunta de un reality show para mascotas es, en realidad, el corazón de una revolución psicológica liderada por un hombre llamado Robert A. Rescorla. Su trabajo nos enseñó que aprender no es solo conectar dos cosas que suceden juntas, sino entender si una cosa predice a la otra.

¿Por qué Rescorla es un titán de la psicología?

Si has estudiado a Iván Pavlov y sus famosos perros que salivaban al oír una campana, probablemente recuerdes la idea básica: juntas un estímulo neutro (campana) con uno incondicionado (comida) y, con el tiempo, el primero provoca la misma respuesta que el segundo. Pavlov lo llamó contigüidad: dos eventos deben ocurrir juntos en el tiempo para que se asocien.

Robert A. Rescorla nació en 1940 y dedicó su vida a la psicología experimental. Se doctoró en la Universidad de Pensilvania y luego se incorporó a la Universidad de Yale, donde comenzó a desarrollar las ideas que lo harían famoso. Más tarde regresó a la Universidad de Pensilvania, donde se convirtió en profesor emérito y continuó investigando hasta su fallecimiento en 2020. Fue precisamente en los años sesenta cuando Rescorla llegó y le dio un giro radical a la teoría de Pavlov. Su tesis fue elegante y poderosa: la mera contigüidad no era suficiente. Para que un organismo aprenda una asociación, el primer estímulo debe ser un predictor confiable del segundo. A este concepto lo llamó contingencia.

Su legado académico es inmenso. Fue presidente de la Sociedad de Psicólogos Experimentales y recibió numerosos premios por sus contribuciones, entre ellos el Premio a las Contribuciones Científicas Distinguidas de la Asociación Americana de Psicología. Su modelo matemático, desarrollado junto a Allan Wagner, sigue siendo una de las teorías más influyentes en la historia del aprendizaje.

¿Qué es la contingencia y por qué es un concepto revolucionario?

El modelo de contingencia de Rescorla es una de esas ideas que, una vez que las entiendes, cambian tu forma de ver el mundo. En lugar de preguntarse cuántas veces se presentan juntos dos estímulos, Rescorla formuló una pregunta más crucial: ¿cuál es la probabilidad de que ocurra el evento importante cuando la señal está presente, en comparación con cuando la señal está ausente?

Para probar esto, Rescorla diseñó un experimento hoy legendario. Utilizó ratas y las sometió a un procedimiento de supresión condicionada, es decir, una respuesta de miedo. Primero, las ratas aprendían a presionar una palanca para obtener comida. Luego, un tono predecía una leve descarga eléctrica. Si el tono se convertía en una señal de peligro, las ratas dejaban de presionar la palanca por miedo, esto era la supresión.

Lo innovador no fue eso, sino cómo manipuló las probabilidades. Creó diferentes grupos. En un grupo, la probabilidad de recibir una descarga con el tono era alta, y la probabilidad de recibirla sin el tono era cero. El tono era un excelente predictor del peligro. En otro grupo, la probabilidad de descarga era la misma estuviera el tono presente o no. Es decir, las descargas ocurrían aleatoriamente.

Aunque en ambos casos el tono y la descarga coincidían en el tiempo el mismo número de veces, cumpliendo así la regla de contigüidad de Pavlov, las ratas del segundo grupo no desarrollaron miedo al tono. ¿La razón? Porque cuando la probabilidad de la descarga es igual con o sin el tono, este deja de ser un predictor útil. Es como una alarma de incendio que suena tanto cuando hay fuego como cuando no lo hay: rápidamente aprendemos a ignorarla.

Las Matemáticas de la Predicción

El modelo de Rescorla es elegantemente cuantitativo. Para calcular la contingencia entre un estímulo condicionado (EC) y uno incondicionado (EI), comparamos dos probabilidades. La primera es la probabilidad de que aparezca el EI, por ejemplo comida o descarga, cuando el EC, como una luz o un tono, está presente. La segunda es la probabilidad de que aparezca el EI cuando el EC no está presente.

La fórmula de la contingencia es la resta entre ambas probabilidades. Si el resultado es mayor que cero, es decir positivo, el EC predice la llegada del EI y hablamos de condicionamiento excitatorio, el animal espera que algo pase. Si el resultado es menor que cero, es decir negativo, el EC predice la ausencia del EI y hablamos de condicionamiento inhibitorio, el animal aprende que es seguro. Si el resultado es igual a cero, no hay una relación confiable y el EC es ignorado.

Esta visión convirtió el condicionamiento clásico en una ventana hacia la mente del animal, un proceso de aprendizaje sobre relaciones y causas, no un simple acto reflejo.

Rescorla-Wagner: El Modelo que lo Cambió Todo

Junto a su colega Allan Wagner, Rescorla llevó esta idea un paso más allá y publicó en 1972 su famoso modelo Rescorla-Wagner. Este modelo matemático no solo explica el fenómeno de la contingencia, sino también uno de los hallazgos más contraintuitivos y fascinantes de la psicología del aprendizaje: el bloqueo.

Imagina este escenario. En una primera fase, una rata aprende que un tono predice perfectamente una descarga. El tono se convierte en una poderosa señal de miedo. En una segunda fase, se presenta el tono junto con una luz, y ambos son seguidos por la descarga. La luz y la descarga ocurren juntas constantemente. Según Pavlov, la luz debería convertirse en otra señal de miedo. Pero el resultado es otro: la rata no aprende a temerle a la luz. El aprendizaje sobre la luz queda bloqueado.

¿Por qué? Según el modelo Rescorla-Wagner, el aprendizaje es impulsado por la sorpresa. Para que se produzca un aprendizaje sobre la luz, la descarga debe ser inesperada. Pero en la segunda fase, el tono ya predecía perfectamente la descarga. La rata no se sorprende, ya espera el evento. Como no hay sorpresa, no hay nuevo aprendizaje. El modelo explica esto con una fórmula que básicamente dice que la fuerza asociativa de un estímulo crece rápidamente al principio y luego se estabiliza, pero lo más importante es que el aprendizaje se reparte entre todas las señales presentes que ya predicen el resultado.

El Legado en la Psicología Moderna

El impacto de Rescorla trasciende los laboratorios con ratas y tonos. Sus teorías son un pilar fundamental en la psicología moderna por varias razones.

En primer lugar, en la psicología clínica y el tratamiento de fobias, el modelo Rescorla-Wagner ayudó a explicar por qué las fobias no siempre se adquieren solo por una mala experiencia directa, y por qué la terapia de exposición funciona. La exposición gradual y repetida a un estímulo fóbico, como una araña, sin la consecuencia negativa, como la picadura, reprograma la contingencia que la mente ha aprendido. El estímulo deja de ser un predictor confiable del peligro.

En segundo lugar, el efecto placebo es un poderoso ejemplo de condicionamiento. Una pastilla de azúcar que se ha asociado repetidamente con la recuperación puede desencadenar una respuesta de curación real. La teoría de Rescorla ayuda a entender por qué la fuerza del placebo depende de la consistencia con la que la señal, la pastilla, haya predicho la mejoría en el pasado.

En tercer lugar, en marketing y publicidad, los anunciantes también se beneficiaron de estas ideas. Un logotipo o un jingle pegadizo se asocian con imágenes de felicidad, éxito o atractivo sexual. El objetivo es que el producto se convierta en un predictor confiable de esas emociones positivas. El bloqueo también explica por qué es tan difícil para una nueva marca competir contra una ya establecida que predice perfectamente una experiencia de calidad en la mente del consumidor.

Por último, en la neurociencia del aprendizaje, el modelo Rescorla-Wagner encontró un sorprendente paralelo en la biología del cerebro. Las neuronas dopaminérgicas en el área tegmental ventral funcionan de una manera asombrosamente similar a como predice el modelo: responden a la recompensa inesperada, lo que se conoce como el error de predicción, y reducen su respuesta a medida que la recompensa se vuelve predecible.

Resultados de Aprendizaje

Después de leer este artículo, deberías ser capaz de:

  • Explicar con tus propias palabras la diferencia crucial entre la contigüidad de Pavlov y la contingencia de Rescorla en el proceso de aprendizaje.
  • Definir el concepto de contingencia como la diferencia entre dos probabilidades: la de que un estímulo incondicionado ocurra en presencia versus en ausencia del estímulo condicionado.
  • Describir el fenómeno del bloqueo y cómo este demuestra que el aprendizaje depende de la sorpresa y la predictibilidad, no solo de la asociación temporal.
  • Identificar al menos tres aplicaciones del modelo de Rescorla en contextos del mundo real como la psicología clínica, el marketing o la neurociencia.
  • Reconocer a Robert Rescorla como una figura central en la psicología del aprendizaje que transformó nuestra comprensión de la mente desde un modelo reactivo a uno cognitivo y predictivo.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador