Franz Brentano y la psicología: contribuciones y trabajo

Rodrigo Ricardo Publicado el 17 mayo, 2021 12 minutos y 42 segundos de lectura

Imagina que estás sentado en un aula universitaria en Viena, alrededor de 1874. Un profesor de barba poblada y mirada intensa se inclina sobre el atril y suelta una bomba intelectual: “Lo que distingue los fenómenos psíquicos de los físicos no es la conciencia, sino la intencionalidad. Todo acto mental se dirige a algo. Ver es ver algo, pensar es pensar en algo, amar es amar a alguien.”

Ese hombre era Franz Brentano. Y esa idea —tan simple en apariencia— no solo revolucionó la psicología naciente de su época, sino que sembró las semillas de la fenomenología, la psicoterapia existencial y las ciencias cognitivas modernas. Si alguna vez te preguntaste cómo pasó la psicología de medir tiempos de reacción en laboratorios a explorar el sentido de la vida, la respuesta tiene nombre y apellido.

En este artículo no vamos a repasar un manual aburrido. Vamos a entender por qué Brentano es el eslabón perdido entre la filosofía clásica y la psicología contemporánea, y cómo sus ideas pueden cambiar tu forma de entender tu propia mente. Porque si estudias psicología, filosofía o simplemente te interesa saber cómo funciona tu cabeza, lo que viene a continuación es oro puro.


El contexto: cuando la psicología aún no sabía qué era

Para entender la magnitud de la contribución de Brentano, primero hay que situarse en la segunda mitad del siglo XIX. La psicología estaba en plena crisis de identidad. Por un lado, Wilhelm Wundt acababa de fundar el primer laboratorio de psicología experimental en Leipzig (1879), apostando por una ciencia basada en la medición de sensaciones y reacciones fisiológicas. Por otro, el legado filosófico de Immanuel Kant sostenía que la psicología nunca podría ser una ciencia natural porque sus fenómenos no eran matematizables.

En este escenario dividido aparece Brentano con una propuesta radical: la psicología sí puede ser científica, pero no copiando a la física ni reduciendo la mente a fisiología. Su estrategia fue reconstruir el objeto de estudio de la psicología desde sus cimientos, preguntándose: ¿qué tienen en común todos los actos mentales que los diferencia de los fenómenos físicos?

Su respuesta fue la famosa tesis de la intencionalidad, rescatada de la filosofía escolástica medieval y transformada en el pilar de una nueva ciencia de la mente.


La intencionalidad: el concepto que lo cambió todo

Brentano publicó en 1874 su obra capital: «Psicología desde un punto de vista empírico». Allí establece una frontera clara:

  • Fenómenos físicos: colores, sonidos, formas, calor. Existen en el mundo exterior o en nuestros órganos sensoriales. Por ejemplo, la vibración del aire que produce una nota musical.
  • Fenómenos psíquicos: escuchar esa nota, recordar una melodía, desear volver a oírla, juzgar que es triste. Estos actos tienen una característica esencial: contienen un objeto dentro de sí mismos de manera intencional.

La palabra «intencional» no se refiere aquí a «tener la intención de hacer algo» en el sentido cotidiano de proponerse una meta. Deriva del latín intendere: «tender hacia». Todo acto psíquico tiende hacia un objeto, está dirigido a algo, se refiere a un contenido. No existe el pensar sin pensar en algo, ni el desear sin desear algo.

Esta idea, que puede sonar abstracta, tiene implicaciones revolucionarias:

  1. La mente no es un contenedor pasivo donde entran datos sensoriales. Es una actividad constante de referencia a objetos, ya sean reales (un árbol que veo), imaginarios (un unicornio), abstractos (la justicia) o incluso inexistentes (el planeta Vulcano).
  2. La psicología tiene un objeto de estudio propio e irreductible: los actos intencionales. No necesita pedir prestado su método a la física porque su materia prima es cualitativamente distinta.
  3. La subjetividad entra en la ciencia por la puerta grande: Brentano defiende que el método de la psicología es la «percepción interna». No se trata de introspección ocasional, sino de la capacidad natural de ser conscientes de nuestros propios actos mientras los realizamos.

La clasificación de los fenómenos psíquicos: tres modos de tender hacia el mundo

Brentano no se quedó en la teoría general. Propuso una clasificación de los actos mentales en tres grandes categorías que sigue siendo influyente en neurociencia afectiva y psicología cognitiva actual. Todo fenómeno psíquico pertenece a una de estas tres clases:

1. Representaciones (Vorstellungen)

Son el fundamento de los otros dos actos. Una representación es simplemente hacer presente algo en la mente: ver un color, imaginar un triángulo, oír una palabra. Las representaciones pueden ser intuitivas (basadas en la percepción) o conceptuales (basadas en el pensamiento abstracto).

Lo crucial es que sin representación no puede haber juicio ni emoción. Para juzgar que «el cielo es azul» o para maravillarse ante su belleza, primero tengo que tener presente el cielo azul en mi mente.

2. Juicios (Urteile)

Consisten en aceptar o rechazar el objeto de una representación. Mientras que la tradición filosófica (desde Aristóteles hasta Kant) entendía el juicio como la unión de un sujeto y un predicado («El cielo es azul»), Brentano simplifica: juzgar es afirmar o negar la existencia de lo representado.

Esta teoría existencial del juicio tendrá una influencia directa en autores como Alexius Meinong o el primer Wittgenstein. Para Brentano, cuando un niño cree en Papá Noel, no está uniendo conceptos erróneos: está afirmando la existencia de un objeto representado. Dejar de creer es simplemente negar esa existencia.

3. Fenómenos de amor y odio (Liebe und Hass)

Es la categoría más amplia y original de Brentano. Incluye las emociones, los deseos, la voluntad y los sentimientos. Todo acto en el que tomamos una posición afectiva o volitiva ante un objeto representado pertenece aquí: desear un helado, rechazar una injusticia, amar una sinfonía, preferir la honestidad a la mentira.

Lo revolucionario es que Brentano unifica emoción y voluntad bajo el mismo principio: ambos son modos de tender hacia un objeto amándolo u odiándolo, aceptándolo o rechazándolo. Esto anticipa las teorías contemporáneas que ven la emoción como un sistema de valoración que guía la acción.


Percepción interna vs. introspección: un matiz que define la ciencia psicológica

Uno de los puntos más malinterpretados de Brentano es su defensa de la «percepción interna» como método. Sus críticos (especialmente los conductistas posteriores) lo acusaron de promover una psicología basada en mirarse el ombligo sin rigor. Pero la realidad es mucho más sutil.

Brentano distingue claramente:

  • Introspección (Selbstbeobachtung): observarme a mí mismo como si fuera un objeto externo. Por ejemplo, ponerme triste a propósito para analizar mi tristeza. Esto, dice Brentano, es imposible o distorsiona el fenómeno: si observo mi enfado, ya no estoy enfadado, sino que me he convertido en un espectador de mí mismo.
  • Percepción interna (innere Wahrnehmung): la conciencia concomitante que acompaña a todo acto psíquico. Mientras veo un paisaje, sé que lo estoy viendo. Mientras me enfado, soy consciente de mi enfado sin necesidad de «darme la vuelta» a observarlo. Es una evidencia inmediata e infalible.

Esta percepción interna es para Brentano la fuente de datos de la psicología científica. No es un método introspectivo en el sentido débil, sino la base de lo que más tarde la fenomenología llamará «conciencia prerreflexiva». Para el estudiante de psicología actual, este matiz es fundamental: anticipa el debate entre los métodos en primera persona y en tercera persona, tan vigente en los estudios sobre consciencia.


La influencia silenciosa: cómo Brentano moldeó el siglo XX sin ocupar los titulares

Brentano no fundó una escuela con su nombre. No quiso. Pero sus alumnos y los alumnos de sus alumnos transformaron el paisaje intelectual de Occidente. Su influencia se ramifica en direcciones que muchos estudiantes de psicología estudian por separado sin ver el tronco común:

La fenomenología

Edmund Husserl, el padre de la fenomenología, fue alumno directo de Brentano en Viena entre 1884 y 1886. En sus Investigaciones lógicas, Husserl parte de la intencionalidad brentaniana para construir su propia teoría de la conciencia como «conciencia de algo». La diferencia clave es que Husserl traslada el foco desde los actos psíquicos empíricos hacia las estructuras esenciales del aparecer de los objetos, pero la deuda con Brentano es explícita y reconocida.

La psicología de la Gestalt

Christian von Ehrenfels, otro alumno de Brentano, formuló el concepto de «cualidad gestáltica» (1890). La melodía es más que la suma de sus notas; el todo tiene propiedades que no están en las partes. Esta idea, que alimentó directamente a Wertheimer, Köhler y Koffka, surge del caldo de cultivo brentaniano y su énfasis en que la mente estructura activamente la experiencia.

La escuela de Würzburg y la psicología del pensamiento

Oswald Külpe y sus colaboradores demostraron experimentalmente la existencia de pensamientos sin imágenes, desafiando el asociacionismo sensorialista. Su enfoque en los actos mentales como procesos irreductibles a meras sensaciones es deudor directo de la clasificación de Brentano.

La psicoterapia existencial

La tercera escuela vienesa de psicoterapia, fundada por Viktor Frankl, bebe indirectamente de Brentano. El concepto frankliano de «voluntad de sentido» —el ser humano como buscador activo de significado— no se entiende sin la tradición intencional: la mente no solo reacciona a estímulos, sino que se dirige hacia valores y sentidos. Frankl estudió con discípulos de Brentano en Viena.

Las ciencias cognitivas contemporáneas

Autores como Daniel Dennett o John Searle han recuperado el concepto de intencionalidad para la filosofía de la mente actual. La idea de que los estados mentales tienen «contenido intencional» o «aboutness» (ser-acerca-de-algo) es moneda corriente en los debates sobre inteligencia artificial, consciencia animal y representación mental. Brentano, sin saberlo, puso la primera piedra de estas discusiones.


Psicología empírica pero no experimental: la apuesta metodológica

Un punto que confunde a muchos estudiantes es que Brentano defiende una «psicología empírica» pero no se lanza a hacer experimentos. ¿En qué quedamos?

Brentano entiende «empírico» en el sentido clásico: basado en la experiencia. Pero para él, la experiencia psicológica fundamental es la que tenemos de nuestros propios actos mentales en su ejecución natural, no en condiciones artificiales de laboratorio. Su método es:

  1. Descripción cuidadosa de los fenómenos psíquicos tal como se dan.
  2. Análisis de sus componentes y leyes (por ejemplo, la ley de que todo juicio y toda emoción presupone una representación).
  3. Clasificación sistemática.

Esto no significa que rechazara los experimentos. De hecho, alentó a sus alumnos a realizarlos. Pero sostenía que el núcleo de la psicología debía ser la comprensión de la estructura intencional de la mente, algo que la medición de tiempos de reacción no podía revelar por sí sola. Para Brentano, medir cuánto tarda alguien en reaccionar a un tono sin preguntarse qué significa «oír un tono» es como cronometrar las teclas de un piano sin saber música.


La ética del amor correcto: cuando la psicología toca la vida buena

Brentano no separó su psicología de su ética. En su obra «El origen del conocimiento moral» (1889), aplica la clasificación de los actos psíquicos al ámbito de los valores.

Así como en el ámbito de los juicios hay evidencia (una verdad se impone con claridad cuando es correcta), Brentano sostiene que en el ámbito de las emociones hay una «evidencia del amor correcto» . Hay cosas que merecen ser amadas y otras que merecen ser odiadas, y esto no es un capricho subjetivo: es un dato de la experiencia emocional análogo a la evidencia lógica.

Amar el conocimiento, la belleza o la justicia sería, para Brentano, análogo a afirmar un juicio verdadero como «2+2=4». Se trata de una emoción que se experimenta como correcta en sí misma y que cualquier persona que la examine imparcialmente reconocería como tal.

Esta idea, profundamente aristotélica en espíritu, abre un puente entre la psicología descriptiva y una ética de la autorrealización: la salud mental no es solo ausencia de síntomas, sino la capacidad de dirigir correctamente los propios actos intencionales, amando lo que merece ser amado y rechazando lo que merece ser rechazado.


Brentano en el siglo XXI: ¿por qué debería importarte a ti hoy?

Quizás a estas alturas te estés preguntando: «Muy bien, un señor del siglo XIX dijo cosas interesantes. Pero yo estoy estudiando para mis exámenes o tratando de entender cómo gestionar mi ansiedad. ¿Esto me sirve de algo?»

La respuesta es sí, y por varias razones:

  1. Te da un marco para entender tu propia mente como actividad y no como cosa. No «tienes» pensamientos como quien tiene piedras en un bolsillo. Estás constantemente en relación intencional con objetos, personas, valores y posibilidades. Cambiar eso es cambiar tu vida.
  2. Fundamenta teóricamente terapias actuales: la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) trabaja con la idea de que el sufrimiento viene de una relación disfuncional con los propios contenidos mentales, no de su mera presencia. Ese foco en el modo de relacionarse, y no en el contenido, tiene aroma brentaniano.
  3. Cuestiona el reduccionismo: en una era donde todo quiere explicarse por neuroquímica y algoritmos, Brentano te recuerda que la experiencia subjetiva tiene un nivel de realidad propio que merece ser estudiado con el rigor que le corresponde.

Resultados de aprendizaje

Después de leer este artículo, deberías ser capaz de:

  1. Explicar el concepto de intencionalidad según Brentano y distinguirlo del uso cotidiano de la palabra «intención».
  2. Diferenciar los fenómenos psíquicos de los físicos según el criterio de la referencia intencional a un objeto.
  3. Enumerar y describir las tres clases de actos psíquicos: representaciones, juicios y fenómenos de amor y odio, entendiendo su jerarquía y relaciones.
  4. Distinguir entre percepción interna e introspección y argumentar por qué Brentano consideraba solo la primera como método válido para la psicología.
  5. Identificar al menos tres corrientes psicológicas o filosóficas influidas por Brentano (fenomenología, Gestalt, psicología del pensamiento, psicoterapia existencial, ciencias cognitivas).
  6. Comprender la propuesta ética del «amor correcto» como extensión de su psicología de los actos.
  7. Valorar la relevancia actual de Brentano para debates sobre consciencia, método científico en psicología y aplicaciones terapéuticas.
  8. Contextualizar históricamente la obra de Brentano en el panorama de la psicología del siglo XIX frente al experimentalismo de Wundt y el legado kantiano.

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Rodrigo Ricardo Editor y fundador